Amamantar trabajando

IMG_20150301_101130
Y para acompañar la tetada universal, aquí tenéis, en Tri-tandem, Princeso de 5 años, que solo pide muy de vez en cuando (Con retintín, ya no me quieres?) Princesa de 3 que reclama su lugar en el mundo desde la llegada de su hermano, y Princesito, con 8 meses.

 

Amamantar y trabajar.

Es la semana de la lactancia materna, así que toca llenar los blogs de fotos preciosas de bebes amamantando, y llenar nuestros muros de vítores por la lactancia. Coño! Ni que la hubiéramos inventado nosotras! Y es que ha sido tan denostada y silenciada que realmente se ha re-descubierto.

Pero está bien, me uno! Hay que racionalizar, dar normalidad al más normal de los actos, porque al final es eso, tras años de empresas poco éticas y mujeres mal informadas, tenemos que llenar las redes de noticias celebrando el gran descubrimiento, la lactancia, eso que nos han robado socialmente llenándolo de tabúes, y de desinformación, escondiéndola en el armario, convirtiendo algo tan natural en imagen circense, sobretodo si amamantamos a niños grandecitos(Todo aquel mayor de 6 meses, claro)

Por otro lado el exceso de información actual también trae pegas, demasiada teta por todos lados, demasiada presión a quienes aún no tienen claro que quieren hacer en sus maternidades, y no, no olvidemos que también tienen derecho esas madres a elegir.
Ese exceso de información, también puede ser a veces desinformante.
Y hace que muchas mujeres no se arriesguen a hablar de sus problemas de lactancia por miedo, y es que no siempre tiene que ser un camino de vino y rosas a veces surgen problemas, y otras veces, simplemente nos desbordamos y vemos altas montañas donde solo hay pequeños montículos, pero todo es válido en la maternidad, nada es reprochable y algo tan natural pero también tan íntimo ha de ser consensuado entre madre e hijo y disfrutar ambos en armonía.
No puede haber cabida para malestares, si no funciona, no pasa nada, es una decisión en la que nadie mas debe tener voto.
Pero claro si una mujer se siente presionada para amamantar y no lo hace, tarde o temprano presionará a otras, y viceversa, ya tenéis las famosas y ridículas guerras de teta versus biberón…

Hoy además he leído varios post donde de verdad si no llevase cinco años y medio amamantando pensaría que vaya aventura me queda por recorrer. Me replantearía seriamente si esto es lo que quiero…
Porque para amamantar y seguir haciéndolo si tarde o temprano te reincorporas al trabajo precisas poco menos que un máster, sacaleches, congelador, bolsas de leche, pezoneras, empapadores, nevera térmica, permisos, espacios, técnicas, respeto…
La reincorporación al trabajo es por experiencia, el día D y la hora H, ese terrorífico monstruo que a muchas nos llega, y que aunque se supera como una parte más de nuestra biografía(Sí, se supera, mucho mejor de lo que se piensa siempre), si además lactas se convierte en un horizonte oscuro y aterrador.
No voy a discutir nada ni a nadie, no soy experta, ni doula, ni asesora, pero si quieres dar de mamar a tu hijo y te da miedo tu reincorporación laboral, tranquila!
Lo vas a superar sin ningún tipo de problemas. De hecho tras tres reincorporaciones las 3 a los cuatro meses de nacidos mis hijos (Ni eso, exactamente 16 semanas) os garantizo que se puede.

No se os va a acabar la leche de un día para otro, tampoco os van a reventar las tetas, si podéis haceros con un sacaleches genial, y si no, pues también genial que para eso la naturaleza os dio manos. O qué creéis, que antes había sacaleches? Y no, que no me diga nadie que las mujeres no dejaban a sus bebes, porque no es cierto, las mujeres se reincorporaban al trabajo nada mas parir, y los bebes se quedaban o bien con otras mujeres que en los pueblos amamantaban a varios o con familiares que les daban papillas suaves, o leches aguadas, y sus madres se apañaban, horas lejos de ellos.
Si tienes dudas, un consejo, no acudas a blogueras como yo, simplemente desde aquí, doy voz a mi experiencia, pero no soy experta, ni asesora, lo que a mi me puede ir bien, a ti, puede irte fatal, busca expertas, asociaciones, que en todas las ciudades hay, seguro que mas cerca de lo que crees encuentras una red en la que apoyarte.

Y ahora os cuento mis reincorporaciones lactando.
Con mi primer hijo me obsesione literalmente con la vuelta al trabajo, y cuando me di cuenta tenía diez litros de leche en un congelador, no, no exagero, aun me acuerdo de la cara del pobrecito del banco de leche que vino a buscarla, porque la doné, cuando superé mi miedo.
Es una experiencia que os recomiendo, saber que tu leche ha servido para sacar adelante bebes en hospitales es una experiencia maravillosa. Una generosidad que no cuesta nada y que llena muchísimo, de verdad. Podéis buscar información AQUÍ

Mi pequeño por circunstancias había probado leches de formulas desde su primer ingreso a los tres días de nacido, así que no era muy coherente mi miedo a que pasase hambre, pero me aterrorizaba dejarle.
Y me reincorporé dejando sus biberones de leche congelada, y con un sacaleches como compañía marchaba a diario.
Trabajaba a una hora de mi casa, así que en realidad pasaba diez horas lejos de el, contando los traslados.

A media jornada me sacaba leche, y pese a trabajar en un hospital donde incluso podía haber subido a un lactario, me sacaba leche en el wáter, literal.
No necesité nunca de ningún sitio específico. Sentada en la taza con mi teta fuera y el móvil para no aburrirme, en eso dedicaba en torno a diez o quince minutos, eran de mi tiempo de comida, aunque nadie nunca me dijo nada del tiempo.
A la vuelta a mi casa, en mi coche, me ponía el sacaleches y lo utilizaba conduciendo, como lo oís, lo dejaba enganchado en el sujetador y conducía tan tranquila, tenia pilladas las entradas a los pueblos así que me lo ponía en una entrada de la autovía, parada, cambiaba de teta en otra paradita y terminaba en la rotonda de Algaida. Paraba para ello, así que tranquilas, mi seguridad nunca estuvo en juego, pero siempre tenia suficiente leche para mi bebé.
Mallorquinas, cuando paséis por la carretera de Manacor, altura Algaida, acordaros de mi teta viajera y echaros unas risas!

Dejé de utilizar el sacaleches a los doce meses, cuando comenzó a tomar cola-cao, comía perfectamente y yo no notaba las subidas, así que considere que podía estar sin utilizarlo.
Aunque siguió mamando, incluso durante el embarazo de mi segunda hija. Y no se destetó hasta los tres años y medio. Aquí puedes leer la historia.

Cuando Princesa nació, comenzamos un tándem, me reincorpore a las 17 semanas, y utilicé el sacaleches, porque tenía mucha, al mamar los dos mi producción era bestial, lo que me suponía un problema, subidas tremendas, pero sólo trabajé tres meses, por circunstancias en mi empresa, una reforma integral, tuve la suerte de acogerme a un ere tecnológico, lo que supuso sumado a mis vacaciones casi seis meses en casa pero con sueldo, un regalo para mis pequeños y para mi, la verdad.
Y sacaleches olvidado.

En mi tercer embarazo desteté a mi pequeña, porque lo pasé bastante mal con la Agitación del amamantamiento, que ya había sufrido antes, pero que en esta ocasión se me hizo cuesta arriba. Aquí cuento nuestro adiós.
No sabía si la subida sería igual de fácil, debido a que no lactaba como en el anterior, pero todo fue bien, algún pequeño problema de agarre los primeros días, pero nada reseñable.
Me reincorporé de nuevo a las 16 semanas, y aunque llevaba el sacaleches, se me olvidaba utilizarlo, o no encontraba el momento, apenas una semana o dos después dejé de utilizarlo, también cabe decir que mi pequeño no ha querido un biberón ni aunque le maten, así que no comía si yo no estaba, le adelantamos las papillas pero tampoco estaba preparado, así que hasta que ha llegado su momento, estaba sin comer durante mi horario de trabajo, nunca han sido más de cuatro horas, porque hago horario partido y me acogí a la hora de lactancia. Así que mi jornada ha sido reducida estos meses.
Supongo que saber que la leche la tirábamos porque tras calentarla y no comerla poco mas podían hacer no me resultaba muy gratificante sacarme.

Aún de vez en cuando noto alguna subida, pero voy al baño y me saco manualmente, de hecho he cogido la técnica y es muy rápido, me saco lo justo para quitar la molestia, y cuando llego a casa ya vamos a buffet libre.
No he perdido leche, no me ha bajado la producción porque mi peque tomaba todo lo que necesitaba durante el tiempo que pasamos juntos, incluidas las noches.
Creo que el éxito consiste en confiar plenamente en nuestro cuerpo y en la naturaleza, de un día para otro no se nos va acabar la leche.

Esta es mi historia de lactancia y trabajo, probablemente no sea igual a ninguna otra, cada historia es un mundo y si buscáis seguro que encontráis mil mas, eso os puede dar la clave, no hay dos lactancias iguales, como no hay dos mujeres iguales, así que tranquilas, confiad en vuestra naturaleza, se puede, no hay que hacer un esfuerzo sobrehumano, de hecho, hoy se que no hay que hacer ningún esfuerzo.
Sólo dejar que todo fluya, sin agobiarnos, y si necesitáis apoyo, o tenéis dudas, pedid ayuda.

 

Y felices lactancias!

 

Artículos Relacionados

2 comentarios

  1. yo me quedo con la última frase que has dicho… es importante saber que hay un equipo de profesionales formado y preparado para ayudarnos… a veces nos cuesta darnos cuenta de eso y por vergüenza ó pereza, acabamos haciendo caso a quién no tiene ni idea…