Resiliencia y resistencia.

Resilencia y resistencia.

 

Tiene un nombre precioso.

Pero no se dirigían a ella por su nombre.

La llamaban gorda.

Se reían de ella.

Gorda, zampabollos  aunque no se hubiese comido uno en su vida, aunque cuidar su alimentación fuese una condena cumplida, aunque fuese simplemente una niña con un problema. 

Insultos, risas, humillaciones…

Le insultaba también el que tenía gafas, y el que no caminaba bien y cojeaba.

Se reía de ella el diferente también, señalándola frente al resto.

Porque la crueldad, porque la maldad, porque atacarla les acercaba a los otros, les hacía sus iguales.

Preferían ser iguales a ellos aunque eso significase dañar, llorar, envenenar,matar poco a poco un alma como la suya.

Preferían ser sus iguales que no estar al otro lado.

Y ella con esos daños, con esos insultos, con ese dolor, con esas piedras… 

Podría haberse construido un muro.

Pero construyó unas escaleras por las que subir y crecer.

Podría haberse escondido en un rincón pero decidió seguir caminando bajo la luz del sol, visible, expuesta, libre.

Podía haber sido una víctima pero fue una superviviente

Y ellos eran tan ciegos que sólo podían ver una chica gorda.

Eran tan sordos que no podían escuchar como sus insultos le crecían.

Eran tan necios que no vieron cómo alimentaban su fuerza y su libertad.

Eran, es.

Ellos son pasados, ella teje alas en el futuro para que otros vuelen.

Noe del Barrio

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Al niño que no sabía mirar

Al niño que no sabía mirar.

Mi niño, y el de J, y el de V, y el de M, y el de C, y el de X, y el de S y tal vez el tuyo.

Al niño que no sabía mirar.

Al niño que se le olvidó cómo sonreír.

Al niño que se le olvidó que necesita besos, que no sabía que los abrazos llenan el corazón y los rechazaba a veces.

Al niño que se olvidó cómo se llamaba.

También al niño que se le olvidó cómo hablar.

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El primer diagnóstico.

El primer diagnóstico

Cuando una familia recibe el primer diagnóstico de un trastorno mental es un momento durísimo.
No importa si es un Tgd, tea, tdah, tda, o cualquier otra neuroatipia.

El mundo se desmorona de algún modo, todos los proyectos, los sueño que todos tenemos con nuestros hijos se quedan de alguna forma parados.
Hay una ruptura y un duelo tremendo por la pérdida de ese hijo que tenías.
Hay que pasarlo, aceptar y redescubrir a tu maravilloso hijo.

A diario recibo mensajes de familias (Sobretodo mamás) desconocidas a veces, otras de mi entorno, amigos de amigos, buscando ayuda, o simplemente desahogo, o esperanza de sentir que alguien más ha pasado por eso.

Así es cómo nos sentimos, cómo me sentí yo.

Yo me sentí muy sola, no conocía a nadie que abiertamente hubiese hablado de los trastornos de sus hijos, llegaba con el estigma social de los trastornos mentales, con los tabúes sobre Salud mental, con los estereotipos que todos conocemos sobre el autismo.

Si acabas de llegar, si ya has comenzado este camino, no estáis solos.
Somos muchos y tenemos manos y redes para sostenernos.
El duelo no será menor, no vamos a mitigar el dolor que supone, pero podemos acompañarte.

Espero poder ayudarte
Noe del Barrio

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