Yo pego a mi hijo, como todos…

Hoy he pegado a mi hijo.
Le he dado un tortazo en la cara.
Bueno tampoco es que tenga mucha importancia, no tengo que justificarme por ello, pero como ahora está tan mal visto…
Normalmente no le pego, porque un cachete en el culo, una colleja o un manotazo no es pegar, no vayas a pensar mal de mi, yo adoro a mi hijo, es lo mejor que tengo, sólo intento educarle.
Si, ya se, las redes se llenan de consejos y páginas de educación y disciplina positiva y bla, bla, bla, pero todo el mundo pega a sus hijos.
Yo hablo con las madres del cole y con las del parque, no es para tanto, a ver, que no vamos dando palizas…
Tanta tontería por un guantazo, mira nosotros, anda que no nos han pegado! Es parte de la vida.

Hoy he pegado a mi hijo. Pero hoy ha sido distinto, no ha sido un cachete, ha sido algo más adulto.
Me tenía harta, mira que siempre tengo paciencia, pero hoy se me ha acabado.
Se junta todo, parece que este pre-adolescente, a sus 9 años, y es que no para, se sienta a comer y esta brincando, le llevo al parque y brincando, por la calle y brincando, termino tan cansada!
Y no obedece, Jorge esto… Jorge lo otro… Jorge, Jorge, Jorge… Te juro que es la palabra que más digo en el día.
Hoy hemos estado en el médico, una hora en la sala de espera y el sin parar, no había manera de que estuviese quieto, ni riñéndole, ni dejándole el móvil, ni amenazándole con dejarle sin fútbol. Sube, baja, levanta, me voy al baño, me aburro, cuánto queda?
Así una hora, que yo también me aburro, tampoco me apetece estar allí.

Encima su maestro también se queja, no lleva los deberes terminados, no atiende en clase, el otro día suspendió un examen.
No lee en casa, sólo ve la tele y juega con la consola.
Yo lo digo, de pequeño ya era así, movido, pero llevamos un año…
Desde que encima ha aprendido a contestar, y vaya contestaciones! Si yo hubiese contestado así a mi madre me habría cruzado la cara.
Y esto es ahora con 9, imagínate con 12 o con 15.
Y mira que se lo digo, así cómo quieres que te quiera? Tal y como te portas.

Tanta preocupación hoy me han hecho no poder más, he reventado y me ha salido del alma, un bofetón a mano abierta.
El mundo se ha parado, el no se lo esperaba y es que ya lo dice mi marido, somos muy blandos.
Se ha quedado pálido. Quieto.
Lo ves? Le he dicho.
Ves lo que me has hecho hacer? Te lo vengo avisando, me estás volviendo loca, es culpa tuya.
Se lo voy a contar a papá lo mal que te portas y como me haces sufrir.
No ha contestado, tenia los ojos enrojecidos, pero ha servido ha dejado de dar golpes en la mesa con el tenedor y hemos terminado de comer tranquilos, en silencio viendo las noticias como dios manda.
Me ha dado pena la verdad, su cara marcada por mis dedos, luego me he dado cuenta de que ha sangrado un hilillo por la nariz, pero no pienso sentirme culpable, es mejor un tortazo a tiempo que no terminar saliendo en el programa ese de la tele, el de los adolescentes esos locos, que de tanto consentirles y mimarles mira como terminan.
No, mejor mano dura hoy que lágrimas mañana.

Ahora está en su cuarto, en silencio, haciendo los deberes, cómo toca! Y yo tranquila.
Y hoy se ha quedado sin parque claro, faltaría mas! Qué sepa que voy en serio!
Dictadores leía el otro día, pequeños dictadores que manipulan y convierten sus hogares en pesadillas, y es verdad, en eso se esta convirtiendo mi Jorge, en un pequeño dictador, que sólo sabe pedir.
Y es que lo tienen todo hoy en día.
Mira yo a sus años, no tenia ni la mitad, ni tanta ropa, ni caprichos, ni juguetes, claro que eran otros tiempos!
Vivíamos sin tanta protección.
Salías del colegio y a la calle con un bocata de chorizo, y apáñatelas, vaya si aprendías a defenderte, porque no había nadie detrás, no como ahora que sale del colegio y le llevo al parque con el Bollycao y ni lo agradece, ni valora mi esfuerzo, y allí aguanto, en el banco del parque para que el tenga infancia.
A mi madre se lo ibas a decir tu, llévame al parque, o ese niño me ha pegado, o me han quitado la pelota, no habría tenido campo para correr!
Pues no me han pegado a mi veces de pequeña! Y como dice mi marido y con la correa.
Y mira, ni traumatizados ni nada, educados y responsables. A qué sí?
Y es que eso era educación y no lo de ahora, a su edad yo ya me sabía los ríos de España, y las provincias, y qué sabe el ahora? Nada.

Porque los niños de antes si estábamos educados, porque sabíamos las consecuencias de portarse mal, y de no estudiar.
Hoy no tienen miedo a nada, así como van a hacer caso?
Qué somos muy blandos! Antes la frase que se decía a los profesores era: Si se porta mal y le tienes que dar, dale.
Y tu sabías que te daban, y claro, a estudiar tocaba.
Hoy en día los maestros no pueden ni tocarles un pelo, así les faltan el respeto, no hay autoridad!
Antes un profesor te decía que eras un burro y agachabas la cabeza y ahora ni se atreven a mirarles, por si les denuncian.
Falta disciplina!
Ahora que yo a este le meto en vereda y le hago un hombre de bien, pues sólo me faltaba que para uno que tengo se me tuerza, toda la vida trabajando y esforzándonos para darle todo, decidiendo no tener mas hijos para que no le falte nada y se me va a perder…
Recto, recto a partir de ahora.
Se acabaron las concesiones, los mimos, las tonterías, y hoy ya le he avisado, así no va a ser nadie en la vida, y como no cambie le llevo interno!
Aunque tenga que trabajar mas horas para pagar el colegio.
Que ya lo dice el refrán: mas vale llegar a tiempo que rondar un año…

Sí, es ficción, pero todos sabemos que es mucho mas real de lo que queremos creer, que es el día a día en muchas familias, que queda mucho por cambiar, por mejorar, por interiorizar que la violencia, no es el camino, y que un golpe, por pequeño que parezca es violencia.
Que no hay grados, que es grave una paliza y una colleja, porque ambas faltan al respeto, dañan, aterrorizan, NO educan.
Interiorizar que tal y como nos criaron no es el camino, que podemos hacerlo mejor.
Es ficción, pero cuantos se van a reconocer en estas palabras? Como hijos y como padres.
Está en nuestra mano, vivimos en una sociedad enferma, llena de adultos criados a golpes, para cambiar la sociedad y el mundo, es hora de cambiar la crianza.
No pegues a tus hijos. NUNCA. No te justifiques, simplemente respétalos.

 

 

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4 comentarios

  1. Hola: si es cierto lo que dice este artículo, quiero comentar unas cuantas cosas:

    1 En primer lugar decir que el padre y la madre (o las combinaciones que existan) son el padre y madre de ese
    hijo o hija, y hay que validar y apreciar el trabajo educativo que
    hacen con su hijo y esa es la primera condición. Reconocer esa
    responsabilidad.

    2 Sabiendo esto tengo que decir algunas cosas con las que no estoy de acuerdo y que creo que no van por buen camino.

    3 No se pega, no porque esté mal visto, sino porque de alguna forma tratamos de ofrecer modelos a nuestros hijos que sean sanos y adecuados a las situaciones cotidianas que vivimos con
    ellos. La bofetada no debe ser el método a utilizar porque estamos diciendo que cuando todas las medidas de resolución fallan, hay que sacudir.

    Es decir, que si tengo un problema en el trabajo puedo golpear a mi compañero; que si alguien se cuela en la fila en el supermercado también podemos sacudirle; y que si hay
    cualquier situación conflictiva que no se puede resolver de ninguna manera, legitimamos que se puede dar un golpe… Y creo que eso no es bueno para nadie.

    4 Un niño es un niño. Hay niños distintos, de caracteres distintos y creo que deberíamos hacer el esfuerzo por conocerlos bien y en profundidad para ver de qué manera intervenir con ellos. Y jamás la bofetada es el recurso. La bofetada es el recurso que
    empleamos cuando reconocemos que no encontramos alternativas y encontrar alternativas es nuestra responsabilidad como padres o educadores.

    5 Hay que revisar por qué un niño se descontrola tan habitualmente o está nervioso constantemente y veo en otros
    apartados de su blog que la mamá trabaja habitualmente y su marido también, que aparentemente están poco tiempo con su hijo (tampoco estoy seguro de ello) y es posible que esa
    manera de ser del niño sea una manera de proyectar y solicitar que sus padres estén más presentes con él y tengan más situaciones de relación con él y esa sea la manera de solicitarlo.

    En muchas ocasiones, y según la edad del niño, los niños no saben explicar o verbalizar qué les pasa por dentro, y toca a los padres, madres y educadores investigar y reflexionar sobre esto, tratanto de conocer en profundidad al niño.

    6 El tema de los deberes es un debate muy extenso hoy día, porque algunos piensan que no deberían tener deberes los niños. Pero en ese sentido, si el niño tiene deberes y tiene 9 años, es inevitable que necesite cierto acompañamiento en casa para poder hacer esos deberes, porque los niños no nacen aprendidos, necesitan aprender procesos lógicos para resolver, necesitan preguntar cosas, necesitan compañía en ocasiones para sentirse seguros y apoyados… si dejamos que siempre hagan los deberes solos no estaremos seguros de que los
    hagas bien o que, por lo menos, los hagan.

    7 Dice la escritora del artículo que el niño solo se pasa jugando con la consola y viendo la tele… pero esa cuestión debería estar regulada en casa con un horario y momentos para poder hacer eso después de haber resuelto sus tareas que el padre y la
    madre deberían supervisar de alguna manera.

    8 La amenaza de “¿Cómo quieres que te quiera?”, es muy desafortunada. Un niño debe sentir que se le quiere incondicionalmente, sin tapujos, sin reservas… Porque cuando un niño percibe esa incondicionalidad, se transforma todo… Se siente más seguro, más tranquilo, admite mejor las cuestiones disciplinarias, es un niño más afectuoso y cariñoso… Los niños son espejos de nosotros mismos; si nosotros les tratamos mal, ellos nos tratarán mal… Por lo que dice, comenta que amenaza a su hijo constantemente para que se porte bien y además reconoce que no es la primera vez que le ha dado una bofetada…

    Tendrá que hacer autocrítica porque esa manera de proceder alimenta la inseguridad del niño y el descontrol personal.

    9 La responsabilidad del bofetón es exclusivamente de la persona que lo da. En este caso solo es responsabilidad de la madre. El niño nunca tiene la culpa de recibir un bofetón. Y menos si encima le sale sangre de la nariz. Me parece algo
    sádico y que no se puede justificar. Eso solo exterioriza la rabia de la madre y un mal hacer.

    10 Por lo que veo en el texto, el marido no está presente. No participa en la educación del niño. Eso dificulta el nivel de coherencia entre padre y madre y la consistencia en las
    normas y las cuestiones disciplinarias. Y tampoco un consenso
    y un acuerdo que posibilite situaciones de relación del papá y de
    la mamá con el niño, que el niño perciba que su padre y su madre están de acuerdo en cómo tratar con el niño.

    Que estén presentes en la realización de sus tareas; que estén presentes para organizar con el niño los ratos de tele y de juego con la consola; que estén presentes demostrando que los dos van a la vez en la educación del niño… Porque utilizar al papá solo para amenazar al niño, no es el recurso más adecuado. Se nota que la mamá es la única que atiende al niño.

    11 Creo que se está equivocando en lo de “mano dura”. Creo conscientemente que la proporción es 80% de cariño, afectividad y ternura y momentos de relación y encuentro con los hijos e
    hijas y un 20% de normas, disciplina, pero aplicada sin agresiones ni bofetadas. Quizá esta mamá necesita asesoramiento de alguien para ver de qué manera organizar la disciplina, pero también cómo organizar la vida afectiva de su papá, su mamá y el niño.

    12 Está educando a su hijo en el miedo, en el rencor, en el chantaje, en la amenaza, en el miedo a decir la verdad… El niño solo tratará de esconder las cosas que hace por evitar una bofetada y le costará aprender la responsabilidad desde dentro de sí mismo.

    13 Y para acabar diré: las bofetadas y el poco cariño de hoy, serán las lágrimas de mañana. No va por buen camino. Creo que esa pareja hace falta un buen consejero o consejera que les
    ayude a dar mejores referencias educativas a su hijo. Veo mucho
    estrés, agresividad y mal hacer en las cosas que ahí se han escrito.

    14 No juzgo a esa mamá y a ese papá. Merecen todo mi respeto y cariño. Pero creo que necesitan ayuda para enfocar las cosas de otra manera. La educación y la felicidad de su hijo lo vale. E invirtiendo en eso, ellos estarán mucho mejor y recolectarán los frutos de ese buen hacer en poco tiempo con su hijo.

    15 A un hijo e hija no hay que pegarles para corregirles. Hay que ayudarles a aprender y a caminar acompañados y sintiéndose queridos y amados de verdad hasta el final.

    1. Me parece que es muy atinado tu punto de vista, solo que dejaste de lado el que dice que esta historia es ficción, no porque no suceda a algunas parejas, sino porque a quien escribió esto no le sucedio, es solo una reflexión para quien lo leamos y tenemos hijos.

  2. La verdad que comentas que es ficción pero estoy contigo en que es mas común de lo que nos pensamos. A menudo se oyen por la calle esa frases típicas en corrillos de madre a la puerta del cole como “ahora no se les puede ni tocar”, “a mi me pegaron y no es para tanto” etc.
    Pues si, como dices, que se entere todo el mundo que aunque se le de una cachetada o nalgada como lo llaman para que suene suave, eso es pegar y eso no educa.
    Me da pena cuando salgo de recoger a mis niños y oigo a madres que les dicen frases horrorosas a sus hijos o les pegan mientras les dicen que no se pega.
    Bonita reflexion. me ha encantado

  3. Es hermoso todo lo q escriben vi mi vida en cada letra q escribio soy una madre y aveces lloro a solas mi hijo m desespera es conteston l hablo d mil modos y no hace caso

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