Lo que nunca dijimos…

Para A…
Sostente sosteniéndole…
Las lágrimas que no dejamos libres se hacen río y nos ahogan… -    

Lo que nunca dijimos, aunque sabía que te perdería.
Porque la muerte llega y el duelo de alguien a quien se llega a amar tanto es inconmensurable.

Aunque te veía apagarte poco a poco, nunca me senté a tu lado, para cogerte de la mano y decirte lo mucho que te quería.
Te sentía partir, te perdía y mientras nos alejábamos el uno del otro por el camino del miedo de decir adiós en voz alta.
Nunca te dije adiós, pese a saber de tu viaje con antelación… temía.
Temía que ponerle voz a la despedida la hiciese mas rápida y no quise
Temía que mostrarme frágil y expuesta te hiciese sufrir.
Temía que llorarte en vida fuese rendirme… temía.
Temía perderte y sin embargo te perdí.
Adiós Papá

Es ley de vida, aunque tan pronto sea tan duro, quedarte huérfano, perder al precursor de tu historia, aprender a caminar solo…

Lo que nunca dijimos en voz alta, lo que nunca decimos…

Mi camino siguió y tuve un hijo, y durante un tiempo temí perderle, durante un tiempo tuve la incongruente clarividencia de que le perdería, y aprendí…
Mientras veía como enfermaba me sentaba a su lado, le cogía de la mano y le decía que le quería.
Le sentía a veces partir, pero no le perdía, porque caminábamos juntos por nuestro camino, al paso, a la espera del siguiente puente, de la siguiente prueba…
Le decía adiós todos los días, y sin embargo todos los días tenía esperanza al verle de nuevo -    , todos los amaneceres eran un regalo, el milagro de mantenerle a mi lado.
Temía. Y frágil y expuesta masticaba mi zozobra y mi dolor enmudecida, mientras le sonreía.
Temía y le lloraba en silencio para que no sufriera, porque el no sabía que mis lágrimas no eran de rendición sino de lucha.
Durante mucho tiempo temí perderle, y ahora esta a mi lado. Y todos los días doy gracias por ello y sonrío al verle feliz, sano… porque nada mas necesitamos para sentirnos plenos.

Lo que nunca dijimos pero debimos decir, el adiós es despiadado, pero necesario para continuar, para superar la rabia, para aprender, para madurar… -    Porque mientras hay vida, hay esperanza, y construimos vereda, que será la impronta que nos deje su paso, porque tras su marcha seguirá siendo parte de nuestra historia, formará recuerdo, y con el tiempo, su memoria será la sonrisa que nos abrigará el corazón.

adios

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