Creer, crecer con alas

Le dijeron que no sobreviviría mucho tiempo.
Que no hablaría.
Que no aprendería a comer solo.
Que no podría caminar.
Que jamás haría una vida normal…
Se lo dijeron, pero ellos decidieron no escucharles y mirarle a los ojos como un regalo.
Y se juraron que el jamás sabría que no podría.

Y nunca supo, nunca conoció el miedo.
Y sin miedo y con Fe creció, y habló y comió solo y caminó.
Y puede que su vida no fuese como la de otros, pero fue feliz.

El amor es eso, creer.
Cree en tus hijos como si fuesen dioses, como si no hubiese absolutamente nada de lo que no sean capaces.
La fe se contagia, y un niño que cree en si mismo, llega todo lo lejos que puede, ni más ni menos, lo que puede.
Ten fe en que el mismo encontrará sus limites.
No le impongas los tuyos.

El tiempo me ha enseñado a no hacer nada por mis hijos que puedan hacer por si mismos.
Se bañan solos, se visten solos, recogen sus juguetes, la ropa sucia, ayudan a ordenar la casa, comen solos y recogen la mesa, estiran sus camas, llevan sus mochilas, se abrochan solos en el coche.
Definitivamente son muy autónomos.
Obviamente no por igual, porque tienen 8, 6 y 4 años.
Y no, no es fácil, todos los días hay quejas, protestas, dramas…
Yo solo no puedo…
Estoy cansado…
Ayúdame…
Hay enfados a menudo, porque yo ya recogí, porque yo no lo desordené, porque siempre me toca a mi, porque yo he recogido más, porque no es justo…
Muchas veces cuesta decir que no, pero como ya he dicho el tiempo me ha enseñado.
Y creo que es lo mejor para ellos. Lo veo en su independencia, en su seguridad.

La vida es así de ecuánime, te pone piedras para que aprendas a saltar.
Te da hijos con capacidades diferentes para que aprendas que el amor no todo lo puede, pero la fe si.
Si tienes fe en que podrá, tiene muchas más posibilidades de conseguirlo que si le proteges sabiéndole incapaz.
Lo se, cuesta, duele, pero su autonomía es su futuro, tu no vas a estar siempre detrás.
No tendrá a nadie detrás para hacerle los deberes, nadie le llevará el bolso de mayor, algún día saldrá de tu casa y necesitará saber valerse por si mismo.
Da igual como sea tu hijo, dan igual sus capacidades, todos necesitan autonomía.

Ha de saltar pese a tus miedos, no le quieres más por protegerle, deja que salte y mantente cerca por si cae.
Pero deja que salte, aunque temas, caerse también es parte del aprendizaje.

Y cada vez que te pidan con un: -no puedo, que les ayudes, antes de hacerlo, con un beso recuérdales que pueden intentarlo.
Diles que son capaces.
Diles que crees en ellos más que en nadie.
Que los quieres tal y como son, lo logren o no, pero que arriesgarse, intentarlo es el único camino para saber si puedes.
Que para volar hay que coger carrerilla.
Que para correr que hay que empezar caminando.
Que para caminar hay que estar en pie.
Que para estar de pie hay que levantarse…
Puede que no vuelen nunca, pero sus brazos serán fuertes por haber aleteado todos los días.
Porque el éxito es ese.
No conseguir volar, simplemente creer que es posible.

El amor es eso, creer.
Cree en tus hijos. Ten fe en ellos.
La fe se contagia, y un niño que cree en si mismo, llega todo lo lejos que puede.
Un niño que cree en si mismo, crece con alas.

Noe del Barrio


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