Mi princesa perfecta.

Mi princesa perfecta.

Ser hermano de un niño con necesidades especiales no es fácil.

Para mi princesa perfectamente perfecta.
Perfecta cuando se porta bien
Perfecta cuando se porta mal
Perfecta cuando ríe
Perfecta cuando llora
Perfecta cuando lo hace todo bien
Perfecta cuando algo le sale mal
Porque te quiero así, sin cambiarte, tal y como eres, maravillosa siempre.
Perfecta.

“Vendrán princesas de cuentos a dejarnos sus coronas, y con sus varitas
convertirán el agua en zumo de naranja.
Volaremos con los brazos en cruz alrededor de la mesa con el polvo de hadas
sobre nuestras alas, y gritaremos nuestros nombres para que el viento no nos
separe en nuestro vuelo”
El mundo junto a ti es magia.
La magia habita en ti.
Que nunca pierdas tu magia, que nunca pierdas tu sonrisa…

Mi princesa perfecta, a veces cree que es invisible a todos. Pero es porque su luz se suaviza para no obturar las luces de otros.
Es tan generosa y tan noble que prefiere brillar menos para que otros brillen mas.
Aunque no lo consigue, porque resplandece siempre.

Mi princesa perfecta tiene manos curativas, su dulzura nos cuida a todos, vive por quienes le rodean, tiene un corazón enorme lleno de amor.
Un corazón tan grande en el que a veces no cabe más y se rompe, y su magia, esa que nos regala a todos, es incapaz de curarse a si misma.
Mi princesa perfecta es perfecta, perfecta, perfecta.
En todo lo que hace, porque ha creído que siendo más buena, más lista, más guapa, más perfecta la querrán mas.
Lo que no sabe la princesa perfecta es que no necesita ser más nada.
Porque ya lo es todo, la amamos todo, nos encanta todo de ella.

La princesa perfecta es la hermana del medio de dos princesos imperfectos.
De un Princeso grande y de un Princeso pequeño, y ella a sus cinco años quiere ser la madre de todos, y todos olvidamos a veces que sólo tiene cinco años.
Olvidamos que ella también tiene necesidades porque es muy especial.
Olvidamos que no debiera tener otro rol en su vida que el de ser una niña feliz.
Olvidamos a veces que entre hermanos pasan mucho más tiempo juntos que con el resto del mundo, que se conocen mejor, que son soporte y guía, que son maestros.
Y eso la convierte en la mejor terapeuta, en la mejor psicóloga.
Olvidamos que se aman y se odian más que cualquier otro.
A veces ser la hermana perfecta pesa mucho, porque es agotador ser siempre paciente, siempre sensible, siempre buena, siempre comprensiva.
Olvidamos que no es fácil ser la hermana multicolor de un niño azul, olvidamos que no es fácil crecer conociendo todos los colores de primera mano.

Los hermanos de niños especiales, son también muy especiales, son supervivientes que se adaptan al medio, son médicos que curan corazones rotos, aprenden a crecer entre el amor profundo y la protección al hermano y a veces esos celos por querer tener la misma atención, el mismo miramiento que recibe el otro.
Aprenden a vivir en ese eterno conflicto interior, en esa eterna montaña rusa de sentimientos.
Y sólo es el comienzo, tendrá que crecer y conocer también su propio duelo, su propio aislamiento, al saberse parte de una familia con diferencias.
Llegará la adolescencia y conocerá la soledad, tal vez la vergüenza, la culpabilidad de no ser como el.
Crecerá aunque queramos evitarlo con un peso extra sobre sus hombros, un peso hoy, que traba y duele.
Que suma años dónde no los hay.
Que enseña responsabilidades tempranas injustas.
Y duele porque invisibiliza al maravilloso niño que no hace ruido, porque el estruendo de los hermanos ensordece su mundo.
Ser el hermano de un niño con diferencias pesa hoy, en su infancia pero el día de mañana todo ese lastre serán alas que le permitirán levantar el vuelo y llegar muy lejos, porque habrá aprendido y madurado conociendo el mundo desde varias miradas, desde todos los ángulos.
Porque los cimientos de un mundo perfecto son la tolerancia, el respeto, el amor, la comprensión.
Todo lo que ellos portan como hermanos. Los cimientos de un mundo nuevo que ya están construyendo con sus manos.
Y es que entre el dolor y las diferencias, florecen dejando una primavera eterna.

Te quiero Princesa Perfecta.
Mi pequeña flor.
La reina de todas las cosas guapas.

Noe del Barrio

Mi niña maravillosa
Mi princesa perfecta

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