Querido Papá

Querido Papá

Este video, es  parte de una iniciativa noruega maravillosa.
Se llama Kjaere Pappa ( Traducción literal en noruego de querido padre)  me ha parecido esclarecedor.
En el una niña a la que vemos desde antes del nacimiento le explica a su padre como va a ser su vida, por el hecho de ser niña…
En el norte de Europa(Como en el resto del mundo) el porcentaje de mujeres que han sufrido algún tipo de acoso o abuso es abrumador. Ser mujer en cualquier parte del mundo es peligroso.
Me ha sobrecogido, una vez mas ver nuestra realidad, la normalización de la violencia en las mujeres.
No es Feminismo. Es supervivencia…
Pero cuando son los hombres los que lo denuncian y son conscientes de que serán sus hijas las que lo sufrirán deja claro que aunque queda mucho por hacer se están dando grandes pasos.

Querido Papá:
Cuando tu hija cumpla 14 años ya la habrán llamado puta. Por qué? Porque es una chica. Eso es lo normal.
El video dice explícitamente: “Es sólo una broma” Yo digo no, no lo es. Y ahí radica el problema en que somos conscientes de la consecuencia pero no del hecho, no es un abroma.
Esa broma es la que hará que tu hija se sienta una mierda muchas veces, cuando se baje la falda para salir a la calle si pasa por tu lado y se la suba en el portal. La de disimular si la insultaron pensando que tal vez tu creas que es verdad que es una puta.
La que esconderá muchas veces su sexualidad por miedo a lo que pensarán el resto…
Porque tu vas a educar a una niña. Y las faldas no pueden ser tan cortas.
Y las niñas se comportan de tal o cual forma, cuando educas de forma diferente.
Los chicos aprenden a bromear con las chicas llamándolas putas, y ellas aprenden a asumirlo como algo sin importancia.
Porque los chicos hacen eso para impresionar a otros chicos dice. Y yo me pregunto, cómo y quién los ha educado en casa para que se impresionen y aplaudan cuando alguien insulta a una mujer?
El video además expone, si no lo hizo con mala intención!
Insultar a otra persona es intencionado, no importa si eres hombre o mujer, no lo mereces.
Y tampoco mereces creer que es una broma sin mala intención, y nadie debería intentar que lo vieras así.
Mereces que se le de la importancia que tiene.

Cuando llamas puta a una mujer, se lo llamas a todas. -    

Y cuando cumple 16 habrán metido la mano en mi pantalón estando ebria. Y me avergonzaré y te avergonzarás de mi…
Yo te digo querido Papá, que la vergüenza sirve para muy poco, edúcala para que pueda controlar el alcohol, y para que sepa sus riesgos.
Pero jamás te avergüences de que un hijo de puta haya abusado de tu hija aprovechando las circunstancias. Sean las que sean.
Qué se avergüence el!
Que se avergüence una sociedad enferma que debiera educar en respetar sin más a una mujer fuese cual fuese su estado.
Porque borracha y desnuda por la avenida mas grande de una ciudad, nadie debería tocarla…
Porque sean cuales sean sus circunstancias no le restan dignidad, respeto, humanidad…

Pero sigue. Será violada con 21.
Camino de casa, en un taxi conducido por el hijo de un conocido tuyo.
Ese que siempre contaba chistes machistas, que contaba entre risas como había gritado a una conductora: – Mujer tenías que ser!
esas bromas de las que te reías, porque cuando los demás hablan mal de las mujeres, o cuentan chistes soeces y machistas no hablan de las tuyas.
Siempre versan sobre otras, esas otras sí que son putas.
Si tal vez nadie riese esos chistes, no se normalizaría la violencia.
Ningún niño crecería creyendo que lo normal es reírse.

Y tal vez unos años mas tarde no creería que tenía el derecho a violar a una mujer que en un momento dado dijo NO.

Y papá estará orgulloso. Porque su pequeña pese a todo ha rehecho su vida.
Y ha conocido al tipo perfecto, su Príncipe Azul.
Porque es un tipo inteligente, tiene un gran trabajo y esquía.
Porque la mejor pareja para tu hija cumple esos requisitos, de verdad crees que simplemente con eso debe funcionar?
Que la ama? También podría amarla un tipo en paro, puede que no tan listo, pero que la haría inmensamente feliz… Pero no a ti.
Porque crecerá sabiendo que su Príncipe llegara, que le espera en algún lugar.
Que es su fin en la vida encontrarle.
Y el día que su Príncipe se excuse en el trabajo, el estrés y la llame puta, habrá alguien que le diga a tu hija que está exagerando, que no puede dejarle por eso.
Y tal vez hasta seas tu.
Y tal vez otro día reciba una bofetada, y se sentirá culpable, porque en este mundo la mayoría de las mujeres tenemos normalizada la violencia. Y creemos que la culpa del comportamiento de los demás es nuestro.
Pero continúan, porque pese al golpe, ellos dos son una pareja perfecta, el Príncipe Azul que la eligió.
Y es que a las Princesas nadie les pregunta…
Los Príncipes las besas mientras duermen y ellas se sienten felices de ser las elegidas.

Y no, cuando casi la mate, nadie pensará que se veía venir, porque el decía a las niñas que eran putas de broma, y le metió mano a una chica a los 16 porque se lo buscó, por borracha calientabraguetas, y años después violó a otra porque se lo estaba pidiendo.
Y cuando pega e insulta a su mujer es porque es odiosa y lo merece.
Y cuando salga en las noticias nadie podrá creerlo de el, porque es tan buena persona, y la cuidaba tanto, y la quería tanto…
Era tan buen chico!
Aunque a ella, hasta muerta le harán un juicio, y para muchos será condenada, porque se lo andaba buscando…
Porque seguro que algo hizo.

Mañana tus hijas serán mujeres. Educa a tus hijos como a tus hijas.
Los niñ@s no insultan a nadie. No permitas que crean que es normal.
No te rias de los chistes machistas, ni feministas. Para que ell@s no los crean.
Enséñales que el respeto no conoce género, que el género no suma ni resta valor.

Querido Papá: seré una niña, cuídame y edúcame para que ese no sea el mayor peligro de todos.

Educación, en igualdad, para que ningún niño crea que es mejor o peor por su sexo, por su condición, por sus preferencias, porque la base es saberse iguales para respetar las diferencias.

 

kjaere pappa

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Segunda oportunidad.

infierno

Una oportunidad. La última pidió el ladrón.
Aquel que había robado las arcas. El que había traicionado la confianza.
Fui ajusticiado, pagué mis errores. Merezco comenzar de nuevo, dijo.
Y se la dieron, le admitieron de nuevo en la ciudad, pero quería mas.
Quería las llaves del banco y nadie confiaba en el.

Una oportunidad, la última, pidió el marido. Aquel que la había maltratado durante años y exigió perdón.
Cambié decía. Pagué lo que la justicia me impuso, y fui separado de los míos, y perdí el amor. Cuánto mas he de pagar?
Y ella le perdonó, la vez mil, aunque no confiaba y no quiso volver a su lado, mejor de lejos…
Y la miraron mal, porque no es de sabios guardar rencor, y fue acusada de injusta…

Una segunda oportunidad pidió el pedófilo, rehabilitado y arrepentido.
La sociedad debe perdonar mis errores, porque ya he pagado por ellos.
Y he cumplido la peor de las condenas, y he aprendido, y donado mi vida para restaurar los daños.
Y la sociedad perdonó, pero nadie quería poner a sus hijos al alcance de sus manos.

Una oportunidad, la ultima, pidió el padre que había descargado cien veces su ira sobre su hijo.
Arrepentido pedia perdón, era joven y necio, pero la vida me ha enseñado, he madurado y he pagado por mis errores, pero el hijo no confiaba, y aunque perdonado, no pudo volver a sentirse seguro con el cerca y se alejó.
Y le culparon, porque un buen hijo no abandona a su padre…

Una oportunidad, la última, la definitiva, pidió el terrorista.
Cometí errores, vendí mi vida, lo hice mal.
Quiero empezar de cero ahora que he aprendido de mis errores, dijo tras veinte años de cárcel.

Y todos se arrepintieron, y todos pidieron perdón, y una segunda oportunidad, la última gritaban, la merecida, porque todos erramos y merecemos borrar y comenzar de nuevo…

Y el juez le dio las llaves del banco al que fue ladrón.
Y el policía le devolvió el coche al que infringió las normas.
Y la esposa le abrió la puerta al que fue su marido y agresor.
Y el cocinero le dio de nuevo la sal al que estropeó la sopa.
Y el pedófilo pudo pasear de nuevo por el parque.
Y el cristalero el diamante para cortar al que había rajado el vidrio.
Y el maestro devolvió el rotulador al que emborronó el libro.
Y el bibliotecario prestó libros al que rompió las hojas.
Y al terrorista le dejaron en libertad.

Pero la mujer que no quería volver con el marido aunque le había perdonado y había sanado las heridas, vio que sus marcas eran líneas apenas perceptibles, pero a su lado sus cicatrices latían, porque por dentro seguían blandas, húmedas.
Y cerca de el, un mar de pus las abriría por mil nuevas heridas.

Una segunda oportunidad pidió el terrorista, y tras cumplir su condena salió a la calle, y le perdonaron.
Pero nadie esperó que compartiese mesa con los hijos de sus víctimas…

El perdón es tan íntimo, a veces clarificador, a veces doloroso, pero único.
Perdonar no es borrar y comenzar de cero, perdonar es solo aprender a vivir conociendo los daños, aprendiendo a compartir el mundo con quien infringió la herida.
Aprender que hay heridas que supuraran siempre que se acerquen al verdugo, aunque estén cicatrizadas.
Porque perdonar, no es eliminar el miedo, el miedo a que se repita.

Miedo.
De que el ladrón vuelva a robar las arcas.
De que el violador abuse de otra víctima.
De que el maltratador al fin mate a su mujer.
De que el pedófilo le robe la inocencia a otro niño.
De que el terrorista mate de nuevo…

De que el infierno vuelva…

 

 

 

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