Parto en casa

 Parto en casa.

No es que hayan muerto muchas mujeres pariendo en casa, es que cuando ocurre la noticia se viraliza.
Hace poco ha ocurrido, y una ginecóloga ha escrito una carta,

Respetarás tu parto

Con minima empatía y mucho ego, criticando el parto en casa.
Me gustaría contestar, a ella y a todos los que alguna vez habéis criticado el parto en casa sin poneros en la piel de esas mujeres, madres, que toman su decisión.

Yo no he parido en casa.
En mi tercer embarazo estaba decidida. Mi marido me apoyó y aunque era pronto ya sabíamos que nuestro tercer hijo nacería en casa. Ya habíamos elegido matronas, dos, una de ellas formadora de Doulas.
Era mi decisión, nuestra.
Mi ilusión. Mi forma de ver la maternidad.
Vivo a cinco minutos de un hospital. Las cosas no salieron como queríamos. Tuve un aborto y en mi siguiente embarazo temí.
Alguna vez lo he dicho:
La pérdida duele más después, cuando te reencuentras cara a cara con el miedo.
Mi bebé arcoíris nació en un hospital, no me había planteado otra cosa.
Nació con urgencia, en una inducción para salvarle la vida a las 35 semanas.

No, yo no he parido en casa, y digo muchas veces que he tenido suerte. Mucha suerte.
La violencia obstétrica ha pasado por mi lado apenas sin rozarme.
Tal vez por eso no quería apelar más a la suerte y decidí parir en casa…
En la seguridad del respeto, de la empatía, de las buenas formas.

He conocido en cuatro embarazos y tres partos muchos profesionales, como tu, empáticos y preocupados por mi salud y la de mi hijo.

  • Como aquel ginecólogo que al hablarle de plan de parto me dijo que en ese hospital se paría como se podía.
    Y que si el paritorio estaba lleno, no podían atender tonterías.
  • Como aquella matrona que me dijo riéndose, tu que vas a haber roto aguas, te has meado.
    Antes de comprobar, que efectivamente tenía rotura de bolsa.
  • Como aquella otra que tras suplicar durante toda una tarde que el monitor no funcionaba, se reía y al final comprobó tocándome que era cierto que las contracciones eran continuas, y el monitor o las corras no funcionaban.
  • Como la que insistía estando de completa en poner oxitocina en un parto normal, y no entendía mi negativa.
  • Como aquella otra, que me hizo una episiotomía, necesaria probablemente, quiero creerlo: Para que salga antes… Un cortecito de nada.
    Lateral, de manual obstétrico.
    Lástima que después fuese cosido con la misma premura.
    Mal cosido, una cicatriz que seis años después aún molesta.
    Porque ya ves, no merece el mismo cuidado un corte en un brazo que en una vagina.
    Mi cicatriz anudada, gruesa, como la costura de una vela, desigual.
    Porque una profesional como tu decidió dar un cortecito de nada y coserlo como se cose un disfraz al que sólo darás un uso. Fuerte, para que dure toda la fiesta.

Pero yo entiendo que tu prioridad y la de todos ellos es mi salud y la de mi hijo.
Pero sabes qué? La salud no se acaba al terminar el parto.

  • Profesionales que ante una negligencia médica la solapan e ingresan a tu bebe en un reconocimiento rutinario hospitalario(Otra mentira) a las pocas horas de darle el alta, porque es otro ingreso, y no el del nacimiento, otro informe, para tapar las malas praxis, y las tapan, y le dicen a una madre que todo lo que tiene el bebé es porque te empeñas en darle de mamar.
    Ya ves, aun no me había empeñado, no había tenido tiempo de hacerlo, lo hice después.
  • Como ese equipazo, que tras pasar 8 horas ofreciendo una epidural, (demasiado pronto en una inducción urgente, a riesgo de parar el parto y provocar una cesárea) te hacen esperar, entre risas cuando la pides, eso si, tras doblar el porcentaje de oxitocina.
    Cómo debían reírse haciendo esperar mas de una hora a la tonta esa que no quería la epidural porque decía que era pronto.
    No aguantabas? Pues ahora aguanta! Que el anestesista no está cuando tu quieras.
  • Como esa ginecóloga que cuando te oye asustada, con tu bebé en bradicardia, decir que te da miedo la monitorización interna porque pinchan la cabeza y le pueden hacer daño, te responda brusca, echándote la bronca, que quién te ha dicho esa tontería, que leemos demasiado, que ni le tocan, ni le duele…
    A ella no le dolió, a mi sí. Aún me duele la herida en la cabeza con la que nació mi hijo.
    Aún me duele la costra, formada en la marca profunda, que se caería semanas después.
    Aún busco con mis dedos, esa pequeña cicatriz, donde nunca crecerá pelo.
  • Como esa matrona, que se empeñó en limpiar, abrigar y poner bajo los focos al bebé en lugar de darlo en brazos, porque estaba muy frío tras nacer en bradicardia. Desactualizada, desconocedora del piel con piel. Incapaz de mirar a la mujer que era yo, suplicando que me diese a mi bebé, mientras tiritaba y me sacaban la placenta, con los brazos abiertos…

Y pese a todo doy las gracias, aunque preferiría más empatía, más cuidado, más humanidad.
Pero tú no entiendes por qué queremos parir en casa.

  • Tal vez porque no quiero parir con el mequetrefe que me atendió al llegar al hospital, con un aborto, una hemorragia densa y oscura, como un río que se lleva un futuro, sabiéndolo, sintiéndolo, llorándolo, y me riñó, porque el no estaba para mujeres histéricas por una mancha, que para eso estaba mi matrona, el no podía perder su tiempo en tonterías.
    No, las disculpas posteriores no restaron dolor.

El de sentirte insultada y humillada, desnuda en la camilla mientras un gilipollas te trata como a un niño. No, te trata como jamás se trataría a un niño, de forma déspota, irrespetuosa, abusando del poder que le confiere la situación.

  • Cuando una matrona te pide que no llores, mujer! Si ya tienes dos.
    Si hubieses abortado el primero si, pero esto?
  • Cuando al llegar al hospital con fiebre alta, un cólico de riñón y dolor, estando de 35 semanas. Un ginecólogo se sorprende de que tirites y tengas frío y te pregunte, por qué tiemblas, te has drogado?
    Cuando viendo fiebre, dolor, tiritona, y mal color pasen 24 horas antes de que una magnífica profesional se plantee una infección grave tras un embarazo con infección de orina permanente. Los otros 3 que me vieron antes, pasaban el día de picnic en el hospital, se ve.
  • Cuando en un informe de alta, ponen una nota en la que explica, “Embarazada sin seguimiento”, porque no fuiste a una revisión (Tras dos errores de fecha por su parte) y niegan que te hicieses el screening, ese que gracias a Dios conservas en la carpeta, y que perdieron en tu historial hospitalario, tal vez porque se equivocaron al dar la fecha y te lo hicieron fuera de semanas recomendables.

Y aún alguien se atreve a llamarme incoherente, estúpida, arriesgada, del siglo pasado por querer parir en un lugar donde se me respete?

No te atrevas a decírmelo, a mi, que he tenido la suerte de no conocer la violencia obstétrica, aunque me han humillado, se han reído de mi, me han reñido por quejarme, me han cortado innecesariamente la vagina, me han usurpado los primeros minutos de vida de mi hijo, me han restado credibilidad, me han tratado con prepotencia y falta de respeto…

No te atrevas a decírselo, a ellas, a la que perdió a su bebe en el parto mientras la ignoraban. A esa otra cuyo bebe nació con una luxación tras mala praxis, a esa otra con un bonito prolapso gracias a una episiotomía bestial.
A la que hicieron cesárea engañando, diciendo que el bebe pesaba demasiado y sería imposible un parto, y nació con 2,600.
A la que rompieron la bolsa sin avisar.
A la que insultaron.
A la que hicieron una maniobra de Kristeller y rompieron sus costillas…
Sigo? Si leyeras sus mensajes, sus mails, sus lágrimas.

No te atrevas. Porque en nombre de mi salud y la de mis hijos habéis abusado del poder que os confiere cuidarnos.
Mi parto, sí, mi parto. Mi bebé.
Nuestros partos, nuestros bebes.
Si los hospitales, todos, fueran lugares a los que acudir con fe a parir, y no dependiera de la suerte tener un buen parto, no querríamos escondernos en nuestras casas.
No lo olvides. Queremos ir con quien nos haga sentir seguras.

No me vuelvas a decir respetarás tu parto, y respétalo tu, como profesional.

No dañar, no lo olvides, NO DAÑAR. Tu lo prometiste, lo estás cumpliendo?

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6 comentarios

  1. Me ha llegado al alma
    Gracias por escribirlo. Pero te pediría por favor que corrigieses la primera frase. No murio una mujer en un parto en casa, murio el bebe en un parto de nalgas, no se si acompañado por alguien con experiencia. No es lo mismo. Decir que ha muerto una mujer en un parto en casa solo nos estigmatiza mas.
    Por todo lo demas, se me cae la cara de vergüenza al leer a todos esos sanitarios. Cuanta maldad y crueldad gratuita. Soy matrona. Y me avergüenzan. Me llena de rabia y de dolor.
    Un abrazo grande.

    1. Llevas razón, pero también murió la mujer. Y ese es el referente que nos queda a todos desgraciadamente, ahora lo añado. Y muchísimas gracias por tu puntualización, gracias a profesionales como tu, muchas mujeres podemos seguir creyendo y disfrutando de vuestros acompañamientos. Un gran abrazo

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