Custodia compartida

Custodia-compartidaCustodia compartida.

8 años. Pero en sus ojos hay muchos más…
Tenía 4 cuando se divorciaron. Amistosamente.
8 años desde entonces.
Compartidos.
Mitad y mitad.
Ya tenía que estar acostumbrado, o eso piensan ellos, porque he pasado la mitad de mi vida así, de casa en casa.
Una semana con cada uno. Y con cada uno una casa, una familia, una cama, un armario, una vida…
He aprendido a andar de puntillas, a pasar desapercibido, a lidiar y a sacar partido…

Vivo entre dos mundos, distintos, opuestos, enfrentados que sólo se comunican en la puerta del colegio, punto de encuentro o de desencuentro, depende del día…
Donde recoger y abandonar mis trozos cada lunes por la tarde.
El colegio, territorio benévolo, conocido y amable. Que sin embargo pierde la paz cuando ambos se juntan en fiestas, festivales…
A quién mirar primero?
A quién sonreír primero sin que midan?
Sin que comparen?
Papá, mamá y sus nuevas parejas. Si beso a la mujer de papá se ensombrece la mirada de mi madre.
Si muestro cariño al nuevo marido de mamá, papá se siente traicionado. Lo se. Aunque nunca me lo ha dicho.
Y duele. Duelen sus ofensas. Duele su desconfianza, duelen sus celos.
No es justo que yo sea el único que sufra su desamor.

Cada lunes cuando intercambian bolsas y comentan la semana, delante de mi, como si hablaran de alguien lejano y desconocido.
Escucho sin escuchar. He aprendido a hacerlo. A que no me importe, a que no me interese.
Se que cada paso será medido por ambos, y que haga lo que haga tendrá dos valores opuestos, un gran paso y un paso en falso.
Me siente medido y examinado todas las veces.
Así que intento pasar en silencio. Esperando que pase pronto la confrontación, como un militar en mitad de una guerra fría.

A veces tengo miedo.
A veces ellos también tienen miedo, y duelen como puñales sus inseguridades, y preguntan:
Con quién estas mejor? Eres feliz con ellos? Y todas las respuestas son fatídicas, si sí, sufrirá, por saberlo, porque creerá que ya elegí mi bando, en una guerra que no es mía. Si no, comenzara otra revuelta en la que obligatoriamente habrá heridos…

A quién quieres más? Cómo responder? Cómo elegir? No se dan cuenta del dolor que causan? Yo no quiero elegir!!
Yo no les pedí nacer en una relación sin futuro! Yo os quiero a ambos! Es que no ven lo difícil que es vivir dividido?

Dónde comes mejor? Con quién te diviertes mas? Quién te cuida mejor?
Preguntas del día a día, absurdas, de las que es difícil escapar indemne.

No es fácil, y siempre queda el miedo de no dar la respuesta adecuada. De que un día se cansen de no escuchar lo que esperan. Si ellos pudieron abandonarse cuando se amaban, por qué no iban a abandonarme a mi? Miedo.

Soledad. Rodeado del mundo, pero solo.

Cuando no suenan a reproche…
Seguro que en la otra casa te portas mejor.
A tu madre le contestas igual?
Cómetelo todo! Con el te comes todo seguro, quieres hacerme sufrir!
Allí te bañas sin protestar?
Tienes tu cuarto igual?
Estudias?
Los exámenes son otra angustia. Si suspendo culparan al otro. Si apruebo medirán la nota con la anterior de la otra casa. Todo es motivo de trifulca, de desencuentro.
Y yo cada vez estoy mas nervioso, mas asustado.
Yo no quiero esto.
No quiero vivir así entre dos mundos que no logro entender.
Os quiero a los dos. A los cuatro. Y sin embargo me obligáis a elegir a cada paso.

Era más fácil al principio, aunque echaba de menos los abrazos, los besos del otro en cada casa.
Era lo único, es fácil acostumbrarse a tenerlo todo doble, a que compren tus sonrisas, a que nadie riña por miedo a que tu corazón decida.
A ser rey de dos casas.
Ahora ya no es fácil.
Ahora os entiendo, os oigo.
Yo no elegí esto, porque lo ponéis tan difícil?
Estoy solo, perdido. Pidiendo que el tiempo corra, para correr lejos de vosotros…
Estoy aquí! Escuchadme. No soy invisible.
Ya no soy un niño. Soy la sombra del hombre que seré mañana

 

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2 comentarios

  1. Una gran entrada. Qué pena que haya tantos adultos que no son conscientes del daño que pueden causar, aún sin querer, a sus propios hijos, en una situación ya de por sí traumática para el niño.

    Cuando era pequeña, había muchos adultos que, como quien pregunta por el tiempo, me formulaban la siguiente cuestión: “¡a quien quieres más a papá o a mamá?”. Siempre me pareció una pregunta absurda, innecesaria, inapropiada. Me lo pareció desde pequeña. Yo siempre contestaba que a los dos por igual. Era una pregunta que me hacía sentir incómoda, y eso que mis padres no estaban separados. No quiero ni pensar cómo tiene que doler cuando tus padres están separados o divorciados como ocurre en la situación que has recreado.

    Un saludo

  2. Muy revelador. Me pregunto ¿por qué no educamos mejor en gestionar conflictos a los padrse? No se pueden evitar, pero se pueden gestionar mejor. Tener en cuenta que aunque se rompa una pareja, la paternidad y maternidad deben seguir intactas, por respeto al hijo.

    También me lleva a reflexionar por qué es el niño el que tiene que rotar de casa en casa. ¿Por qué no se garantiza el hogar para el hijo y que sean los padres los que roten? Sí, sé que hay muchos peros…

    Y a pesar de esa adversidad, esos niños, de adultos, siguen adelante y pueden construir una vida plena. Resiliencia.

    Un abrazo.