La cara amarga de la igualdad…

Hace unos días he participado en un evento formativo para profesionales.

Un aforo de unas cincuenta personas.
Apenas un 15 por ciento mujeres.
Mando superior: sólo yo.
Directivas… ninguna.
Responsables de departamentos: 2.
Sub-responsables de departamento: 2.
Acompañantes: 3.
Si, Como lo oyen, en una reunión en la que hay que presentarse y definir brevemente tu cometido habitual la respuesta es:
-Vengo acompañando a mi jefe.
Tal cual.
En el caso de hombres, la frase cambia, y se simplifica con un:
– Trabajo bajo sus ordenes.- Y es que si eres mujer tu educación y formación no es importante?
No merecemos presentación?
Somos meros objetos?
En este mundo(hostelería y cocina) las mujeres somos simples excepciones, que difícilmente llegan a tener puestos con poder.

El machismo es mas que evidente, cuando la persona responsable del evento es una mujer formada en marketing, que cuando sale de la sala es diana de sus compañeros y se refieren a ella como una “niña mona de marketing”. Mientras el resto de la concurrencia se ríe. (Las mujeres no)
Y es que la persona que en si hacía la formación era un hombre. Cuya presentación fue acompañada de un:
-Padre desde hace un año, primer y último hijo- con un acompañamiento de risas generales todas avocadas a comentarios que denostan la maternidad y la infancia.
Tremendo verdad?
Aplaudido por ser padre, vilipendiadas por ser madres.
Curioso, se aplaude el acto sexual de la concepción (Machote), y se repudia a la mujer embarazada.

No hablo de oídas, ni de hace treinta años, hablo del año 2014, donde un grupo de expertos abren con hipocresía y desconfianza las puertas de su profesión a las mujeres.
Ellas(Yo) en silencio tragamos, en silencio, porque hablar sería incongruente e incomprendido. Triste también.
Aunque en la comida posterior nos confesamos madres, y de reojo, como si fuese una desagradable tara nuestra familia, apostillamos lo incómodos y desacertados comentarios.
Y es que como poco entran ganas de preguntar al aforo:
Nacisteis fruto de una vaca? Porque esa tendencia a denigrar al género femenino no tiene sentido siendo hombres, hijos, maridos, padres de mujeres.
¿En qué clase de mundo las mujeres hemos criado y educado bajo esas premisas misóginas y machistas?
Querido profesional que te burlas de “la niña mona de marketing” si no fuese por ella, y de su campaña nacida de su mente femenina pero no por ello menos privilegiada, tu no estarías aquí.
Queridas mujeres que os etiquetáis como acompañantes, gritad vuestros nombres!
No permitáis que vuestra femineidad suponga una barrera a vuestra valía y al reconocimiento de vuestro esfuerzo.
No consintáis que nadie ose negaros vuestro derecho de ser madres en pos de mantener vuestra profesionalidad y vuestros puestos y futuros ascensos.
Porque es posible, es posible luchar y trabajar en lo que os gusta, compaginar la maternidad y la profesión, intentando una conciliación ya de por si difícil sin necesidad de mas trabas.

Como mujeres no tendríamos que tener que elegir entre ser profesionales o madres, no queremos tener que hacer elecciones y fragmentar nuestro yo, entre dos de las más importantes facetas de nuestra vida.
No debiera ser lo normal negar nuestra naturaleza y nuestros instintos para prosperar profesionalmente.

 

Si durante muchos años he luchado y trabajado duramente por mi carrera profesional, con esfuerzo, dedicación y ahínco he conseguido estar en lo alto, mantenerme y seguir aprendiendo, por qué el ser madre parce que sea sinónimo de rendirse profesionalmente?
De conformarse con menos?
De desperdiciar todos esos años de dedicación?
YO LO QUIERO TODO!!
Quiero ser la madre a tiempo completo que soy, y también la profesional.
No se trata de conciliar, no quiero que nadie me diga que conciliar supone dejar de ser válida, dejar de tener tiempo para ambas cosas, tener que poner una lista de valores y darles una puntuación a las diversas partes de mi vida.
Quiero tener derecho a llevar con dignidad ambas.
Por supuesto que soy madre antes que nada! Pero no por ello he dejado de ser persona, de tener intereses, gustos, formación y ganas de mejorar, aprender, crecer…
Por qué he de elegir entre vida laboral o vida familiar? Sigo siendo la profesional capacitada de antes, aunque ahora tenga dos hijos.
NO QUIERO ELEGIR!!! Por qué se da por hecho que seré menos responsable por tener hijos?
Que fallaré, me ausentaré y no daré todo lo que se espera de mi por ser madre?
Por qué?
O es que antes de ser madre no pedía una mañana para pasar la ITV, o para acercarme a una consulta médica?
No exijo derechos por encima del resto de trabajadores, no solicito nada ilegítimo o poco razonable, solo pido seguir siendo la mujer profesional que era antes, porque sigo disfrutando con mi labor, porque sigo siendo válida, porque de hecho ahora soy mejor, sí, soy mejor que antes, mis hijos me han hecho ser mejor persona, mas dedicada, mas competente, eficiente…
Porque ahora las energías que me mueven son ellos, mis hijos…

Y no quiero que otras madres me miren mal, que el resto del mundo me mire mal, porque yo lo quiero todo, porque es posible, porque yo puedo, puedo ser madre y profesional, no quiero sacrificar nada, este es mi momento y quiero disfrutarlo con mis soles, junto a mi familia, porque la maternidad es sinónimo a felicidad y sin esa parte de mi no sería feliz.
Quiero que se respete mi derecho a decidir en los distintos momentos de mi vida lo que quiero hacer,

Porque si fuese hombre y me hubiese partido una pierna cuatro míseros meses de recuperación no me habrían hecho estar mal vista
Porque si fuese hombre y pidiese una excedencia para escalar el Himalaya sería admirada por ello, y mi puesto estaría esperándome durante meses mi vuelta, sin merma de competencias, retribución ni horario.
Porque si fuese hombre y pidiese una reducción para estudiar me aplaudirían.
Pues resulta que soy mujer y madre y profesional y el compendio de todo ello me hace mejor persona, mejor profesional y feliz…

Artículos Relacionados

5 comentarios

  1. pues sí Noe, cuántas veces lo hemos comentado, y lo que nos queda. SIn embargo estos son los pasos que tenemos que dar, intentar ir normalizando la situación a través de los hombres que nos rodean y de nosotras mismas, para que en un futuro cercano, cuando nuestros niños empiecen a ser adultos, vean tan normal, como si fuera lo de toda la vida, que una gran mujer/madre es su jefa, o la directora del Banco de España, o la Presidenta del Gobierno, o el cajero del super, o el limpiador del portal, o la barrendera de la calle, por qué tiene que haber esas diferencias si se educa en la paridad en casa.
    Seguimos luchando Noe. Un beso fuerte, Maider

  2. Me enerva tanto esto… lo triste es que hay mucho machismo también entre mujeres. Entre mujeres se puede comentar “esa ha ascendido por hacerle algún favorcillo al jefe…” y nadie se escandaliza. Tenemos enemigos en ambos bandos, a ellos esto no les pasa.
    Sólo espero que muchos coles acepten mi proyecto formativo de educación sexual el curso que viene… porque en mis clases no se habla de penes y vaginas, sino de diferencias de género, de igualdad, de respeto y tolerancia.
    Ayer di un curso de atención al parto extrahospitalario en una comisaría. Me quedé de piedra con una anécdota de un policía. Dando educación vial en un cole, hicieron un ejercicio de role playing. Un niño y una niña hacían de matrimonio que iba en un coche y otros 3 niños eran los hijos, que iban detrás. La “mamá” conducía. Pues el que hacía de papá, se cabreó muchísimo y dijo que ella no iba a conducir, que iba a conducir él, que las mujeres no tienen ni idea de conducir y que no les deberían permitir hacerlo. ¿Sabes cuántos años tenían? 8. Si esta es la educación que se les está dando, el día de mañana lo raro será que no se repita la anécdota con la que comienzas el post.
    Y, más grave aún, han aumentado los casos de violencia machista en adolescentes los últimos años…

  3. Qué lástima leer esto, pero no porque lo escribas sinó porque es la dura realiada 🙁 que lástima que siga habiendo diferencias y que por ser mujer tengamos que ser peor o dejar de lado nuestro trabajo por ser madre. Qué lástima.

  4. ay, te entiendo perfectamente, yo también quiero ser todo. Pero he aceptado que todo no puedo. No por conformismo, si no porque el sacrificio que supondría sería excesivo para mí en este momento de mi vida. Me quedo con ser 99% en ambas facetas, o 80% incluso. Pero gracias a un marido estupendo que tengo esta situación no se limita a mí, como mujer. Los sacrificios los hacemos los dos, por nuestra familia, por nosotros, pòr nuestros trabajos,,.Intentando llegar a un equilibrio.

    en cuanto a los embarazos, los hijos y la perspectiva de la gente frente a ello por ser hombres o mujeres…bueno, confío en que consigamos poco a poco avanzar y cambiarlo. Porque rápido no será…..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *