Las madres y las críticas.

Madre.

Un simple comentario sobre crianza y una madre indignada, aludida, susceptible…
Porque cada uno hace lo que cree mejor para sus hijos, cría a su manera, tal vez como le enseñaron, como aprendió, como leyó en un libro, como le contaron sus vecinas, como le recomendó sus suegra, o su pediatra, o su amiga…
Y no hay dos crianzas iguales.
Brazos o carro.
Porteo con colgona o con fular.
Baby led weaning o potitos comprados.
Biberón o lactancia materna.
Cuna o colecho.
A favor o en contra? Estás conmigo o contra mi.
Todo termina en absurdos bandos.

Cualquier comentario al respecto y saldrán madres indignadas sintiéndose criticadas de uno y otro lado, porque cualquier observación sobre estos temas tendrán reflejos de unas y de otras.
Irreconciliables casi siempre, cada uno hace lo que cree lo mejor para sus hijos, así que cualquier afirmación en contra en una guerra abierta a nuestra crianza.
A nosotras, a nuestra maternidad.
Cuál es el temor para tanta susceptibilidad? Que te tachen de mala madre? Qué puede ser peor para una mujer que sentirse mala madre?

Sabes qué es una mala madre?
No eres una mala madre porque hace 10 años te explicaran el método Estivill, cuando estaba de moda y pese a tus propias lágrimas lo pusieses en práctica.
No, no eres una mala madre por haberle dejado llorar unas noches, aunque ahora te arrepientas y llores tu.
Porque sabías que era lo mejor, porque te lo dijeron y lo creíste
Las malas madres no se arrepienten, esa que abandona a un bebe sabiendo que probablemente muera a la intemperie.
O le sacude en la cuna para que calle.
O le ignora conscientemente porque por dentro el odio le consume, odio a ese trozo de sí misma que dejó en el mundo.

No eres una mala madre porque se te escape un grito agotado cuando no recoge su cuarto. Debes controlarte, lo sabes, pero eso no te convierte en
una mala madre.
Ni siquiera aquella vez cuando se te fue la mano y le diste un cachete.
Ese que aún te duele…
Una mala madre es la que maltrata a diario, golpea con rabia, sin miramiento, un día y otro día, año tras año, llenando su boca de excusas y porqués, mientras su nariz sangra tras otro golpe.
Es esa que insulta y vomita su cólera sobre su hijo, utilizando palabras que ningún niño debiese conocer.
Esa que marca su furia a fuego, añadiendo arrugas sobre su joven alma, matando su infancia.
Es esa que daña, la que envenena culpabilizando de su violencia al niño, haciéndole creer que no vale nada, que nadie le quiere, que es malo y no merece nada mejor.

No eres una mala madre por usar un carro, un fular o una mochila colgona, tal vez estés desinformada o informada en exceso.
Pero siempre actúas desde el corazón.
Una mala madre no tiene un corazón que lata por su hijo, ni unos brazos amorosos para el, le arrastra sin miramiento, le llama vago y flojo, y le niega mimos y abrazos.
Le cierra el cobijo cálido de sus brazos. No le enseñará que la vida se mide en caricias y besos

No eres una mala madre por alimentarle con potitos, ni eres mala por no comprar comida ecológica, o por no tener tiempo de hacer nada más que algo rápido en la sartén.
Las malas madres no alimentan, los dejan en el mundo sin desayunar y sin comer si hace falta, porque no les importa nada más que ellas mismas. No se preocupan de si se quedó con hambre o si no le gusta.
Alimentan, cuando lo hacen, a golpes. Y sin ese sustento crecen sus hijos, incompletos.

No eres mala madre si el cansancio no te permite jugar en el suelo a su lado, si no te gustan las manualidades. Si te aburren los dibujos o una noche no te apetece leer un cuento.
Las malas madres se cansan de sus hijos, les roban la infancia creciéndoles con odio y rabia. Les niegan juegos e inmovilizan con miedos.

No eres una mala madre.
Tan sólo eres una madre que cría como cree mejor y teme equivocarse.
Ser perfectamente imperfecta no te convierte en una mala madre.
No necesitas ser más de lo que ya eres, equivocarte te da humanidad.
Y la humanidad es eso equivocarse y rectificar, una y otra vez.
Así que no te sientas culpable, ni criticada por las crianzas ajenas, por los comentarios, por las miradas…
Sencillamente aprendamos de las maternidades de otras, escuchemos sin juzgar, abracemos sin criticar.
Y hagamos lo que nos hace grandes, querer a nuestros hijos sin medida.

No eres una mala madre, porque las malas madres pegan, maltratan, dañan, abandonan, insultan y matan a sus hijos poco a poco, de desamor en desamor, de golpe en golpe, de lágrima en lágrima…

Saturno devorando a un hijo. Goya.
Saturno devorando a un hijo. Goya.

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2 comentarios

    1. No hablaba de críticas, sino de cuando nos exaltamos porque alguien predica una forma de criar que no es la nuestra.
      Cuando escribes algo a favor de la lactancia y te salta una mama con que ella da biberón y no merece que la juzguen. Tu no la has juzgado pero ella ha sentido que lo hacía diferente 🙂
      tenemos que aprender que sentirnos diferentes no nos aísla ni nos daña.

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