Esto no lo vas a leer en las noticias.

Esto no lo vas a leer en la noticias.
Pero es importante que se sepa.

Es rara la semana en la que no sale una noticia sobre algún niño con alguna necesidad especial o con capacidades diferentes que no haya sido objeto de bullying, o bien maltratado por los cuidadores, o bien dado de lado por un sistema al que le cuesta horrores la inclusión.

Porque seamos objetivos, vivimos en una sociedad a la que aún le queda mucho por aprender con respecto a esto.

Da miedo como familias de niños especiales ser parte de esas noticias.
Vivimos con ese miedo, sabiendo los escalofriantes porcentajes además. 
-Casi la mitad de los alumnos con TEA sufre acoso escolar
-El acoso al alumnado con TEA es cuatro veces mayor que a la población general. 

Y podemos seguir hablando largo y tendido sobre colegios que no integran, que invitan a marcharse a los niños con necesidades especiales.
Sobre profesionales, docentes y cuidadores que maltratan, que no entienden, que no respetan.
Sobre compañeros que abusan.
Sobre familias que envenenan.
Sobre un sistema que abandona tras un diagnostico, que además no contempla ayudas ni terapias mas alla de los 6 años.

Podría, pero hoy no quiero. Hoy no.

Como madre es una pesadilla recurrente.
Pero hoy no voy a hablar sobre el miedo.
Voy a hablar sobre nuestra realidad.
Voy a hablar de esperanza

Y quiero hacerlo porque me parece importante también dar voz a esa otra realidad que no sale en las noticias, que se conozca lo que debería ser norma, porque tal vez así muchos mas se sumen haciéndolo posible para todos.

Quiero contarle al mundo que en muchos colegios se consigue, que el nuestro es uno de ellos donde la integración es una realidad
Que las diferencias pesan cuando no se conocen, cuando no se educa, cuando no se acompaña.
Pero que cuando el equipo se esfuerza en conseguirlo, ls diferencias dejan de ser un peso y son un valor para todos.

Hoy os quiero hablar de profesionales de verdad, de docentes que se deja la piel, el tiempo y el alma por ayudar.
De maravillosas personas que no conocen la palabra integración porque simplemente forman parte de su pensar. De su hacer, del día a día.
Docentes de vocación, que alimentan de sonrisas, de valores y de respeto a los hombres y mujeres del futuro.
Personas que aprecian a sus alumnos, que los sienten suyos, que acompañan y sufren y lloran a su lado.
Alumnos cuyas alegrías comparten, porque sin sus maestros no sería posible llegar tan lejos.
Profesionales sin los que las familias estaríamos perdidas, no sabríamos hacia donde ir.
Que aprenden a nuestro lado, que nos acompañan, que nos enriquecen.
Simplemente gracias.

Porque nosotros hemos tenido suerte de encontrarlos, pero sabemos que cada vez sois más. Porque sino no sería posible que tantos se hayan juntado a nuestro lado.
Nuestra maravillosa maestra, que tal vez en un año o en dos nos olvidará por nuevos retos, pero nosotros te recordaremos siempre. Siempre llevará una parte de ti en su sonrisa.
Has sido capaz de grabar en su corazón y en su mente tu bondad. Le has abierto la puerta del mundo.

Os voy hablar de profesionales, sí, del sistema privado, a los que se les pagan sus servicios, visitas y terapias.
Y que sin embargo, cuando terminan siempre están disponibles, siempre un teléfono abierto, un mensaje, un mail…
Centros donde psicólogos, terapeutas, neurólogos y todo el personal involucrado nos dan respaldo.
Profesionales que acompañan con el corazón, a los que sentimos cercanos y maravillosos.
Alimentan con cariño, afecto y dedicación todo lo que tocan.
Que se preocupan de estar en contacto con el colegio, con la familia, siempre pendientes.
Porque su profesión es su vida, su proyecto personal, acompañar, ayudar.
Cuya dedicación no acaba tras su consulta sino que es una forma de vida.
Simplemente gracias.

Orientadores que se entregan, que están pendientes.
Que se van a entregar informes, a pelear por que los derechos de sus niños se cumplan, que se preocupan, que solicitan, que piden, que están, que sienten y viven en propia piel todo lo que ocurre.
Grandes profesionales que conocen los pormenores de todos sus alumnos, conocen sus nombres y a sus padres que nos ponen cara y corazón.
Simplemente gracias.

Trabajadores sociales de una asociación de familias, que sin haber ido nunca a pedir una terapia, te llaman para preguntarte cómo estás, para acompañar, para consolar.
Y sabes por otras familias que están siempre ahí, pendientes, que llaman, que se preocupan.
Aunque no haya medios, aunque no haya herramientas por parte de salud pública y educación, detrás hay grandes personas con corazones enormes que saben lo que es esto, que saben que a veces simplemente escuchar en silencio vale más que cualquier terapia.
Simplemente gracias!

Colegios que educan, que se implican, que integran.
Colegios en los que las diferencias se tratan con naturalidad, no se rehuyen, no se esconden.
Se hablan, se cuentan, donde dejan de ser diferencias porque se conocen.
Maravillosos centros donde desde el primero hasta el último conoce a sus niños, donde todo el equipo docente y de soporte, se vuelcan en conseguirlo.

Y todo esto se acompaña de una clase.
De veinticinco niños que le arropan, le acompañan y aunque surjan conflictos(normales entre todos) siempre hay respeto y consideración.
Han formado un gran equipo donde todos tienen cabida. Donde la integración es una realidad.
Y sólo podemos dar las gracias por hacerlo posible, a todas esas familias, porque por mucho trabajo que se haga desde el cole si desde casa no hubiesen bases y valores no sería posible.
Enhorabuena familias porque estáis criando a unos hombres y mujeres maravillosos.
El futuro con ellos tiene esperanza y brilla con luz propia.

Y acaba el curso y tal vez el próximo no tengamos tanta suerte.
Y tal vez el próximo profesional no sea tan profesional.
Sabemos que no siempre será así.

Pero también sabemos que entre todos es posible.
La inclusión es posible sin necesidad de que ningún niño con capacidades diferentes tenga que ser valiente.
No nos pidáis ser valientes, no queremos ser valientes.
No de esa clase de valentía.
Entre todos podemos.
Que la suerte no nos tenga que acompañar que sea una realidad.

Seguiremos trabajando por ello.
Mientras tanto es una suerte tener grandísimos profesionales a nuestro lado, tantísimas personas involucradas en la educación y el cuidado de nuestros hijos.
Maravillosas personas, profesionales, familias, que lo hacen posible.
Que nos dan esperanza y valor para seguir luchando, para que sea factible en todos los rincones del mundo, en todos los colegios, en todos los países.

Gracias de corazón, a todos por la esperanza diaria.
Gracias porque sois nuestra suerte.

El miedo también se escribe así.
El miedo también se escribe así.

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