Hoy estoy harta de la teta…

Teta!! Grita al verme. Y me persigue con su mantra teta, teta, teta…

Soy pro lactancia pero hoy estoy harta de dar teta.
Tan pro lactancia que llevo seis años seguidos, repartidos entre tres niños dando el pecho.
Me he leído todas las guías que han pasado por mis manos.
En dos ocasiones me plantee y comencé a formarme como asesora, y en las dos descubrí que no era mi pasión.
Aunque la experiencia me da en muchas ocasiones oportunidad de dar un consejo, o echar un cablecillo.
Mi último bebe tiene ahora mismo 22 meses, y tras 6 años de lactancia ininterrumpida, estoy harta.
No es la primera vez.
Son momentos, días, agotamiento…

Lo se, no es sólo alimento, es nuestro vínculo, su consuelo, se siente querido, su refugio, pero yo hoy quiero descansar mi teta!
No, no quiero destetar, o al menos aún no me lo he planteado, simplemente estoy harta, agobiada, cansada.
Y lo digo bien alto, para todas aquellas que os sentís como yo, y que seguramente tenéis miedo de decirlo.

Practicad conmigo: Estoy hasta las tetas de dar teta, hoy, esta noche, esta mañana,  en este momento.

Sí, alguien ya habrá dejado de leer escandalizado, esos que a veces lapidan a una madre cuando cuenta que destetó por cansancio con x meses.
Todos esos que cuando una madre agotada porque sufre agitación y quiere destetar le hacen sentir mal hablándole de las necesidades de su hijo. Y tu lo sabes.
Y seguro que no te atreves ni en decir bajito según a quien, pero hoy tu también estas harta de dar teta. O fue ayer, o será mañana. Aunque se te pase.
Yo hoy estoy hasta el moño de mi lactancia. Seguro que mañana se me pasa, y volveré a ofrecer mi pecho cuando lo precise.
Hoy, necesito decirlo alto. Hoy no puedo más!

Eres consciente, eso no se dice!! Vaya madre dirán!
La Oms dice que hay que dar de mamar hasta los dos años mínimo dirán!
Pues que venga la oms a entretenerlo un ratito!

Hoy estoy harta, de despertarme 3 veces como mínimo de noche en mitad de un: Mamá teta!.
Cómo te atreves? Tu hijo te necesita.
Y tu descansar, para seguir en pie mañana. Para con una sonrisa enchufarle cuando se levante.
Tu, porque se olvida, tu. La otra parte del tándem.

Necesito llegar a casa y tener que salir corriendo a hacer pis, antes de que me pare y me pida, y ya no poder andar sin despegarle.
Necesito ducharme sin miedo a que me vea desnuda y decida meterse en la ducha conmigo a pedirme.
Sí, es muy bonito ducharse con ellos, pero no tras una jornada agotadora, no hoy, no ahora.
Ahora necesito que el agua depure mi día y me devuelva energía, a mi, sola, sin compañía.
Estoy harta de las tardes interminables de teta, teta, teta.

No ofrecer, no negar!! te dirán. Y tu hasta el moño, esos momentos, tras tres horas de teta, con un tren en la otra mano que te estampa contra la cara de vez en cuando.
Con el bocadillo de chorizo que le hiciste hace una hora a ver si te dejaba tranquila.
Con un chupete que sacaste de las catacumbas por ver si colaba.
Con la botella de agua, un batido de chocolate y otro de piña, sabiendo que el azúcar es malísimo pero tu necesitas respirar.
Porque al final es eso, ese respiro.
Teta!!! No!

La normalización de la lactancia es un bien universal, necesario, pero esto también es lactancia, esto también hay que normalizarlo.
Soy una talibana de la teta, sectaria, considero que es lo mejor aunque respete las distintas opciones, pero en este momento, ahora, estoy harta.
Tengo agitación? No, hoy no, hoy tengo calor, pesadez, cansancio y necesito mi espacio.
Necesito que mi pecho vuelva a ser mío por un rato.
Quiero jugar sin que el más leve movimiento le recuerde lo que hay tras la camiseta.
Quiero ir desnuda por mi casa sin miedo a que se enganche.
Quiero tumbarme en el sofá sin tener que colocarme en una postura incómoda.
Quiero poder descansar tapada.
Quiero estirarme en la cama y dormir.

Quiero, quiero, quiero, y qué quiere él? Teta, teta, teta.

Hoy le he dicho al menos 10 veces (de las cien o más que me ha pedido) ahora no, mi teta de ha ido, me he jubilado, la han robado (léase el aumento de incomodidad al cabo de las peticiones.)
Como un mantra me persigue, teta, teta, teta.

Quién soy? Teta! Quieres agua? Teta! Tienes hambre? Teta! -    

Hoy no voy a destetar, pero pagaría por unas horas con un niño sonriente con el que jugar sin una teta de por medio.
Hoy no le quiero menos, tu tampoco por sentirte así.
Simplemente hoy querría un niño que me abrazara y me besara sin más.
Lo se, llegará mañana y echaré esto de menos. Crecerá y ya no querrá vivir pegado a mi.
Hoy, estoy cansada.
Ya se me pasa, la teta, que obra milagros…

No silencies tus sentimientos, tus hijos necesitan una madre feliz, no permitas que nadie te haga sentir mal por decir alto hoy, estoy harta de teta.
No permitas que nadie te haga sentir mal.
Hay maternidad mucho más allá de la lactancia. No lo olvides.
Mucho mas allá de las opiniones ajenas.
Me voy, a darle teta, antes de que se despierte…

Hay maternidad mucho más allá de la lactancia. No lo olvides. -    
Teta a dos.
Lactancia en tándem.

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15 comentarios

  1. Yo también doy teta en tándem, aunque quisiera haber destetado al mayor. Tuve mi momento, pero hice caso a mi marido (“luego te vas a arrepentir, no lo destetes ahora”) y ahora me arrepiento… de no haberle destetado. Porque me clava los dientes la mitad de las veces, porque, a cambio de no destetarle, hice un pacto con él para tomar teta solo a determinadas horas, y no lo cumple, y me agota tanto decirle que no (o negarle la teta cuando llora porque se ha hecho daño) que a veces pico y le doy… y luego es peor.
    Le mandaría de colonias para que se destetara solo!

    1. jajjajajaj El chocolate con los mas grandecitos funciona, doy fe. llegará cuando de nuevo te sientas en el momento. Un abrazo preciosa, a ver si me pongo al día que estoy desconectada y me tengo que poner al día con tu blog.

  2. Gracias por escribirlo.
    Hacen falta post así. Yo me he sentido muy mal, muy incomprendida. Por las “pro-biberon” por dar teta tanto tiempo, por las de “pro-teta”, como yo, por no darla feliz, por necesitar destetar.
    Yo también he hecho tándem, y he estado 1 año y medio aguantando una agitación súper fuerte con la mayor, porque era “tetadicta” y necesitaba su teta para todo, pero me llevó a estar muy deprimida y a intentar no pasar tiempo con ella. Finalmente desteté, con ella 4 años, y la relación ha cambiado a mejor.

    1. es verdad, tras el miedo al destete, la relación cambia, a mejor, porque hay mas brazos, mas besos, mas palabras. Se sigue hacia delante simplemente. Me alegro que tomases la decisión que os hace felices, aunque contarlo, ayudará a otros a que no estén tanto tiempo sin escucharse.
      Un abrazo preciosa y siempre adelante! Crecemos con ellos.

  3. Te entiendo muy bien. Yo desteté forzosamente a la Pequeña en semana santa, después de casi 19 meses de feliz lactancia, pero a día de hoy me sigue urgando en el pecho. No puede verme desnuda sin apretarme las tetas. En cuanto la cojo en brazos, mete su mano por mi escote (ni te cuento como tengo toda la ropa!) y me soba los pezones, me aprieta los pechos o simplemente juguetea con ellos de una manera que me resulta tremendamente molesta. Al principio me sentía tan culpable por haberla destetado tan a lo bestia que la dejaba hacer, pero después de cuatro meses de soboneo constante y de mucho retorcer partes sensibles empiezo a estar más que harta. Le aparto la mano cada vez que la mete ahí, le explico que ya no hay leche, le ofrezco de todo, pero no hay manera… Y, entre nosotras, ¡estoy harta!
    Uf. Qué a gusto me he quedado…

    1. jajajjaja eso me pasa a mi con Pau tras dos años y medio de destete! Aún tengo que esconderme, así que animo! Que hay para rato. Un placer que te hayas desahogado por aquí 🙂

    1. Estaba de vacaciones!!! jijiji el verano con mis tres bichines y el trabajo es agotador, no me da la vida, pero ya voy haciendo hueco de nuevo. Un abrazo preciosa!

  4. Me encantas, como lo dices y lo que dices…Estoy de acuerdo al 100%. A mi hay muchos días q cuándo llego del trabajo parece estar al acecho, a ver si pilla teta… No me deja ni comer.
    Menos mal q solo trabajo media jornada sino me veía con el colgando hasta el día siguiente por la mañana.
    Como siempre un placer leerte!

  5. Gracias por este post, llevo unos días agotada con la teta. Mi hija tiene 21 meses y pasa horas enganchada. No quiere jugar, no quiere comer, sólo estar en la teta, y ahora que estoy de vacaciones es absolutamente todo el día. Me agobia y como tú dices no lo comprenden ni las de biberón ni las de teta que a estas alturas ya han destetado todas… Lo último que he tenido que oír es que a ver cuándo voy a poder tener otro si tengo a esta en la teta toda la vida…

  6. Me encuentro con este post en el momento preciso… desteté a mi hijo de 2 años 4 hace casi 3 semanas y tiendo a arrepentirme… lo hice por cansancio, pero siento a veces que aún necesita el pecho… y estoy confundida ahora, a veces me dan ganas de volver, pero pienso que pueden volver también los sentimientos que me llevaron a destetar, que básicamente sentía el pecho no como una relación mutua, sino como una exigencia…

  7. Lo de “tengo agitación” me ha hecho “gracia”… Qué manía de patologizar cualquier conducta, pensamiento o deseo libre de una mujer , madre, persona… al fin y al cabo. Seguro que te has dado cuenta, ni lo dudo, de que incluso tener un mínimo pensamiento de voluntad, libre. cuando se trata de una madre se patologiza. Se convierte en enfermedad física o psicológica cuando trata de ser ella misma, si se le pasa por la cabeza= etiqueta de que algo anormal le pasa, con nombre y todo. Esto daría para un post o dos. Yo también soy pro-lactancia, pero no deja de parecerme curioso como nos convertimos en casos o enfermas cada vez que nos apartamos de lo esperado. Un abrazo, Noe.

    1. llevas razón, pero había que ponerle nombre!! xD
      Y si, sobretodo en maternidad todo lo que se sale de lo esperado se tacha como enfermo o peor aún, como mala maternidad.
      Nuestros deseos o emociones, son secundarias siempre.

      1. Sí, había que ponérselo, pero no has sido tú quien lo ha hecho ¿A que no?… No quería decir lo de “mala madre” porque es muy cansado ya. Pero así es. Suena mejor un nombre prefabricado para que quede claro que se trata de algo anormal, transitorio y ya estudiado que te aparta de lo “correcto” que haría alguien sin tara. Yo pasé por algo parecido cuando empecé a querer destetar… Al principio apareció como una idea casi impensable que no estaba dispuesta a aceptar, luego se transformó en un pensamiento persistente que no podía ignorar.
        Preguntaba a personas “que sabían más que yo” de lactancia para tomar la decisión correcta, tenía miedo de que se acabara por cómo me sentiría al traicionar una decisión que tomé y, sobretodo, por cómo afectaría a la relación que tenía con mi pequeño… Las respuestas que encontré me hicieron sentir mal, me sentía mala madre, egoísta y traidora.Me sentía una madre con tara y empecé a buscar respuestas a mi anormalidad y “desapego”. Hasta que un día hablé con mi mejor amiga de siempre y me dijo que tenía derecho a cambiar de opinión, que la decisión ya la había tomado y me hizo reflexionar apartada del juicio impersonal y sólo basado en la teórica de la crianza. Descubrí que sí, que se trataba de mí y mis deseos. Que no había nada de malo en ello, nada de anormal si sacaba la cabeza del agujero y que la relación con mis hijos iba más allá del sujetador. Empecé una nueva etapa y tuvimos que aprender a relacionarnos sin la teta por medio, hablando y pactando, jugando y saliendo a pasear al sol. Los días se alargaron, las mil siestas con la teta desaparecieron y dejaron paso a una nueva relación de mi hijo (y mía) con su padre y con su hermana. Dejó de ser un bebé de teta y yo una madre lactante y no me arrepiento de nada de lo que hice. No cambió a peor nuestro día a día, al principio fue un poco duro, no por él porque fue algo progresivo, sino porque tuve que cambiar muchas cosas en mi día a día, entre ellas aceptar mi nueva opinión, mi decisión sin culpa y entender que era un paso más hacia su independencia, quizá el primero de todos.

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