Ya no quiero quiero ser pequeñito…

Hace unos meses escribí esta entrada, hoy sigue siendo nuestro día a día, suavizándose, con otros matices…. pero también el de otras mamas, por eso vuelvo a publicarlo, porque compartidos, los dolores, son mas llevaderos 😉

Siempre pensé que conforme fueses creciendo sería mas fácil…
Mas fácil separarnos un rato cada día, para cumplir con nuestros horarios, rutinas y obligaciones, que pasado el año, los dos… sería mas fácil.
Pensaba que como ya hablas te puedo explicar y tu comprender, no es así. Es peor, porque entiendes y te haces entender, y preguntas, y sientes.
Qué te pasa? Nada…. pero lloras, y reclamas, y muerdes, y vives enfadado con un mundo que no te comprende, y una angustia te corroe y no alcanzo a sofocártela.
Te enciendes y buceas en mi paciencia, para dejarme noqueada como al mas inútil de los púgiles.

Qué te pasa? Por qué colérico e insaciable, reclamas más amor, más juego, más teta, más mimo, para acto seguido volverte inasequible y lejano, y en la distancia mirarme mientras me deshago en dudas
Qué te pasa? Un cambio en nuestras rutinas desde hace meses…
Mamá no está.
Mamá se marcha a trabajar y vuelve cansada y con poco mas de media cabeza, vuelve y juega pero no con el ímpetu de hace unas semanas.
Vuelve y mima, pero con la mirada perdida en otros mundos…pero vuelve…
Te prometo que volveré siempre.

Mamá, ya no quiero ser tu niño pequeñito, quiero ser grande para irme a trabajar contigo.
Cuánta fuerza en tus palabras, cuánto dolor…
Nuestro dolor, incomprensible e irrisorio para muchos, pero nuestro.
Nuestra distancia diaria, mi pequeño adiós.
Porque me marcho cada día, y cada día dejo un trozo de mí a tu lado, el que te acompañará siempre, y a fragmentos marcho, y voy dejando una senda de pedacitos de mí cual Pulgarcito, para volver a tu lado nuevamente.
Y aún sin senda marcada volvería a tí, porque algo superior e invisible nos une, y perdida en el universo y con los ojos cerrados sería capaz de encontrarte.
Porque eres mi faro en la distancia, y sin ti ni todo un mar me aplacaría la sed de amor, porque sois vosotros el motor de mi existencia, vosotros por los que me levanto cada mañana para alejarme, y vosotros los que con la soga de la vida me mantenéis atada y tiráis de ella para reubicarme a vuestro lado.

No quieras crecer, no crezcas! No tan rápido! Qué

no te alcanzo y el correr me ahoga.

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