Soy mujer. Sobre Barbys y machismos.

Soy madre, mujer, trabajadora, emprendedora…
No soy mejor ni peor que nadie, me esfuerzo a diario por hacer de mi vida un viaje que me lleve a ser feliz, acompañada de los míos.
Como mujer he sufrido los prejuicios de otros, como todas. Se lo que es que no se valore el esfuerzo por igual, o que en muchas empresas no se admitirá mi curriculum por el simple hecho de ver un nombre femenino en el.
Como mujer soy consciente de que queda mucho por cambiar, de que estamos en camino, de que aún quedan muchas mentalidades que nos diferencian, que no dan mismas oportunidades. Que no admiten las mismas valías.

Trabajo en una  empresa como mando intermedio. Dirijo un departamento, hace un par de años la empresa  tomó la decisión de intercambiar dos jefes de departamento y me tocó a mi ser uno de ellos.
Se que es una práctica en auge, que beneficia a todos.
Que resta acomodamientos, que amplía zonas de confort. Aunque cuesta, al principio…
Llegué a un trabajo nuevo, en una ubicación distinta con nuevos compañeros y una plantilla desconocida para mi. Un nuevo reto.
la sal de la vida.

La persona con la que me intercambiaron es un hombre, de alrededor de cincuenta años, chapado a la antigua, con una formación cultural limitada, y un gran bagaje profesional que ha sustituido la formación por experiencia.
Hasta ahí todo perfecto, distintas generaciones, distintas formaciones pero mismo puesto, mismo sueldo y misma relevancia…
Admiraba y respetaba su trabajo, sin mas. Por el mero hecho de considerarnos iguales. Hasta que me dí cuenta del error.
No, no somos iguales…
Me enteré que se refería y se refiere a mi persona como “La Barby”, y utiliza el apodo despectivamente.
No me molestó en exceso. No es nuevo. Sorprende porque creía que este tipo de comentarios se habían ido silenciando con el paso de los años, era algo habitual hace 15 años, pero en nuestros días daba por ganadas esas guerras.
Es curioso que a estas alturas alguien se entreceje contigo por tu aspecto, te juzgue por tu imagen, influya en su forma de verte tu edad y sobretodo el mayor peso en la forma de catalogarte sea tu sexo.
Porque no hubiese habido ningún problema ni enfrentamiento de haber sido un hombre. Así de simple.
Sí, soy mujer, y a mucha honra. Aunque tu me llames Barby.

Sí, amigo, esta mujer tiene el mismo puesto que tú.
El mismo sueldo (Espero)
La misma relevancia dentro de la empresa, y aunque no lo creas, también a mi me ha costado mucho esfuerzo llegar aquí.
Y hasta es probable que mi esfuerzo haya sido mayor que el tuyo, de ahí mis resultados precoces, con ahínco he tenido que demostrar mi valía en un mundo predominantemente masculino, donde personajes como tu, juzgan sólo la parte visible de mi persona.
Invisibilizan mi trabajo.

Tal vez te recuerda mi imagen y mi edad, a tu experiencia hace muchos años, al pobre trabajador con aspiraciones al que le ha costado un mundo llegar a este puesto?
Tal vez te rechina que yo haya llegado a el veinte años antes que tu?
Tal vez te duele que una mujer dos décadas más joven que tu haya llegado a la misma meta?
Por qué desprestigias con tus palabras mi afán, mi sacrificio y mi sudor?
Por qué con tu actitud desprecias mi esfuerzo, vinculas mis éxitos a una mera imagen depauperando mi profesión(También la tuya) e intentas denigrar mis logros por el simple hecho de ser mujer?

Pero agradezco tu ejemplo, porque sirve para afianzar más mis triunfos.
Porque tus vilipendios ejercen como lección constructiva sobre mis hijos y sobre tus hijas.
Porque comparándonos, a ti y a mi, aprenden que es posible con el esfuerzo llegar a donde se quiera. Sin importar el género.
Porque ven que sujetos como tu, sois simplemente desfasados fantasmas sin futuro.
Porque se instruyen en que la valía de las personas no depende de su sexo, sino de su mente y de su dedicación.

Gracias por hoy hacerme sentir más grande, más fuerte, y un ejemplo para los míos.
Porque finalmente eso es lo único que me importa, su opinión y la satisfacción de verme reflejada en sus ojos.
Gracias por recordarme que sólo el esfuerzo, la dedicación y el trabajo me han traído hasta aquí, y no mi imagen.
Y de paso gracias por hacer que me mire en el espejo con otros ojos, desde los tuyos que me ven como una muñeca, que me dan una juventud y una belleza que creía perdida.
Una Barby…
Soy mujer. Y valgo tanto como tu.

Aunque no te guste.

Barby

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1 comentario

  1. Una pena que personas como él no te lean… Lo expresas tan bien que no puedo añadir nada más. Gracias por compartirlo.

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