Los terribles dos años. Pura magia.

Los terribles dos.

Llegan un poco antes a veces, o tal vez un poco después, depende de los niños.
Seguro que has leído sobre ellos.
Hoy me toca a mi, y es la tercera vez que los pasamos, y cada vez son nuevos.
Los dos, los terribles, los malhumorados, las rabietas, los gritos, los NO!
Esos dos, que se esperan con miedo, de los que habrás leído cual película de terror.
A qué temer? A esas rabietas que te sonrojarán por el mundo? Por qué? Párate. De verdad te importa lo que puedan pensar los demás?
De verdad no puedes pararte y ver cómo crece hoy, en este momento, ahora?
Lo se, no es fácil, cuando no entiendes su frustración, su dolor, su enfado. Se hace imposible manejarlo, se pierden los nervios…
Sólo va a tener estos dos aquí y ahora. Nunca más sentirá con tanta fuerza, con tanta emoción, tan extremadamente…
No los temas, no te enfades, acompáñale, y descubre el maravilloso niño en el que se convertirá mañana.

Continue Reading

Dime…

Dime…

40 días. Postparto.
Un mail.
Desesperación, casi locura, depresión, cansancio, dolor…

No se por qué te escribo. Tal vez un desahogo, pero te leo, y necesito que me digas que pasará pronto.
Vivo en un agotamiento permanente, superada, triste.
No puedo más.
No me conozco, no conozco a esa mujer que piensa: por qué no te callas cuando comienza a llorar por séptima vez en las últimas dos horas.
Que desea que se duerma y liberar los brazos para ocuparlos en nada.
Que piensa en alejarle cuando se engancha a mi pecho dolorido. Que aprieta los dientes y le odia un poco cuando culebrea sobre la cicatriz de mi reciente cesárea. 40 días y aún duele…
Dime que volveré a ser la de antes. Que volveré a sonreír. Que pasará esta lucha cuerpo a cuerpo…
Dime…

Continue Reading

Y ayer me enfadé contigo

niño espaldas

Sé tú…

Ayer me enfadé contigo.
Por qué? Tal vez porque pretendo que seas otro, quien no eres, quien tampoco querría que fueses, quien no me gustó nunca…
Y sin embargo ayer me enfadé contigo, por ser tu, porque no recoges, porque gritas, porque no te importa mancharte, porque no paras quieto.

Ayer me enfadé contigo, por no ser como los demás esperan que seas.
Más obediente, más tranquilo, más silencioso, más estudioso, más atento, más educado, más…
Porque me afecta lo que piensen otros, lo que quieren otros, lo que esperan otros.
Me afectan las miradas, los susurros, las notas, las tutorías.
Y sin embargo me gustas, no es sólo amor de madre, me caes bien, me divierto a tu lado, me encantan tus pasiones, tus ganas de vivir, de saltar, de correr, de gritar, de aprender, de soñar. Tu hambre de vivir.
Tal vez por eso me enfadé, porque veo lo peculiar, lo mágico, lo grande y maravilloso que eres.
Porque me aterra que no lo vean los otros.
Porque me veo en ti.

Continue Reading