Martita…

Martita…

Martita tiene 7 años, y su madre se pasa el día hablando de ella, todas las vecinas saben lo preciosa que es Martita, porque mira que es guapa mi niña! les suele decir.

Y las compañeras del trabajo, también lo saben, que es muy buena, lo que le ayuda en casa, y mira que es revoltosilla, pero siempre con una sonrisa, tan buena. Ya recoge su plato en la mesa, y su ropa sucia la lleva a la cesta, y estira su cama todas las mañanas, y hasta se enjabona sola! Y sorprende cada día con todos los pasos de gigante que da.

La familia y los amigos también están de acuerdo, esos ojazos, que te miran y te da un no se qué, esa voz tan dulce, y es tan cariñosa, tiene besos y abrazos para todos, y esa bondad capaz de pasar horas acariciando a sus perros. Los animales le encantan.

Que también tiene carácter, dice su madre, pero hasta cuando se enfada, se le pasa enseguida, y con su sonrisa lo arregla todo, es tan noble.

Y tan curiosa, todo le interesa, hasta el bolso de mamá, que siempre que se descuida está hurgando a ver si encuentra su pintalabios, y es que es tan coqueta! Pero compensa el carmín gastado pintando corazones en la agenda de mamá, y pone pegatinas en su móvil para que se acuerde de ella cuando se va a trabajar. Y es que Martita es un sol, el sol de mamá y papá.

Y es tan lista. Ya sabe escribir todas las vocales y su nombre y algunas palabras sueltas, aunque al veces las escribe al revés, y pinta muy bien, corazones y estrellas y princesas. Y su color preferido es el rosa. Y pinta los árboles rosas, y las casas rosas, y los corazones y las estrellas…

Las maestras del colegio lo saben, Martita es muy ordenada, y muy pulcra con sus cosas, y siempre ayuda a los demás.
Siempre recoge los lapiceros, y ordena todos los de la clase, por colores y los coloca juntitos y rectos.
Y los libros, por tamaños, y siempre pueden contar con ella para limpiar el rotulador de la pizarra.
Y en clase de gimnasia siempre se las apaña para escapar cinco minutos y poner todos los zapatos de la clase en fila india, pegaditos unos a otros.

Y se sabe un montón de números, hasta el 20 del tirón, y como un mantra los recita bajito cuando juega, una y otra vez, para no olvidarlos, porque Martita se esfuerza muchísimo, es la mejor estudiante de su clase, siempre dispuesta a trabajar. Aunque cuando no le sale se frustra, pero lo vuelve a intentar y es que es una valiente.

Y le encanta los cuentos: Mamá cóntame un quento!, y puede estar horas escuchando una y otra vez el mismo, y como la primera vez pone las mismas caras de sorpresa y de susto, porque con Martita todo es nuevo siempre, emocionante y divertido.
Y a veces se aprende las frases y de memoria recita los cuentos junto a mamá.

Si es que tenemos mucha suerte dicen sus padres, Martita lo tiene todo! Es lista, guapa, buena, generosa.
El sueño de cualquier padre! De cualquier familia!
Martita es lo mejor que les ha ocurrido en la vida, y pensar que aquellos médicos , cuando escucharon que lo habían pensado y seguirían adelante con el embarazo les trataron como locos…
Que lo pensáramos bien, nos dijeron, que sabían que era una decisión difícil… Y su papá ríe. Menos mal que no quisimos escucharlos!

No mires sus ojos, mira su sonrisa, es simplemente perfecta -    

Martita tiene 7 años, y han decidido aumentar familia, y los amigos y los familiares les preguntan, no os da miedo que sea igual?
Miedo? Ojalá fuese como Martita, y es que es perfecta, maravillosa!
Y es que Martita tiene síndrome de Down, y una afección cardiaca grave, por la que ya ha pasado 3 veces por quirófano.
Si ves a Martita en el parque, o en la calle, o en la escuela, o en el súper, no mires con lástima, ni a ella, ni a su familia, porque donde tu ves unos ojos rasgados, sólo hay un niño, y una familia maravillosa
No mires sus ojos, mira su sonrisa, es simplemente perfecta, como dicen sus papás.

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