Querido pediatra…

Querido pediatra…

Eres la persona en cuyas manos pongo lo que mas valoro en el mundo, mis hijos.
Eres el sumo sacerdote de muchas madres.

Tu palabra es ley, sin embargo a veces (Y sólo algunos profesionales), te tomas la libertad de decidir por nosotras, sacrificas tus votos mas sagrados para inmiscuirte en nuestra familia y hábitos de crianza y formas de pensar.
Se que debe ser difícil tratarnos, mamás impetuosas y asustadas, llenas de dudas, pesadas, repetitivas…

Te pido por favor que empatices con nosotras, tu también eres padre, y edúcanos…
Explicándonos que eres médico, pediatra.
No dejando lugar a preguntas que no estén relacionadas con la salud o enfermedad de nuestros hijos.

No necesito tus opiniones sobre crianza, necesito tu experiencia médica y tu capacidad como profesional, para dudas de otros tipos ya tengo a mi vecina, a mi madre, a mi amiga, al cura…

Querido pediatra, soy una mujer adulta, inteligente, madre.
Abstente de tratarme como una niña, o como una persona con serios retrasos intelectuales…
No soy impúber ni tonta, no intentes hacérmelo creer!
Vengo a ti asustada, con el temor, seguramente infundado, por la salud de mi hijo.
Tranquilízame sin infravalorarme o empequeñecerme, sin reñirme.
Y si no te ves capacitado para con respeto y sensibilidad tratarme, plantéate sencillamente ser un pediatra silencioso, o dedicarte a pacientes menos humanos…
No te atrevas a reprenderme por sentir como propios el dolor de mis hijos, no dudes que sus lágrimas me devoran; Ni me pidas que los abandone en su miedo para no molestarte en tu trabajo…
Mejor conciénciame para ser tus manos y tus ojos y hacer tu cometido mas fluido y llevadero…

Querido pediatra, no necesito que te formes sobre lactancia materna(Aunque lo considere conveniente) me conformo con que te guardes tu opinión sobre ella, con que no decidas su idoneidad en nuestra familia, y dado que no conoces el tema a fondo no te atrevas a dar consejos no pedidos, ni a utilizar el poder que te da mi respeto para desaconsejar mi lactancia y predisponer a los míos en contra.
Quiero que seas quien proteja la salud de mi familia, y quien nos acompañe en su enfermedad, del resto me ocupo yo…

pediatra

Querido pediatra, no seré yo quien entre en tu consulta preguntando sobre temas que afecten a tu intimidad y la vida hogareña de tu familia, porqué no haces tú lo propio?
Qué interés tienes tu en saber con quién dormimos, dónde y cuándo?
Qué te interesa a ti a que edad decidimos dejar los pañales, quien eres tu, sin un conocimiento íntimo de la evolución y madurez de mis hijos para decirnos cuando comenzar?
Por qué te interpones en temas mas allá de lo meramente médico?
Quién eres para imponer horas de sueño, u horarios de comida en mi familia?

Querido pediatra…

No te he pedido consejo ni opinión sobre mi foulard, qué te importa a ti como deambulamos por el mundo?
Quién eres tu para disfrazar tu triste ignorancia sobre portabebés con preocupación por mi espalda?
Quién eres tu para recomendar menos brazos? Menos amor? Menos apego? Y hablar de malcriar a nuestros hijos por amarlos?
Querido pediatra, prometo no buscar en Internet enfermedades infantiles, y no visitarte llevándote el diagnóstico de casa.

Prometo no retrasar tu consultorio con consultas que no sean estrictamente profesionales, relacionadas con la salud de nuestros hijos.
No queremos saber tu opinión sobre colegios, ni sobre sillitas, ni sobre como viajar con ellos, ni de portabebés, ni de hábitos de sueño.

No queremos volver a abrir la puerta ni un resquicio.
Que la última vez te colaste hasta el salón…

Querido pediatra, quiero que seas solamente eso, nuestro pediatra, y quiero ser solamente esto, la madre de uno de tus pacientes, que preferiblemente te visitará en la salud mas veces que en la enfermedad.

Querido pediatra…
Afortunadamente trabajas en una profesión vocacional y maravillosa, y se que la mayoría de vosotros sois maravillosos, empáticos, comprensivos, magnificas personas y sobretodo magníficos profesionales…
Esto esta dirigido sólo a algunos… Solo algunos días… En los que os sentís menos vocacionales, menos tolerantes…
Para esos días, acuérdate de mi, y de mis hijos.
Y piensa que mañana tu puedes estar al otro lado…

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6 comentarios

  1. Se puede decir más alto pero imposible decirlo más claro. Como te entiendo, y que de acuerdo estoy con toooodo. Un gran saludo, me ha encantado el post.

  2. A mi tampoco me gusta nada que se metan en mi vida privada, y por suerte la mía no lo hace, aunque es tan seria y poco habladora que a veces me gustaría saber lo qué piensa! Creo que muchos pediatras se han acostumbrado a meterse en la vida de los demás en buena parte por “culpa” de los padres, sobretodo los primerizos, pues más de uno y más de dos me preguntan por lo que opina mi pediatra sobre la teta o sobre el colecho, etc. Entonces entiendo que estos mismos padres son los que preguntan a qué hora tienen que bañar a sus hijos, cómo los deben acostar, a qué edad los deben destetar, cómo deben vestirlos… Y entonces vamos nosotras, a la revisión rutinaria, pensando que solo los van a medir y a pesar y cuando nos queremos dar cuenta nos estan advirtiendo por ejemplo, de los riesgos del colecho! Buena entrada Noe 😉

  3. Suscribo tu carta y me encantaría que la leyesen todos los pediatras y enfermer@s del mundo, que a veces parece que se olvidan del significado de la palabra humanidad!! Un abrazo.

  4. Decidido! Lo imprimo y se lo llevo al nuestro. No sabes la de veces que he querido decírselo sin encontrar las palabras. Gracias!

  5. Puramente una realidad habitual y que alguna de esas veces te coincide con una dificil para una madre. Un abrazo y sigue escribiendo lo que muchas madres piensan y no saben expresarlo.

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