La gente me pregunta si duermo.

http://my-circus-life.blogspot.com.es/
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Hoy leía a Lucía Sarasqueta mamá de tres.

“ La gente me pregunta si duermo, sí, es difícil.
Pocos preguntan si se abrazan.
Si se besan.
Si juegan juntas
Durante mucho tiempo dormí poco o mal o lo mejor posible, sí, es muy difícil.
Sí, se abrazan, juegan juntas, se pelean, son mágicas…”

Es así, Cuando tienes tres hijos siempre es igual: Tres? Qué valiente!!
Como quien va a una guerra, como un especialista en explosivos como un bombero que se juega la vida en un edificio en llamas. Preguntan si duermes, si tienes tiempo, si vives.
Porque tener hijos es una labor a tiempo completo, una responsabilidad que te hará abandonar muchas cosas.
Todos se asombran de tu entereza ante la condena.

Nadie pregunta si disfrutas con tus hijos, si juegan, si juegas con ellos, si se abrazan, si te abrazan.
Nadie se pregunta el porqué de tus alas, de tu fuerza, de tu tiempo.
Ellos te dan las alas y las fuerzas para no dejar de intentarlo, nunca te darás por vencido si ellos están detrás.
Son un motor. El más grande.
Cada día lucharás y seguirás caminando hacia delante ocurra lo que ocurra. Porque rendirte no es opción. La única opción es luchar por ellos.

Y cómo lo haces con tres? Sin tiempo libre!! Cuando tengas hijos no tendrás tiempo libre.
No, no es así, es que ya no sabrás como perder el tiempo, porque nunca más serás capaz de malgastar algo tan valioso como esos ratos que pasas a su lado.
Cuando tienes hijos sabes que cada segundo vale oro, que tu vida tiene un por qué y un para qué, que todo cobra sentido,
El tiempo es el aliado en tu viva, malgastarlo es no vivir, aprendes a disfrutar de cada momento y los atesoras como diamantes.
Pero nadie te pregunta por ese tiempo.
Dan por hecho tu supuesta esclavitud

Y como lo haces para preparar comidas, ropa, casa…?
Y cómo lo haces tu?
Acaso no coméis los que no tenéis hijos?
No comisteis hasta que no fueron grandes?
Yo antes de tenerlos comía todos los días! Sin falta!
Y también vestía, y hacia la cama.
Es verdad que ahora como acompañada siempre, y me preocupo por cosas que antes me daban igual.
Me preocupa que coman sano, que estén alimentados. Así que en general mi comida ha mejorado mucho, porque como con ellos.
Y mi ropa puede que tenga alguna mancha, pero todas son medallas de los ratos que pasamos juntos. Las prioridades cambian.
Y la cama… La cama es ese refugio al que vuelven mis guerreros cada vez que necesitan consuelo o un abrazo.
Es el faro de las noches de fiebre, de las toses y de las pesadillas. tierra firme en la que sentirse a salvo.
Es el hogar al que volver siempre y encontrar un abrazo.
Esa cama en la hace años que no dormimos 8 horas. y no, no importa, porque el sueño no resta la sensación de ser un héroe, el suyo. De ser su meta.
Saberse necesario, imprescindible en su vida.
La cama, esa en la que nos despertamos con cosquillas, risas y besos.
Qué importa si no está hecha? Sólo importa cómo la deshicimos.

Hace poco alguien me decía que no quería tener hijos, porque se negaba a dejar de viajar.
Me sorprendió.
Como si tener hijos te impidiese viajar.
En realidad tener hijos te hace no querer volver a hacerlo solo, porque querrás conocer mundo más que nunca, para enseñárselo, para agrandar el suyo, para acompañarles en el descubrimiento del mundo.
Para que crezcan sabiéndose parte indispensable de el.
Cuando tienes hijos el mundo te parece más grande que nunca, y más brillante.

Y cómo lo haces con tres? Con tres vivo, sueño…
Mis tres llenan todos los no puedo, porque a su lado no existen.
Mis tres llenan los me gustaría, porque no hay nada imposible a su lado
Mis tres llenan los tal vez otro día, porque los días pasan cargados de vivencias, de recuerdos, alimentando un álbum fotográfico lleno de sonrisas, y sí, también de alguna lágrima, de esas que te crecen. Y llenos de prisas, pero para llegar siempre a una meta.
Mis tres me enseñan cada día a ser mejor. A esforzarme, para ser su espejo.

La gente me pregunta si duermo. Sí duermo poco, pero vivo mucho.
No preguntes si duermo, porque la maternidad no se mide en ojeras, pero las ojeras a veces, simplemente abrillantan las sonrisas.
La maternidad es magia, aunque a veces duela, y canse. Magia con sus luces y sus sombras, pero siempre brillante…

Puedes encontrar a Lucía y su precioso trabajo AQUÍ
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