Conciliar

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Un día más, las seis, y suena el despertador.
Se dan un beso silencioso en el baño, mientras el se afeita y ella se maquilla.
La imagen es importante en sus trabajos.
Media hora mas tarde levantan al pequeño Pablo, y mientras uno prepara el desayuno el otro le ayuda, ya es grande, se viste solo, pero hay que repasar las mochilas, las dos.
La del colegio revisando la agenda, que vayan todos los libros, el estuche, poner el almuerzo…
Y la otra, que según el día se llenará de una u otra forma. La equipación de fútbol, o la de baloncesto, la toalla y el bañador, las partituras, la merienda diaria…

Desayunan todos juntos antes de las siete, al estilo americano de la tele, recién levantados hay energías y disfrutan de esa media hora de desayuno, hablan todo lo que por la noche el cansancio no les deja. Lo intentan al menos.
Se despiden en el garage, cada uno en un coche, ella con el niño, porque entra más tarde y le deja de camino en la escuela matinal. A las ocho ya está abierto el colegio.
María comienza a las nueve, pero entre esquivar el trafico (Hora punta) y encontrar aparcamiento, siempre lejos, hay días que no le basta el tiempo, así que son puntuales, casi siempre están esperando antes de que se abran las puertas.
Le despide con un beso y una sonrisa y cuando llega de nuevo al coche ya esta sumergida mentalmente en su otra vida, la laboral.
Desconecta.
El estado da ayudas a la conciliación, a ver si tienen suerte y les pagan el comedor, sería un alivio familiar, económico y mas.
Es un colegio concertado porque los públicos tienen jornada intensiva, a ver donde van a dejar al niño si sale a las dos de la tarde?
Así que pagan el colegio 72 euros al mes, y la matinera (Otros 30) y el comedor, 160.
Y todo esto para garantizar donde tener al niño hasta las cinco.
Después extraescolares, todos los días dos, porque hasta las seis ninguno sale del trabajo, y en hora punta llegar al colegio son veinte minutos como poco. No tienen familia en la ciudad. Y los favores de amigo y vecinos se reservan para catarros y urgencias.
Se turnan por semanas para recogerle, y mientras uno va a buscarle el otro se adelanta y llega a casa.
Las camas las dejan hechas por las mañanas, pero hay que preparar la cena, y el taper del día siguiente. Que es un pico comer fuera todos los días.
Y recoger, aunque poco, porque están acostumbrados a manchar lo justo, y total para lo que paran en casa…
El peque sale a las siete de la segunda extraescolar.
Hace de todo lo que ofrece el colegio, fútbol, taekwondo, natación, plástica, ajedrez, baloncesto, inglés y piano.
Hoy le toca a María.
En el camino a casa ya relajados aprovecha y le pregunta que tal su día.
No hay muchos mas ratos así que hay que aprovechar los minutos, ese es el rato mas íntimo que tendrán en todo el día, se interesa por sus juegos, y por sus amigos, por cómo fue el examen, qué comió hoy…

Al llegar pasadas las siete y media deberes, rapidito porque toca baño y cena, así que hay que ayudarle.
La lección la repasarán después, en la mesa.
Cuando se quieren dar cuenta todos los días  se hacen las diez de la noche, a veces se queda dormido en la mesa, a sus diez años, pesa casi 40 kilos, y ya no pueden con el, -Vamos cariño a la cama…
Y aun quedan tareas cuando se duerme, recoger la cocina, doblar la ropa.
Y mientras se turnan en la ducha, también se turnan para la lavadora y preparar la ropa del niño.
Y a la cama. Que las seis llegan pronto, y un día mas irán faltos de sueño.
Y así un día, y otro, y otro, y otro.

Y las leyes mejoran poco a poco, las ayudas a la conciliación, ahora van a crear nuevos estatuto, habrá mas extraescolares, y a mejores precios en el colegio, porque les van a dar subvenciones.
Menos mal que alguien piensa en las familias, porque en su oficina están negociando sindicato y patronal, quieren cambiarles el horario, les añadirán una hora de comida dicen, para salir a las siete, más problemas.
Ya bastante tiene con las reuniones quincenales, que alargan la jornada a veces hasta las siete y media o las ocho.
Viven a lomos de un reloj salvaje y prepotente que les gobierna.
Dos horas de comida! Qué sinsentido! Si con una ya le sobra, le bastarían diez minutos y salir a una hora decente.
Y las miradas, porque el no se queda mas tiempo por las tardes, prefiere quedarse a la hora de la comida, total, no va a ningún sitio, pero el poco tiempo que le queda por la tarde es para su familia.

Los fines de semana no son mejores, compra, limpieza, lavadoras, terminan agotados.
Y el domingo relax, comida en casa de los abuelos y parque.
Eso si hay suerte y no hay partidos de futbol, que entonces toca otra vez madrugar para llevarle con el equipo.
Y así un día y otro y otro. Y pasan las semanas, y el otoño, y navidad, y termina el invierno, y otro año…

La otra mañana le miraba.
Y le embargaba una extraña sensación.
Como si el niño, cada día mas alto que observaba no fuese el suyo, dónde quedó aquel bebé, aquellas primeras carreras, aquellas risas?
Dónde quedaron aquellos primeros años de colegio, esas letras practicadas en las paredes?
Dónde quedó su primer partido ganado, esa emoción, ese brillo en los ojos?
No lo sabe, tan sólo siente una pérdida.

Pero luego sonríe, otra vez estas tonto? Y piensa en su carrera, y en su trabajo, su sueño. Dedicarse a lo que le gusta. Sentirse orgulloso. Su casa preciosa, su maravillosa familia, que más puede pedir?
Que nos gobiernen personas, que no le obliguen a partir su jornada para que a los jefazos les de tiempo a irse de comidas.
Que nadie espere que haga horas, que cuando se queda para una reunión le devuelvan su tiempo otro día…

Y otra vez la rutina, suena el reloj, hay que vestirse, venga a desayunar, y mientras se comen los cereales, levanta la vista, por un momento piensa:
Quién es ese tipo de la mesa, parpadea, es su hijo…
Ha crecido sin darse cuenta.

Benditas leyes que ayudan a conciliar.
Quién va a querer horarios más sensatos?
Reducciones de jornadas?
Eliminación de jornadas partidas por improductivas?
Para qué? Pudiendo abrir antes los colegios. Y cerrarlos mas tarde.
Creando nuevas extraescolares, y fomentando que las familias dejen a sus hijos al comedor.
Creación de mas guarderías y plazas para bebés, y escolarización temprana.

Y si un día levantas la vista y no conoces al tipo que comparte mesa contigo da las gracias a esos políticos que hicieron tanto por nosotros!
Conciliar

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6 comentarios

  1. Estamos de puertas abiertas para el cole del mayor, que en septiembre irá por primera vez al cole, con 3 años y medio. Soy la única que pregunta cual es el horario de mediodías, porque la gente que nos informa suele dar por supuesto que todo el mundo se quedará a comer. Y yo me voy a pasar 8 meses cobrando el 48% del sueldo (estoy ahorrando desde que me quedé embarazada) para no dejar a mi marido (que no trabaja) solo con los dos niños, y cuando vuelva a trabajar lo haré a 2/3 de jornada, para verles. Esta sociedad está muy muy enferma.

    1. Pero tampoco es justo Roser, que haya que elegir porque las leyes no estén pensadas para las familias. Lo justo sería que si eliges quedarte en casa, fuese porque quieres, no solo porque los horarios sean una locura.
      LLevas razón, la sociedad esta muy enferma, ojala eduquemos a nuestros hijos para curarla.
      Un abrazo preciosa

  2. Qué pena que sea así, de verdad se pierde la vida de familia. Yo vivo en Suiza y hemos tenido la suerte de que yo pudiera dejar de trabajar durante los primeros 4 años de mi hijo mayor. A la chiquita no le ha tocado esa suerte. Pero ahora he retomado el trabajo, sólo 3 días por semana, así que de viernes a lunes estoy siempre en casa para mi familia. Es duro porque somos inmigrantes y no tenemos ni ayuda ni familia aquí, así que lo que no corre por nuestra cuenta no se hace. Pero yo, que sufro mucho estando en casa porque “no estoy hecha para la tarea doméstica”, pensandolo bien, he ganado un montón brindandome a mi familia. Soy el nexo entre ese mundo de horarios salvajes y una vida de familia.
    Mi marido trabaja todas esas horas, y más. Más viaja por todo el mundo. Está ausente por períodos de 10 días a dos semanas 4 veces por añ, más otros viajes cortos de 2-3 días una vez por mes. Días en los que estoy sola con dos niños y haciendome cruces para que no me pase nada, porque nomás que una fiebre o catarro y toda la organización vuela por el aire, todo es más difícil. Ves cuando te dicen “nadie es indispensable, todo el mundo se puede reemplazar”? bueno ése no es el caso aquí.
    Cada familia hace lo que puede como puede, y las decisiones no son fáciles y renunciar a ciertas cosas no es facil y a veces imposible. Así que vamos remando cada uno como pueda y esperando que estos niños se críen lo mejor posible, y que no les falte lo más importante que es el amor, cada uno lo demuestre como quiere y puede. Los chicos no entienden ahora, pero quizá más adelante cuando les toque estar en nuestros zapatos, entenderán que sólo intentamos hacer todo por su bien.

    1. Que duro! La conciliación también debería incluir a los papas, que en muchos momentos se olvida que ellos también tienen derecho a críar a sus hijos.
      Con un poco de suerte la siguiente generación entenderá que hay que cambiar las cosas.
      Un abrazo Nati

  3. Qué duro y qué real…yo tuve que elegir, porque veìa que mi vida iba a ser así, y no estaba dispuesta. Ahora ya no me dejan volver. SOy mayor dicen. Muchos ajustes económicos en aras a poder ver crecer mis hijos. Este es el país y la sociedad que tenemos, personas cpacitadas con 40 años que se sienten con 65 sin derecho a nada porque en su día decidimos quenuestros hijos debían ser un aspecto importante en nuestra vida. Muy triste

    1. Eso es lo malo, por lo que hay que luchar, nadie debería tener que elegir, la realidad debiera ser poder decidir en libertad si quedarte con ellos o seuir adelante profesionalmente, no renunciar. La maternidad no debiera ser renuncia.
      Un abrazo guapa

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