El día que murió Michael Jackson…

El día que murió Michael Jackson te mandé un mensaje al móvil a las siete de la mañana, yo que era madrugadora, a ti que sabía que te quedarías con ganas de matarme por despertarte.
Había leído la noticia mientras desayunaba un croissant caliente y un café, leyendo el periódico en una cafetería de la avenida de Sarriá, no podía creerlo y sabía que tu no lo creerías.
Nos habíamos reencontrado el día anterior.
Tras veinte años, recuerdo aquel abrazo en mitad de la acera, en la calle París de Barcelona, veinte años resumidos en un abrazo gigantesco entre lágrimas y risas.
Veinte años resumidos en que no había pasado el tiempo.

Qué lejos estamos! Todos los días te recuerdo, pero es mas fácil escribirte que coincidir contigo al otro lado del atlántico.
Se que a veces no he estado a la altura, acompañándote en los malos momentos, pero no significa que te quiera menos.
Te debo tanto.
Te debo creer en la familia, en la nuestra, la tuya y la mía, te debo creer que nuestra sangre no esta maldita, que corre limpia por muchas venas, que nos une pese a todo, que hay errores que no se heredan.
Que la fuerza de lo que nos une es enorme.
Que la memoria y el dolor sólo pasa a la siguiente generación si nosotras queremos, que la estupidez no es hereditaria.
Te debo creer en mi sangre, en la nuestra, porque con tu ejemplo fui capaz de creer que había futuro, que con nosotras no se acabaría una extirpe, sino que crecería y mejoraría generación tras generación.
Que con nuestro esfuerzo heredarían toda la belleza, la fuerza, y el amor que habitaba en los recovecos de nuestra historia familiar, y que todo aquello que nos dañaba podía ser enterrado con cada uno de los muertos que se escondían en los armarios. Para que jamas formasen parte de la historia de nuestros hijos.

Te quiero, y te admiro, tu fortaleza y tu decisión, tu valentía.
Tu eres mi baluarte familiar, los ojos en los que reflejarme, mi amiga, mi hermana.
Lejana sí, pero a un latido.
Mi confesora de madrugadas tecleando, la propietaria de mis historias jamás contadas, de recuerdos compartidos.
Qué lejos te tengo!

El día que murió Michael Jackson le lloramos con una cerveza y una pizza, y en su honor jugamos un bingo y paseamos y reimos por L’Esquerra de l’Eixample, recordando cada árbol, cada portal, cada esquina de nuestra infancia.
Oliendo los mismos arboles con distintas flores de hacía 20 años.
Nadando entre los recuerdos y superando historias y memorias.
Creciendo y aprendiendo que la lucha es continua pero que gracias a ella llegamos tan lejos.
Y reímos y lloramos y a ratos volvimos a ser niñas y a correr de la mano Casanova abajo hasta el Clinic.
Y a contar los portales que nos separaban de la calle Muntaner.
Y reírnos saludando a las vecinas armando escándalo por las escaleras.
Yo no tenia hijos el día que murió Michael Jackson, pero ya había adorado a los tuyos como propios, ya había entendido que eran míos también, mi familia, mi futuro.
Sin saberlo acababa de entender que podría tenerlos, que no hay condenas familiares que duren mil años, que no hay dolor que no mitigue un hijo al menos en parte.
Que no hay que tener miedo a continuar la vida.

El día que murió Michael Jackson algo nació en mi, una semilla que tu plantaste con tu ejemplo, con tu luz, con tu esperanza.
Una semilla que creció entre las risas y las lágrimas cantando “Bad” a las tantas de la mañana.
Bebiendo coca cola y escupiendo el sabor a nicotina de tus cigarros cuando olvidé que yo ya no fumaba.

Well
They Say The Sky´s The Limit
And To Me That´s Really True
But
My Friend
You Have Seen Nothing
Just Wait ´til I Get Through –
Because I´m Bad
I´m Bad – Come On
You Know I´m Bad
I´m Bad – You Know It!
You Know I´m Bad
I´m Bad – Come On

Michael Jackson. Bad 1987

Quién es malo? Tu y yo no.
No lo fuimos nunca.
Y la historia nos recompensó y aún le quedan pagos por hacernos…

El día que murió Michael Jackson, nació un nuevo yo, que te abrazó con fuerza y me reconcilió con el mundo.

Sobran las palabras, no bastan las gracias.
Te quiero.

 

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4 comentarios

    1. A veces estos hitos nos hacen afianzar recuerdos.
      Si compartes con alguien esos sentimientos eres afortunada como yo! De poder querer tanto, de tener la suerte de una amistad eterna. 🙂

  1. Es hermoso leerte, cada vez que me llega el correo, voy corriendo a abrirlo, me he descubierto llorando tantas veces al leer uno de tus post, este es uno de ellos, eres asombrosa, sabes como llegar a las personas a través de tus letras, te haces entender de forma tan clara y sencilla, que como no admirar tu talento al decir tan expresivamente las cosas? Sencillamente hermoso!! Un saludo grande desde República Dominicana. Fiel seguidora y admiradora.

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