Mi carta a los reyes magos.

La carta a los reyes magos.

Se ha llenado la red de preciosas listas de regalos, donde poder elegir maravillosos juguetes, de materiales nobles y educativos, sin estereotipos, que encaucen sus habilidades, que fomenten su aprendizaje, listas en las que encontrar juguetes que son herramientas para educar con coherencia y con valores.
Wish list.
Listados de los regalos perfectos para nuestros hijos, listas en las que aprender a educar mediante el numero y la calidad de los regalos y fomentar las cualidades de los futuros hombres y mujeres en los que se convertirán nuestros hijos. Me han gustado, pero les faltan cosas.
Y es que yo también tengo mi wish list, y mi lista de deseos es extensa, no se si cabrán en mi carta.

Queridos reyes magos:
Espero que este año dejéis muchos regalos, ojalá todos los que deseamos.
Al menos todos aquellos que encienden el brillo en los ojos de mis hijos.
No sé el número adecuado de regalos para ellos, y en sus cartas el número es grande, ya lo sabéis, aunque se que serán felices con mucho menos, dejo a vuestra elección el número y el valor en consonancia con la economía y solvencia de nuestro hogar, porque educar también es enseñar a que ningún regalo es valioso si resta felicidad, tiempo y compañía a alguno de sus miembros, si suma excesivo trabajo y horas no lo queremos.
Que los regalos elegidos no les desilusionen, ni les dejen decepcionados, y para ello no importa el valor o la marca sólo que les llene de felicidad, alimentando el respeto y la educación que llevan en la mochila, ese que trabajamos todos los días y con el que escribimos vuestra carta.
Que no les roben la ilusión de poder pedir si quieren juguetes estereotipados, y es que en nuestras casas los niños juegan  con muñecas y las niñas con trenes, pero también a la inversa, que para educar no les roben hadas a las niñas y balones a los niños, ya nos encargaremos nosotros de enseñarles que no tienen género…

Que no importe si son más o menos educativos, más o menos necesarios, sólo que sean lo que ellos esperan desde la coherencia de nuestra familia.
Sobretodo os pido que todos los regalos estén envueltos con bonitos papeles, brillantes, que les emocionen y hagan gritar al ver el árbol, que las cajas sean fuertes, para después poder pintarlas y disfrutar creando naves y coches y castillos maravillosos, os pido que tengan preciosos lazos para que pueden jugar a ser piratas y tener collares de metales preciosos, y ponérselos y llenar el salón de risas, os pido que todo lo que contengan sirva para encender su imaginación, que nada les coarte y aisle del mundo, que todo sirva para darles alas, que las pilas y las pantallas no les cieguen para ver lo que les rodea.

Os pido que los regalos estén llenos de magia y de luz y de alegría, todo eso que compone su ilusión y su fe, la fe de creer en vosotros, y en Papá Noel, y en el Tió y en el Olentzero y en…
Porque esa fe forjará a los hombres y mujeres que serán mañana, os pido que les dure mucho tiempo, que nadie se la robe demasiado pronto.
Y que el día que llegue la hora de conocer la verdad, lo hagan sabiendo que no es el fin de la magia, que la verdad es que existe en el corazón de quienes la hemos alimentado, que la magia es el amor de su familia, la calidez de disfrutar no sólo esa noche, sino todas las noches de estar juntos.
La magia es que una vez al año pintamos con luces, purpurina y espumillones el amor que habita a diario en nuestro hogar.

Os pido también que llenéis sus días de salud para disfrutarlos y si por desgracia no es posible, y la enfermedad nos alcanza, llenéis de fuerza y entereza los nuestros, para aprender a estar a su lado, para mantenernos fuertes y asirlos cuando necesiten seguir su camino y no puedan.
Dadnos la resistencia y la constancia para no rendirnos pese a las tristezas, para permanecer de pie pese a los temporales, para mantenernos nadando pese a las olas, a su lado, siempre a su lado.

Pido que dentro de los regalos haya tiempo, mucho tiempo, para jugar, para aprender, para ser feliz, para hacer todas las cosas que les llenarán de recuerdos maravillosos, que llenarán su infancia.
Que haya tiempo también para perderlo, para no hacer nada, para perderse mirando una pared, observando una hormiga, mirando las nubes…
Soñando. Tiempo para vivir la niñez, sin prisas.
Sin que nadie les recuerde a diario que han de crecer, y atarlos para crear su futuro.
Preferimos que corran libres por su presente.

No os pido libros, porque ya tenemos muchos, os pido que entre los regalos haya amor a la lectura, que los libros no sean su regalo, ni un paquete más para hacer bulto, ni un número para contabilizar la alegría, sino una necesidad.
La necesidad de abrir la ventana y respirar el mundo.
Una puerta para viajar durante las tardes somnolientas.
Un túnel para llegar al mar antes de dormirse.
Un tren que les lleve a las antípodas y les quite el miedo de volar.

Simplemente entregadles las alas de la lectura y nosotros pondremos los libros.

No os pido ropa, porque ya van vestidos a diario, y su ropa no debería ser señal de su valía, ni portento de su belleza, la ropa sólo son tejidos que abrigan, y eso queremos que aprendan, a amar su cuerpo pese al envoltorio.
No es un regalo, es una necesidad, tampoco queremos envolver su pan, ni el agua que beberán mañana, no hagamos de las necesidades deseos inalcanzables, ni les demos mas valor del que tienen.
Porque educar es eso, y no está sólo en los puzzles y en los juegos de números…

Muchas cosas verdad?
Las últimas son para mi, más que para ellos.
Son tan valiosas que no son posibles sin vuestra ayuda, no las venden en ningún sitio, ni nos las puede regalar nadie.
Yo quiero que mis besos sigan siendo mágicos.
Que mis caricias sigan siendo curativas.
Que mis palabras sigan siendo su biblia.
Que mis sonrisas sean su luz durante mucho tiempo.
Que mis abrazos su cobijo, cuando estén tristes y cuando estén alegres, cuando necesiten todo y cuando no necesiten nada.
Y que mi pecho sea su alimento. Y cuando deje de serlo reconozcan el calor que nos une.
Y que cuando crezcan, conozcan a la imperfecta persona que soy y me amen pese a todo, y ese amor les haga libres para saberse alejar y elegir su camino.
Y que yo sepa sobrevivir cuando ya no estén entre mis brazos, y me sienta plena y feliz de haberlos ayudado a aprender a volar…
Feliz navidad.
Gracias por la magia.

La carta de Princesa

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