Las segundas partes….

Las segundas partes nunca fueron buenas, o eso se dice, no? Pues en esto de la maternidad la repetición mejora la experiencia, la reincidencia ensalza y enriquece.
Porque con el primero todo es intriga, turbación, temor, sorpresa…. Te pasas el embarazo sin creerte que esté ahí dentro, es cuando lo ves, cuando realmente comprendes, asimilas.
Vas saltando de mes en mes, estudiando detenidamente cada uno de tus síntomas, que ahora que lo pienso alguien debiera haberme dicho a partir del 4 mes:
-Que si! q estas embarazada cansina!!!!
Sin embargo el segundo…… desde el momento en que te enteras de la noticia, le amas, simple y llanamente.
No hay sorpresas, no hay intriga, ya eres experta, tu precioso bebe esta ahí dentro.
Sólo debes esperar a que llegue su hora.
Con el primero te corroen los nervios, la ansiedad.
Con el segundo se te olvida tomarte el hierro… Los análisis no corren prisa… Ya no vas con la foto de la ultima eco en el móvil…
Y sin embargo ya esta ahí, ya forma parte de tu historia desde el primer día, ya piensas en el como individuo, comienzas a conocerle desde dentro, te comunicas.
Recuerdo que yo me enteré de la noticia en el hospital, porque pensaba que había sufrido una perdida y lo primero que hice fue tocarme el vientre y pedirle que se quedara ahí, que no se le ocurriese irse, que aunque no había tenido mucha suerte con elegirme como madre, lo daría todo por ella(hoy es ella, entonces no lo sabía), le prometí que si se quedaba me tendría a su lado de por vida, que me esforzaría cada minuto por hacerlo lo mejor posible…Que le iba a querer toda la vida… A los cinco minutos de la noticia, y aun a la espera de una eco que confirmase que todo estaba bien, ya había forjado un futuro, ya habíamos aumentado en número, y juntos como familia ya construíamos historia.
Bien es verdad que se pasa por una fase de culpabilidad, porque destronar a la luz de tu vida no es fácil, y te sientes aun peor cuando piensas que no estarás a la altura, que no podrás repartir tu amor a partes iguales, que no habrá suficiente… No se reparte, de pronto un día, te das cuenta de que tu corazón se ha hecho enorme, que tienes amor para los dos, que ahora se ha expandido y multiplicado a la enésima potencia.

También hablan del cansancio que conlleva, se multiplica por dos… y por tres y por cuatro… Pero también tus energías, y sobretodo aprendes a sobrellevarlo, a relajarte, a disfrutar del momento, si el primero te produce un subidón el segundo te hace efecto Diazepam, y donde antes te agobiabas, ahora, con un toque de humor(porque aprendes a reírte de ti misma) le buscas el lado positivo.
Aprender a besar de a dos, a mimar en equipo, a jugar como trio, y por otro lado a buscar vuestros momentos íntimos, individualmente con cada uno, los momentos para jugar con mi Corazón de Melón en exclusiva, las cosquillas, las duchas juntos, bajar al súper los dos…. Y las noches de mi Princesa de Fresa, disfrutándola cuando el peque duerme, nuestros ratos de besitos, los bailes sobre la alfombra, llevarla en la mochila…
Y que decir de compartir lactancia, si con uno es toda una experiencia con dos es la recompensa, poder quererlos por igual, y tenerlos en un abrazo permanente, unidos por dos cordones umbilicales invisibles que nos hacen ser a los tres, uno solo. Ese momento de intimidad, dulce y precioso de aprendizaje personal, porque jamás hubieses pensado en sentir así, en vivir así.
Comenzar la etapa del enamoramiento entre ellos, después de meses en los que superamos la negación, los celos, el comienzo de la fase mas bonita, la de ver como tu bebe grande comienza a acariciar a tu bebe pequeño, comienza a empatizar con ella, le sujeta la mano en el coche, se miran con cariño, decide que esta teta es del bebe…
Verlos crecer y jugar juntos como hermanos…..

Las segundas partes nunca fueron mejores.
mis niños

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