Yo grito a mis hijos.

Edvard Munch
Edvard Munch

Yo grito a mis hijos.

 Yo, a veces, grito a mis hijos.
Soy madre, mujer, y defiendo la crianza respetuosa, y el apego, y amo a mis hijos por encima de todas las cosas.
A veces me enfado con ellos.
Y grito. A veces.
Y pierdo los nervios. A veces
Y después me arrepiento. Siempre.

Y por qué me confieso hoy? Porque estoy cansada del postureo. Todos queremos ser madres y padres maravillosos, pero de vez en cuando perdemos los nervios, el cansancio, el estrés, la falta de tiempo…
En otros casos el exceso de tiempo, las vacaciones, 24 horas sobre 24 con un niño puede resultar agotador si tenemos un mal día.
Lapidadme si queréis. Pero no creo que sea la única.
YO, A VECES, ME ENFADO Y GRITO A MIS HIJOS.
Alguien mas en la sala que confiese? No, no voy a juzgar, nadie debiera hacerlo, aunque por estos lares es lo fácil, porque la realidad queda escondida entre las paredes de un hogar, y en la red todos exponemos la cara brillante.
La sonrisa radiante, la foto de familia feliz.
Es entre nuestras cuatro paredes, donde a lo largo del tiempo también hay episodios que no queremos reflejar en las fotos, que no queremos que nadie vea, pero existen. Son una realidad.

A veces alguna situación me supera, pierdo los nervios y la compostura y grito.
Y no, no es culpa de ellos. Es mía, perder el control. Soy humana.
O por que creéis que hay diez tipos distintos de cursos y talleres para educar sin gritar, para aprender a empatizar con los hijos, para educar sin castigar? Libros? Webs? Recursos online?
Porque hacen falta. O creías que sólo te ocurre a ti?
Porque nos hace falta de vez en cuando un empujón.
Porque el mundo está mas allá de esas imágenes preciosas donde las familias son maravillosas y como en las series americanas de los ’80 cuando los adolescentes la cagaban se autocastigaban en su cuarto o sin salir.
No. La vida real es otra.
Donde perseguimos los valores en los que queremos educar pero no siempre lo conseguimos.
Donde la maternidad es un juego de acierto-error-acierto-error, y donde los resultados de nuestros ensayos no se verán hasta dentro de años.
Soy mala madre? Creo que no. Aunque a veces grite, soy mala madre cuando lo hago? No. Rotundamente.

Creo que soy humana, y pretendo educar a mis hijos en un mundo donde sus opiniones y sentimientos sean escuchados.
Yo también necesito que se escuche mi enfado.
No puedo suspirar y hacer como que no me molesta un comportamiento o una actitud o una acción, necesito expresarlo, soltar mi lastre, aunque después me arrepienta y les pida disculpas.
Como sus rabietas. Funcionan igual, se ciegan, se enfadan, explotan, y cuando todo se calma descubren que no era para tanto.
Y mediante sus actos, tal vez con una sonrisa, se disculpan por el arrebato.
A mi me pasa igual.
Pero soy adulta, así que no puedo tirarme al suelo y patalear, pero cuando no puedo mas, cuando las palabras no bastan, cuando intento hacerme entender, o que me escuchen o que colaboren, y una y otra vez no funciona, a veces me quedo sin herramientas y exploto.
No me gusta. Pero es la realidad.
Cuántas veces habéis discutido con vuestra pareja?
Con un familiar? Nunca habéis elevado la voz?
Erráis cuando lo hacéis? Sí. Pero lo necesitáis a veces?
Soy consciente de que los gritos dañan.
No hablo de herir, ni insultar, hablo del enojo que te supera. De ese grito.
Me considero una buena persona, y quiero que mis hijos lo sean, también cuando sientan rabia, dolor, vergüenza, frustración, miedo…
Y quiero que aprendan a manejar sus emociones desde la honestidad, desde el autoconocimiento.
Yo aún estoy aprendiendo a hacerlo.

No creo que educar signifique contener todas esas emociones que nos ahogan, rabia, miedo, vergüenza, frustración, dolor…
No se puede educar emocionalmente en un mundo de fábula donde no existan las emociones que no nos gustan.
No podemos silenciar que somos personas, que nos enfadamos, que nos duelen las acciones de los demás, que sentimos frustración o cólera.
Que nos enfurecemos y nos irritamos.
Sin todas esas emociones no tienen sentido las otras, las que intentamos hacer fuertes, el amor, la alegría, la esperanza, el agradecimiento, la serenidad…
No tienen sentido sin las negativas, no se entienden por si mismas sin conocer las otras.

Cuando te sumerges en el mundo de la crianza respetuosa todo son días de vino y rosas, y sí, es así, pero la mayoría de estas opiniones y de estas páginas tan bonitas llenas de hermosas palabras están escritas por los conocimientos vivenciales de madres de bebes.
Me explico: con un bebe de meses difícilmente te vas a enfadar o a sentir ira.
Puedes estar cansada, sobrepasada por las circunstancias, falta de sueño, etc., pero no hay emociones negativas habitualmente(Ojo no hablo de procesos como depresiones, etc.)

La cosa cambia según los niños van creciendo.
Han de crecer con ellos los kilos de paciencia, no es lo mismo un bebe, al que enseñar a no golpear los cristales, que un niño al que por enésima vez le digamos no los golpees, que a un adolescente enfurruñado que golpee por frustración.
No es lo mismo un bebe al que le explicas que si se lleva el vaso de la mesa lo puede tirar que el niño al que se lo han explicado veinte veces y sigue llevándoselo.
A veces esa paciencia se agota y se agotan nuestros recursos y olvidamos que simplemente son niños, que deben aprender a su paso, y nosotros con ellos.
Olvidamos que necesitan muchas veces que les repitan las cosas, olvidamos que su comprensión causa-efecto no es la misma que la nuestra, y que en muchas ocasiones es necesario conocerlo de primera mano para aprender.

Pero no pretendo justificarme.
Cuando me enfado y pierdo los nervios la responsabilidad de mis gritos es solo mía, pero la responsabilidad del enfado es de ambos, sí, ellos también tienen responsabilidad, y conociendo mi enfado aprenden también a relacionarse, a conocer el abanico de emociones humanas, a tener su lugar en nuestra familia, aprenden que sus actos tienen consecuencias cuando no tienen en cuenta las emociones ajenas.
Y aprenden a expresarse en libertad, a hablar de lo que sentimos en cada momento.
A sociabilizarse.

Aprenden que como madre también me equivoco, que como madre soy capaz de pedirles disculpas por mis errores, aprenden a perdonarme y amarme y a perdonarse a si mismos cuando sean ellos quienes se equivoquen.
Aprenden a dejar libres sus emociones y a ser generosos con el perdón.
Y lo más importante, aprenden que el amor es incondicional.
Ocurra lo que ocurra nuestro amor es una fortaleza a prueba de todo.
Porque pese a todo, jamás osaríamos infringir heridas, mas allá de alzar una voz.
Sí, yo a veces grito a mis hijos, y me seguiré esforzando por no hacerlo, pero mientras tanto, si a vosotros también os pasa, no os sintáis unas malas personas, unos malos padres, ni os castiguéis por ello, simplemente aprended de vuestros errores porque hasta con ellos estáis educando.

Y recordad, los cuentos de hadas no existen, al menos fuera de Disney.
Las familias reales, tienen emociones reales.

Todos somos humanos, y hasta quienes admiramos para aprender a ser quienes son, antes tuvieron que conocer el otro lado.

Yo grito a mis hijos, a veces.
A veces me enfado con ellos.
Y grito. A veces.
Y pierdo los nervios. A veces
Y después me arrepiento. Siempre.
Y nos pedimos disculpas por nuestros errores como las personas que somos.
Y superamos las pequeñas crisis con entendimiento y amor.

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31 comentarios

  1. Yo también grito a veces, cómo no, y me arrepiento al momento, incluso he llegado a llorar por no ser capaz de contenerme. Me considero muy buena madre, no lo he dudado nunca. Y mi niña tiene sólo 22 meses, así que habrá quien me esté mirando con cara rara.
    Estoy con ella 24hrs todos los días, una verdadera suerte, y es precioso, y divertido, y tierno, pero también agotador.
    Aquí tenemos todos el escaparate bien ordenado y vistoso, pero las trastiendas patas arriba! 😉

  2. Pues enhorabuena por el post. Yo también lo hago y tampoco me gusta, pero es necesario. Hay una frase de toda tu exposición que para mí es la clave: ellos tienen que saber cuáles son también tus emociones, que si yo grito es porque ellos TAMBIÉN tienen parte de responsabilidad en ello.

    Curiosamente hoy tuve un episodio con mi hija de 9 años. Ella interpretó que yo le reñí por caerse y lloró. El caso es que como estaba de pelea con su hermano, pensé que era otra riña más entre ellos y le grité y me enfadé. Por la noche, en el baño, le dije si era necesario que yo me comunicase a gritos con ellos, Y ella contestó que yo le había reñido por caerse y que le dolió y lloraba por el golpe. Como no la consolé, me espetó “tú también cuando lloras yo no te riño ni te digo nada”. Y es verdad, ahí reconocí ante ella “tienes razón, lo siento, te pido perdón”, y quedó tranquila.

    Yo les educo, les enseño, no sin dudas, no vienen con libro de instrucciones, pero erramos. Y ellos acusan lógicamente más los errores que los aciertos. Pero la vida, como bien dices, es así, no es Disney y creo que esto también es aprendízaje para ellos, ver a su padre vulnerable, humano, no como un robot carente de emociones

    Gracias por el artículo, lo he compartido en Facebook.

  3. Yo también grito a veces. He de reconocer que me cuesta no hacerlo en ocasiones. Te diré algo: mis maestros (un niño de 7 años y una niña de 4) me han enseñado una cosa, que no debo hacerlo. Poco a poco estamos aprendiendo a que sea así. Sé que no es todo perfecto, tampoco quiero que lo sea, sencillamente todos debemos encajar en la familia respetando el lugar del otro. Lo mejor es saber de dónde salimos, conocer quiénes somos y cómo queremos ser. Si te aceptas tal y como eres encuentras la manera de perdonarte por lo que no haces bien, en consecuencia aprendes a mejorar y a saber afrontar las cosas. Si eres consciente y quieres aprender de los más pequeños mejoras como persona. Porque aunque seamos madres o padres también tenemos nuestro proceso de aprendizaje.

  4. A mi también me sucede. Es cierto que muchas veces he leído webs idílicas sobre crianza y también que en general todo lo perfecto es cuando son muy pequeños. Y también la sensación que en la red se vende la maternidad o paternidad como un todo perfecto. Pero los míos ya tienen siete y cuatro años y me pasa lo mismo que tú dices. Ahora quizás acusado por las vacaciones de verano, pero es algo que ya vengo notando hace un par de años. El gritar creo que también demuestra que no somos robots, y el darse cuenta que somos personas humanas. No lo podría haber descrito mejor. Enhorabuena y te comparto.

  5. Totalmente de acuerdo Noe, ya empezaba a pensar que era la única, jajaja. Está claro que todos queremos hacerlo bien i educarlos de la mejor manera posible y con una disciplina positiva, pero como bien dices a veces se pierden los nervios. Y no pasa nada. Pedimos perdón, hablamos sobre ello y vuelta a empezar. Un post muy necesario, como siempre 😉

  6. muy bueno… yo también le grito y a veces le repito las cosas muchas veces pensando que así lo hará la siguiente vez… luego me doy cuenta de que no gano nada mas que enfadarme yo sola así que…
    Pero la cuestión es que es normal que nos enfademos, gritemos y nos quejemos!

  7. Yo tambien grito. Y me doy cuenta de que ultimamente demasiado: demasiado alto, demasiadas veces. Y por supuesto, me arrepiento y pido perdon. Y todo ello me lleva a reflexionar sobre por que grito y que podria hacer para gritar menos: menos veces, menos alto, haciendo menos daño.

    No nos engañemos, todos los niños se portan mal a veces y todas las madres y todos los padres perdemos los nervios a veces, quien diga lo contrario o miente o no esta educando.

  8. Gracias por tu artículo. Es verdad que últimamente no hago más que ver mil artículos sobre como criar a tus hijos con amor y templanza… Yo tengo tres, entre el año y medio y los seis… Y muchas veces, sobre todo ahora en verano que es full time… Me vuelvo loca. El pequeño porque llora a todas horas, el mediano porque es muy rebelde, y la mayor porque a veces parece preadolescente… Son un amor y adoro tener las oportunidad de pasar con ellos dos meses completos de vacaciones… Pero por momentos perdió las paciencia, me saturo y chillo… Y luego nos abrazamos y por la noche me siento la peor madre del mundo y tomo fuerzas para hacerlo mejor.
    Tu artículo me ha dado un respiro…

  9. Felicidades por el artículo. Me ha encantado. Tenía ganas de leer algo que se asemejara a la vida real porque todos intentamos hacerlo lo mejor posible pero con tantos blog de crianza respetuosa a veces perdemos el norte. Te seguiré leyendo 😉

  10. Aplaudo el post y levanto la mano porque YO TAMBIÉN GRITO. No me siento orgullosa de ello, de hecho últimamente lo hacía demasiado y llevo un par de días de autocontrol.
    Y por supuesto que conformen cfecen nuestros hijos crece nuestra falta de paciencia.
    Saludos

  11. Me ha encantado. No encuentro mejores palabras para describirlo.
    Lo único que añadiría es que tengo la esperanza de que al ver mi enfado y los gritos, no deseados, también quede el poso de que su madre confía en ellos y les muestra sus sentimientos.
    Como bien dices, sólo el tiempo nos enseñará los frutos.
    Gracias.

  12. Pues yo a v ces también les grito. A veces me supera la situación o tener que repetir tantas veces lo mismo. Exploto. Igual que yo entiendo que ellos se pueden enfadar, ellos deben entender que a veces sus comportamientos hacen enfadar a los demás. No creo que sea algo malo o negativo. Mis gritos son míos, pero el enfado, como dices, es cosa de ambas partes. Y así todos vamos aprendiendo sobre la marcha. Que de eso se trata, de aprender y educar.
    Por cierto, yo tampoco puedo con quienes pintan toda su vida de color de rosa, lo,siento pero no me lo creo.
    Besotes.

  13. Que maravilla de post. Yo también grito a veces. Mi hija tiene 4 años y yo decidí no trabajar para estar con ella, y aquí sigo porque quiero. Y me encanta y aún no quiero volver a trabajar, perdona veces, muchas, me sobrepasa lo listilla que es, lo mandona, protestona, quejica, lo que se ensucie etc etc. Antes gritaba muuucho más, y no me sentía mal, pero desde que me interese por la crianza respetuosa grito menos y cuando lo hago me siento mal, y decido pedirle mil veces perdón, explicarle lo que hizo mal pero que yo se lo tenía q haber dicho con calma sin gritarle. La verdad es que me.quedo más tranquila sabiendo que nos pasa a muchas. Pocos poco vqmos mejorando, ellos van creciendo y el día a día es mas facil

  14. A mi hijo también le pasa todo lo que cuentas. A veces viene enfadado y frustrado por lo que le ocurre fuera de casa y me grita por cualquier cosa que considera incorrecta por mi parte. Dice que luego se arrepiente aunque sabe que al día siguiente o a la semana siguiente o un mes después volverá a hacerlo. A mí me duele y espero que no vuelva a suceder, aunque sé que es una esperanza en vano porque ambos estamos educándonos mutuamente en volcar las frustraciones en la persona equivocada y en resignarnos en asumir esos gritos que nada tienen que ver conmigo. Por desgracia sé que con el tiempo yo acabaré actuando igual y será mi vía de escape.

  15. Me ha encantado, me encanta la sinceridad con que lo dices y todo el autoconocimiento personal que implica, me he sentido muy reflejada. La única critica que te hago es que no hables de emociones positivas o negativas, ya que todas existen por algo y si las escuchamos y aceptamos nos enseñan muchas cosas de nosotros mismos, con lo cual son válidas todas.Somos personas y como tal nos equivocamos, pero si nos damos cuenta y aprendemos, enseñamos a nuestros hijos algo grande, que pueden equivocarse y que no se les va a querer menos por eso. Te invito a que visites mi página http://www.mientrascreces.es un saludo

  16. Hola a todas, muy buenos comentarios pero quiero contar brevemente lo que me sucedió.
    Después del parto de mi hijo el mayor que hoy día tiene 14 años no se si la depresion post parto me afecto por que lo gritaba, lo arrastraba hasta una cuadra a la casa donde mi madre para que me ayudara porque era tanto la isteria que me daba miedo hacerle algo a el niño ya que el era muy rebelde y yo no tenía paciencia pero medí cuenta de eso y prometí nunca mas pegarle o hacer pataleta junto con el jajajaja…
    Hoy ya tengo otro hijo de 2 años y tiene un temperamento peor que el primer niño y mi promesa se sigue cumpliendo cuando ocurre cuento hasta 10 o me alejo de el , y espero que se calme, hablamos y es muy duro el proceso pero no lo maltrató y también pongo a prueba lo de la niñera SOS y deberas que resulta con disculpas y todo.
    Mujeres todo esta en nuestro poder de convencimiento y amor propio y hacia nuestros hijos y sobre todo lo que me enseño mi mamá pedir a Dios entendimiento y sabiduría para esos momentos pidan y se les dará lo digo por experiencia.
    Entendimiento para entender cada día el por que de las cosas y entender que si podemos aprender y mas que todo a conocernos y sabiduría para saber resolver lo que nos nos pasa nos agobia de una manera más fácil o practica. Ser mama es lo mejor….☺️

  17. que buen articulo, la verdad me identifique profundamente, que lata leer esas paginas donde todo lo real es talibanizado por que no es el ideal, perdon! pero soy de carne y hueso y 24/7 con un bebe es agotadorrrr yo amo a mi hijo, pero a veces me saca de madres y reviento, me arrepiento y el mundo sigue….gracias por un articulo real, en su medida y no un ideal traumatizante de un acto que si bien no se recomienda, no es ideal, pasa y el mundo no se acaba por ello, gracias por que sabemos que hay y habemos muchos madres y padres tratando de aprender un poco mas cada dia y eso tambien es valido.

  18. A veces me enfado y grito y me siento fatal por ello. El castigo mas grande es la critica que me hago a mi misma por haber perdido la paciencia y haberme enfadado. No soporto la idea de que mis hijos me recuerden enfurruñada,.amargandoles el.dia. También.sé que nada de lo que les dig o ni me digo cuando estoy enfadada es verdad precisamente por eso hoy me ha dado por escribir un articulo: no somos monstruos por enfadarnos. no somos eso, solo personas que a veces se enfafan

  19. Yo también grito y aunque desde hace/ un tiempo intento controlarme más, a veces me supera y estallo. Estoy de baja desde hace 2 años y las 24 h con 2 niñas de 4 y14 hay días que me resultan peor que cuando trabajo. Además la pequeña está muy contestona, mandona, grita muchísimo…y esto último sobretodo no lo soporto, así que mientras más grita ella mas intento controlarme. Pero no siempre funciona y yo le acabo contestando igual!! Una entrada genial!! Felicidades!!

  20. “Lo más importante de cuanto aprendió con el transcurso de los años fue que jamás llegaría a ser una madre perfecta, pero que sí podría encontrar mil modos de ser una buena madre.” Jill Churchill.

  21. Bueno, creo que es importante que recordemos que también somos humanos, con muchos defectos, y sobre todo falibles. Que estamos en proceso siempre y que todos los días son distintos. Pero lo más importante es que debemos recordar es que somos personas que también necesitamos cuidados, que estamos en proceso de reparación y puede que aún a pesar que lo deseemos con todas nuestras fuerzas hayan días es que no sean los mejores, y eso está bien. Siempre y cuando volvamos al camino.

  22. Yo también grito a mis hijos, y me apenas decirlo😔 y me siento muy cansada cuando estoy con ellos, pero cuando no lo estoy los extraño con el alma y me dan deseos de dejarlo todo y correr para abrazarlos, besarlos y cuidarlos. Bello artículo, gracias

  23. Madre mía, no lo has podido expresar mejor. Bravo!
    Justo hoy, . Me he pasado la tarde intentando explicar exactamente esto a mi hija de diez años

  24. Obvio que no somos perfect@s y que a veces gritamos, además de que a nosotr@s no nos enseñaron a gestionar nuestra ira o nuestro enfado de otra manera, y es muy difícil cambiar el chip…Lo importante es intentar cambiar, y como dices, pedir perdón cuando lo hacemos. Yo tengo un bebé, pero también tengo una adolescente que va a cumplir 15 años ya, y hay veces que pierdo los nervios. Pero sinceramente, cuando hago las cosas desde el respeto y sin gritar consigo mucho más que cuando pierdo los nervios…Aunque ella me hable mal, si yo mantengo la calma y le hago ver que yo le estoy hablando bién y que por favor intente hacer lo mismo, los resultados son mejores que cuando yo también pierdo los nervios y acabamos hablando mal las dos, y ella me habla mal porque yo también lo hago. Nos queda mucho por aprender, pero es importante que intentemos hacer las cosas diferentes de como se han hecho hasta ahora para poco a poco poder ir cambiando, y que nuestr@s hij@s no necesiten gritar para gesionar la ira o el enfado, que puedan canalizarlo de otra manera. El post me parece muy sincero y tod@s hemos gritado e incluso gritamos alguna vez, el que consiga no hacerlo nunca me haré fan suya. Un abrazo, estamos en el buen camino.

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