Esa Puta es mi hija…

Jalean.
Insultan.
Denigran.

Puta. Puta. Puta.

Una mujer ha sido víctima de la violencia de genero, víctima de su pareja, de la persona que debía amarla y respetarla. Una mas.
Víctima… y cientos de verdugos jalean, y gritan que lo merecía, merecía sus golpes, merecía sus puños.
Valiente, por pegarla.
Gritan Puta.
Un campo de futbol lleno…
Puedes leer AQUÍ la noticia.

Miro a mi hija, jugando en la alfombra.
Y si fuera ella?
Me pongo en su piel.

Soy su madre, y escuchar como cientos de personas insultan a mi hija tras haber recibido una paliza por el hombre en quien confiaba me parte el corazón, me desgarra, me mata.
Y es que cualquiera que dañe a mi hija me daña a mi, me rompe, me deshace, me destroza…
Y no puedo entender como la carne de mi carne es merecedora de tanto dolor, de esa humillación, y el corazón se encoje, se me raja y seca.
Mi hija. Aquella que nació de mi vientre, la que se alimentó de mi pecho, la que creció en mis brazos…
La que tu maltratas y humillas, y vosotros descarnáis públicamente y pisáis sus trozos doloridos…
Los que gritáis: -No fue tu culpa…- Pero si tus puños, tu desprecio, tu rabia.
Esa puta es mi hija y ayer la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su padre.
El primer hombre al que amó, ella es mi hija. Y tu le pegas y vosotros le insultáis
Mancilláis aquellas coletas que reían al viento, aquella niña que corría delante de mi, mi pequeña.
La que de mi mano se fue contigo, confiando en que sería protegida y amada como yo lo haría.
Y moriría por evitar su sufrimiento. Y muero viéndola sufrir.
Y mis cenizas reclaman cuando escucho que merecía tus golpes…
Esa puta es mi hija y ayer tu también la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su hermano.
Aquel que desde pequeños compartía penas y alegrías, aquel que fue partícipe y confesor de vuestro amor, aquel que curó y lloró junta a ella las heridas infringidas por tus golpes.
Aquel que deseó matarte y cuyos puños quedaron encerrados en los bolsillos, ungidos de rabia cuando vi su cara amoratada, cuando sus lágrimas se desbordaron en mi hombro.
Tu, aquel que debía amarla sobre todas las cosas, con quien había soñado futuro, tu, que tras pegarla y humillarla, te jalean, porque tu destreza con un balón vale mas que su vida, mas que su dignidad.
Vosotros que justificáis la violencia, sin saber, pobres, que seréis pasto de ella.
Porque tarde o temprano, alguien en algún sitio justificara esos puños en el rostro de vuestra madre, de vuestra hija, de vuestra hermana…
Esa puta es mi hermana y ayer la amabas.
Esa puta es mi hermana y la amaré siempre.

Soy su hijo, ese que aún no ha nacido, ese que lloraría junta ella cuando tu le golpearas, ese que desde su vientre te temería y odiaría por no amarla.
Tu hijo. Tu futuro pretérito.
El que crecerá creyendo que merecía tus golpes, que el mundo es así, que así funciona.
Y entre golpes e insultos , cerrará el circulo, el que pegará porque lo habrá aprendido de ti.
Tu reflejo. Tu vergüenza. Tu conciencia.
Esa puta será mi madre y ayer la amabas.

Soy ella.
No, no merezco tu golpes.
No merezco vuestros insultos.
Si fue tu culpa.
Esa puta a la que gritan soy yo, y ayer me amabas.
Cómo pudieron tus puños lastimarme?

Hoy somos todas una.
Hoy todas levantamos la voz para gritar muy fuerte. NO.
No merecemos vuestros golpes.
No merecemos vuestros insultos.
No, no es nuestra culpa.
Solo tu, en tu mano, tenías la llave. Sólo tu podías parar los golpes.
Hoy esos golpes se revelan y entre gritos y cánticos vuelven para escupiros a la cara.
Y en cada casa, en cada hogar de aquellos que gritaban, una mujer, tal vez su madre, tal vez su hija, le mire a los ojos, y sienta repugnancia.

Esa puta es una mujer, y es hija y es hermana y madre y amiga…
Porque todos sois maridos, compañeros, padres, hijos…
De putas?
NO.
De mujeres.
Porque ninguna mujer merece vuestros insultos, ni vuestros golpes, porque ninguna mujer, ni hija, ni hermana, ni madre lo merece.
Mi hija no lo merece.
Mi hija no merece encontrarse con un tipo como tu.
No merece crecer creyendo que es normal amar a golpes.
No merece crecer creyendo que lo normal es hacer un minuto de silencio por cada victima
Quiero creer que en mitad del silencio, nadie gritará, se lo merecía, porque era una puta.

Un minuto de silencio por todos los maltratadores, por todos los que los justifican, por nosotras, por nuestras hijas…
Que el silencio os aísle y os desprecie.
Que el silencio os grite, os violente y os duela.

Y en mitad del silencio que comiencen los gritos.

Grita!! NO. Por tu hija, por tu hermana, por tu madre, por ti, por mi…

violencia

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8 comentarios

  1. Tan desgarrador como las imágenes de ese estadio lleno de hijos de… mujeres. Increíble pero cierto, de mujeres.

    Eso de tener una hija te pone aún más alerta con lo podrido que está el mundo.

    Un abrazo 🙂

  2. El artículo no está mal, sin embargo me parece que se debería hablar del maltrato en general, ya que también hay hombres que sufren la violencia de género, aunque en menor medida que las mujeres, o al menos así nos lo hacen saber, y poco se habla de ellos en estos casos. Una pena, porque eso no es la igualdad que buscamos como mujeres.

  3. Es mucho más que vergonzoso, cada vez que lo veo me pongo mala, es increíble que se permitan todo esto, tengo la impresión de que vamos en todo hacia atrás!!