Yo no quiero un hijo “Marica”…

Yo no quiero un hijo “Marica”.

Defiendes a los homosexuales?
Te dan igual? Eso dices ahora, pero y si te sale un hijo “marica”
Te daría igual? Y una hija lesbiana?
Sí, si. Eso dices ahora. Habría que verte…
Qué fácil ver los toros desde la barrera!
Y si te sale “Marica”? Ya no lo dirás tan alto…

No, no quiero que me salga homosexual…
Me aterra, me quita el sueño, me sacude los cimientos, saber que por sus elecciones sufrirá, que tendrá que luchar para ser respetado, que provocará rechazo en otros algunas veces, que volverá derrotado y triste, y que tendré que estar preparada para curarle las heridas.
No quiero ni pensar las lágrimas por amores no correspondidos que sabré vertidas y que me dolerán como puñales.
No quiero ni sentir la terrible inseguridad y miedo que pasará cuando deba desnudar su espíritu ante alguien, quedándose expuesto, despojado, poniendo de manifiesto su alma.
Blanco perfecto.
No quiero.

No quiero.
No, no quiero que me salga lesbiana…
Me aterra, me quita el sueño, me sacude los cimientos, saber que por sus elecciones sufrirá, que tendrá que luchar para ser respetada, que provocará rechazo en otros algunas veces, que volverá derrotada y triste, y que tendré que estar preparada para curarle las heridas.
No quiero ni pensar las lágrimas por amores no correspondidos que sabré vertidas y que me dolerán como puñales.
No quiero ni sentir la terrible inseguridad y miedo que pasará cuando deba desnudar su espíritu ante alguien, quedándose expuesta, despojada, poniendo de manifiesto su alma.
Blanco perfecto.
No quiero.

No, no quiero que me salga transexual…
Me aterra, me quita el sueño, me sacude los cimientos, saber que por sus elecciones sufrirá, que tendrá que luchar para ser respetado, que provocará rechazo en otros algunas veces, que volverá derrotado y triste, y que tendré que estar preparada para curarle las heridas.
No quiero ni pensar las lágrimas por amores no correspondidos que sabré vertidas y que me dolerán como puñales.
No quiero ni sentir la terrible inseguridad y miedo que pasará cuando deba desnudar su espíritu ante alguien, quedándose expuesto, despojado, poniendo de manifiesto su alma.
Blanco perfecto.

NO. NO. NO QUIERO.
No quiero que me salga heterosexual…
Me aterra, me quita el sueño, me sacude los cimientos, saber que por sus elecciones sufrirá, que tendrá que luchar para ser respetado, que provocará rechazo en otros algunas veces, que volverá derrotado y triste, y que tendré que estar preparada para curarle las heridas.
No quiero ni pensar las lágrimas por amores no correspondidos que sabré vertidas y que me dolerán como puñales.
No quiero ni sentir la terrible inseguridad y miedo que pasará cuando deba desnudar su espíritu ante alguien, quedándose expuesto, despojado, poniendo de manifiesto su alma.
Blanco perfecto.

No quiero que sufran, que sean marcados, no quiero que les abandonen, ni que sepan nunca lo que es el desamor, no quiero que se avergüencen de sus deseos, de sus cuerpos…
Quiero que se acepten tal y como se sientan, aunque para ello haya que corregir errores de la naturaleza.
No quiero, porque decidan lo que decidan, no será fácil.
Pero allí estaré yo, para enarbolar banderas de mil colores o de uno solo.
Para acompañar silenciosamente y tan lejos o cerca como deseen su camino.
Allí estaré yo, para discutirle al mundo si hace falta.
Para defender y mediar y luchar y tronar…

Yo no quiero un hijo gay, ni una hija lesbiana, ni transexual, ni heterosexual, ni raro… Yo quiero hijos felices. -    

 

Yo no quiero un hijo gay, ni una hija lesbiana, ni transexual, ni heterosexual, ni raro…
Yo quiero hijos felices.
No quiero etiquetas sexuales.
No me preocupa con quien practiquen sexo, siempre y cuando sea sexo feliz.
Yo quiero hijos felices que sepan amarse a si mismos, y se acepten tal y como se sientan, rompiendo los barrotes que atenacen sus cuerpos. -    
Quiero hijos felices que se amen y que sean amados por otros. Que se amen y amen a otros.
Yo no quiero un hijo etiquetado, no quiero que sus decisiones o preferencias o sentimientos sexuales o de género les provoquen dolor.
Yo quiero hijos felices. Que no tengan que luchar contra el sistema para decidir su sexo o sus preferencias.
Que no necesiten recorrer medio mundo para ser padres. Que no se sientan perseguidos ni avergonzados de si mismos.

Yo quiero… Qué importa lo que yo quiera! Tan sólo estoy para curar y besar y acariciar y acompañar. -    

Yo quiero…
Qué importa lo que yo quiera!
Tan sólo estoy para curar y besar y acariciar y acompañar.
Porque al final eso es la maternidad.
Acompañar. Sean cómo sean. Son simplemente perfectos

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5 comentarios

  1. El texto es precioso, y comparto este punto de vista. Da igual a quien nuestros hijos amen, lo importante es que también puedan ser amados y respetados.

    Algún día nadie pondrá etiquetas sexuales.

  2. Sinceramente, ya me carga lo de “quiero hijos felices”. Yo no quiero hijos felices, complacidos y satisfechos de haberse conocido. No. Yo quiero hijos conscientes, hijos luchadores, hijos que se conozcan a sí mismos y se acepten como son, pero que también conozcan el mundo y sepan del dolor, el sufrimiento y la injusticia que le aqueja y tengan la ética suficiente, la consciencia suficiente para saber que mientras que otro ser humano sufre ellos no se pueden quedar impasibles.
    No quiero para mis hijos esa felicidad egoísta e inconsciente del “me va bien”, “nadie me cuestiona”, porque aunque a ellos todo les sonría y nadie les ponga pegas, en el mundo hay mucha gente a la que le va de culo. Y le va de culo porque el bienestar de un tercio de la humanidad se sustenta en la miseria de los dos tercios.
    Así que no, yo los quiero realizados como persona y al mismo tiempo inquietos y luchando por transformar la realidad, sea cual sea su orientación sexual porque desgraciadamente no van a vivir en un mundo que es un camino de rosas para todos.
    Quiero que gocen y también que sepan afrontar el dolor, porque venirles les va a venir, que apuren la vida y beban la copa hasta el fondo, que la solidaridad no sea para ellos un postureo, sino un posicionamiento profundo y que adquieran sabiduría y experiencia, pero todo eso no se consigue con el power flower de la “felicidad” siempre, sino con el esfuerzo, con la superación y con la profundización.
    Quiero que, como decía Rilke, celebren siempre la vida, aun cuando parezca que no hay motivos.
    En resumen, que sean personas plenas.

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