Los niños buenos…

sueño

Los niños buenos.

Eres bueno? Le preguntó la dependienta al pasar por caja. Y el sonrió, acostumbrado y contestó, a veces…
Tu tienes cara de ser buena pieza, le dijo la chica de la farmacia mientras nos vendía el medicamento. No se si te mereces un caramelo, te lo mereces? Y el sonrió de nuevo, como un niño bueno.
Paramos a pedir un agua y el camarero entre risas le saludó, vaya cara de pillo tienes. Tu debes ser malo! Y el asintió con media sonrisa.
Fuimos a por un pequeño juguete y le afirmaron: Esto es porque te has portado muy bien, verdad?

Lo se, son sólo pequeñas conversaciones sociales.
Se añaden el que te han traído los reyes? Eres bueno en clase? Qué tal las notas? Cuidas a tu hermanito? Comes bien? Habrás hecho los deberes! Cómo te portas con tu madre?
Meras conveniencias sociales. Admitidas por todos, difundidas.
Pero no me veo yo, en el año en que cumplo 40 cruzándome con alguien y preguntándole, qué, te portas bien? Eres bueno? Que tal tratas a tu jefe? Le haces caso? Tienes limpia la casa?
Ridículo verdad? Y sin embargo a diario lo vemos. Y callamos.

Y crecen sabiendo que esas misivas van a ser importantes, que han de ser “buenos” en el sentido social de la palabra, que tendrán que saludar por la escalera, y portarse bien en clase, y no mancharse la ropa, ni gritar en la calle. Estar quietos.
Buenos, que no molesten en el restaurante aunque se aburran, esos buenos que no interrumpen conversaciones, aunque tengan que decir, que no se enfadan, ni se ofuscan, que mantienen la compostura en todas partes.
Que se terminan todo lo que les ponen en el plato. Que aunque tengan hambre no reclaman comida, porque es de mala educación.
Que si les ofrecen algo pueden coger, pero poco. No abuses!
Esos buenos que no tocan nada de la tienda, que obedecen, que sonríen y no contestan…
Esos niños buenos y sonrientes que queremos todos.
Esos a los que con nuestros comentarios educamos todos, enseñamos que esto es vivir en sociedad, que esto es ser bueno.

Porque es conveniente saludar en la escalera a los vecinos, y después dar el ejemplo, tirando papeles al portal, y ese tan amable amante de los perros que no recoge las cacas, pero es bueno, muy bueno.
Queremos que sean así, buenos, aunque después le quiten la comida en el patio a los compañeros.
Esos buenos, que además sacan buenas notas, y son bien vistos en el colegio, esos que acosan, que humillan, que destruyen a otros, pero siguen siendo buenos, porque cumplen con todo lo que se espera de ellos.
Los raros son los otros! Ellos son buenos, dicen sus padres.

Los queremos “buenos” porque los malos sienten, y se enfadan, y gritan, y muestran su ira, y estos no nos gustan.
Los buenos son de plástico y nunca muestran esos comportamientos tan atroces.
Aunque los vean a diario en televisión, en el cruce de la calle, cuando un tipo grita a otro: Cabrón! Por no ver la señal. Pero tu has de ser bueno, prohibido decir tonto.
O en la rotonda: -A fregar! Mujer tenías que ser! Qué no sabes conducir! Pero te estamos educando en igualdad. No lo olvides…
Aunque escuchen conversaciones en las que se insulta: puta, cerdo, gilipollas… Eso no se dice, los niños buenos hablan bien.
Sólo los adultos malos dicen palabrotas. Ellos han de ser buenos. O al menos parecerlo…

Buenos, que no lloran, porque llorar es de niños malos, porque los niños no lloran, y así criamos, a futuros hombres sin alma, y las lágrimas contenidas se encallan y enferman por dentro.
Porque lloran los débiles, y queremos que sean fuertes, pero no fuertes para sostener manos, fuertes para sostener palos con los que defenderse.
Criamos buenos para que vivan en una jungla de depredadores. Criamos depredadores que aprendan a vivir en la jungla.

Criamos depredadores que aprendan a vivir en la jungla. -    

Buenos, de libro, buenos de mentira, porque están aprendiendo de ver ejemplos que esos buenos no existen.
Buenos que compartan, aunque ningún adulto lo haga, que sean amigos hasta de quien no quieren:
-Dale un beso a fulanito, que tenéis que ser amigos. Mientras ven a diario como se critica a otros.
Buenos, que estudian y se esfuerzan y hacen deberes, mientras escuchan que los adultos queremos descansar, que exigimos derechos, tiempo, espacio…
Los niños buenos. Responsables, educados, los no niños.

Quiero niños malos, que crezcan felices, para convertirse en adultos buenos… -    

Yo os quiero malos.
Niños malos, movidos, respondones, llorones y gritones. Simplemente niños.
Que se enfaden, y griten para hacerse oír. Para aprender a escucharse y escuchar a otros.
Niños que aprendan a sentir, porque así comprenderán como sienten otros.
Que se alegren y griten para compartir su dicha. Porque no hay nada tan mísero como compartir riquezas y negar goces.

Que no sean responsables más que de jugar y reír, que aprendan divirtiéndose y no luchando cada letra.
Que nadie les obligue a crecer antes de tiempo, que aprendan a querer a sus hermanos por ser sus compañeros y amigos, y no por tener que criarlos. Que se peguen y peleen, pero sepan terminar con un abrazo sin que nadie se lo pida.
Niños malos que acaricien perros desconocidos, que confíen, que no teman, que vivan en un mundo donde sentirse queridos y protegidos, y esto no dependa de lo buenos o malos que sean.
Niños malos que saluden sólo a quienes les devuelvan el saludo.
Niños malos que digan mierda, cuando ven por la calle al señor que no recoge las de sus perros. Que aprendan a llamar las cosas por su nombre, y a no temer decir en voz alta las injusticias.

Niños malos que no se terminen el plato si no les gusta, que no teman pedir repetir postre.
Que coman caramelos a deshoras con sonrisas y no con miedo.
Niños malos que elijan hacer cosas que les diviertan y no pensando en futuros. Sin responsabilidad ni madurez, niños…
Niños malos que disfruten el hoy, y no vivan en el mañana.
Niños, de 3, 4, 5, 6… Que no quieran ser adultos demasiado pronto.

Quiero niños malos, que crezcan felices, para convertirse en adultos buenos…
Cuándo educar se convirtió en sinónimo de robar la infancia?

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Gracias!!!!

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3 comentarios

  1. Yo intento convencer de esto mismo ami marido todos los días, intento que entienda que las niñas hacen ruido, que juegan, que molestan, que insisten en pedir esa chuchería que le has negado, que necesitan tu atención… No se les puede pedir que sean estatuas de sal. Cuanta razón!!!!!

  2. Me ha encantado el post. Los niños buenos no son de verdad, son niños reprimidos que esconden sus sentimientos por temor a ser censurados. Yo tampoco pienso criar un hijo así. Estoy contigo, elijo tener un hijo malo. Un beso enorme.

  3. Dos posts que leo y dos maravillas… he llegado aquí a través del FB de un alumno que te ha enlazado y bueno, como padre de un monstruito de 3 años y medio que corre, grita, se deja comida, me pide atención constante y “juega conmigo papá” cuando acabo de llegar reventado del curro… no hay nada que nos haga más felices a su madre y a mi verlo sonriente, casi siempre feliz, y cuando llora… ¡pues no pasa nada, hay que desahogarse!

    Quiero creer que estoy dejando que mi peque crezca como un niño, como un niño feliz y cariñoso porque él es así, y no quiero que nadie le impida seguir siéndolo.

    Chapeau por el blog, ya tienes un seguidor más.

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