La muerte de un hijo. Murió, morí.

Una pequeña aclaración antes de que comiences a leer.
Yo no he perdido a un hijo, gracias a Dios.
He escrito esta entrada para dar voz a varias personas que me han hablado de ello en los últimos días, algo que tenía en mente hace meses tras conocer a una gran mujer, que me envió su historia por mail.
Sólo ha sido un ejercicio de empatía, intentándome poner en su lugar, y ha sido terrible.
Lamento quien haya creído que era mi historia, una vez mas me he puesto en los zapatos de otro al escribir, y he dado por hecho que todo el mundo lo entendería, no ha sido así, y evidentemente es error mío, por no especificar que no era autobiográfico, pensando que al no poner lo contrario nadie se confundiría.
Ha sido muy duro simplemente escribirlo. Pero me ha dado fuerzas saber que hoy tras terminarlo, me siento mas rica y afortunada. Que todas somos ricas y afortunadas, y en el peor de los casos, nadie nos quitara nunca ese amor y esos momentos únicos con ellos.
Me quedo además por quien se ha sentido identificada por la historia y me alegro de haberles dado voz y calor y empatía a todas ellas.
Un abrazo a todas y gracias, por vuestra empatía, vuestro calor, me siento afortunada de compartir redes con vosotras

Tenía 6 años cuando le dije adiós
De eso ya hace diez, y sigue sin haber un solo amanecer, en que no me despierte pensándole, buscándole por los rincones, dejando de respirar para oír su existencia, mero autoengaño, lo se.
Pero esa esperanza me mantiene viva…

Es curioso como le recuerdo.
A veces intento auto conformarme, pensando en que su infancia y su belleza serán eternas, será mi niño precioso para siempre, nunca el dolor tergiversará sus rasgos, ni las hormonas des-dulcificaran su voz, ninguna adolescencia hará mella en su perfil, ni los años pondrán arrugas ni horizontes sobre el.
Entonces todo se derrumba de nuevo, porque le quiero a mi lado, vivo, dolorido, adulto, marcado, arrugado… pero vivo.
Ya no lloro, hace mucho que no lloro. No me quedan lágrimas
Recuerdo su parto y la espera, recuerdo sus primeros pasos, su risa.
Tristemente lo que mas recuerdo es su último aliento.
Murió en mis brazos.
Durante meses sabía que llegaría, el final, esperándolo en cada minuto, con cada suspiro.
Y llegó, el último soplo.
Y con su soplo se fue mi alma.
Me quede quieta, congelada, mientras acurrucado sobre mi, en aquel sofá hospitalario de polipiel, se iba alejando el calor de sus mejillas.
Su calor. Yo abrasaba.
La rabia, el estupor, el dolor, me quemaban por dentro.

No quise moverme, no quería que nadie se diera cuenta, que nadie me lo arrebatase de los brazos, que nadie osase tocarle!!!
Ajena al temple del personal sanitario, que bajaron las luces, y cerraron, dejándome despedirme en silencio…
Silencio. Cuando se lo llevaron.
Silencio. Cuando me abrazó su padre.
Silencio. Cuando le enterramos.
Silencio.
Silencio.
Y gritos, cuando por fin la furia me invadió del todo, incandescente, abrasadora me enfrió tanto, que arreció mi corazón.
NO. NO. NO.
No estaba preparada, nadie lo estará nunca para perder un hijo.
No es dolor, es desgarro, tortura, calvario.
Duele tanto que no duele. El golpe es tan grande que aísla y anestesia.
Lo mas duro es el después.
Cuando no está en tu mesa, cuando su cama esta fría, cuando miras por el retrovisor en el coche y ya no existe su silla.
Cuando mi hijo murió, morí con el
Una parte de mi se secó, se secó de luz, ennegrecida y anegada de oscuridad.
La otra parte simplemente sobrevive. Aun no sabe a qué.

Fueron 8 largos meses. Una fiebre nos dio la voz de alarma.
Una pequeña infección, palidez, cansancio…
Un análisis de rutina…
Leucemia.
Fue tan rápido. Y a la vez tan agotador.
En ocho meses nos mudamos al hospital, abandonamos el reloj, dejamos los trabajos, nos desentendimos como pareja, el mundo se ensombreció.
Lo intentamos todo, pero todo fue nada.

Los dos últimos meses en un estado de cansancio permanente, sin aliento, siempre dormido debido a los opiáceos para evitarle dolor…
Las últimas semanas no soportaba verte y sin embargo con el corazón encogido respiraba a tu lado.
Cuántas noches en vela pensando en irnos juntos.
Planificando el cómo, el cuándo, acabar con tu sufrimiento y con el mío.
Porque sin ti, ya no hay vida, y lo sabia antes de tu muerte.
Pero siempre podía la esperanza. En el último momento…
Y si estaban equivocados?
Y si te recuperabas con un milagro?
Como robarte ese: Y si?
Al final del todo, ya apenas consciente y acurrucado permanentemente en mis brazos susurrabas mi nombre, mamá, mamá, y yo soñaba que tu voz crecía de nuevo y me gritaba con una sonrisa que nos fuéramos, que la pesadilla había acabado.
Murió y morí.
Aún siento sus manos diminutas aferrándome…

Y los peores días, las peores noches, cuando me vence el desconsuelo, cuando la tormenta del llanto me puede, cuando la oscuridad me ahoga, y ni siquiera al final del camino veo la luz, cuando mi garganta se cierra y no puedo respirar…
Le veo jugar en mi memoria, y reír.
Y entonces me doy cuenta.
Existes en mi. Existirás siempre.
Y entonces veo lo afortunada que soy, por tenerte en mi memoria.
Lo afortunada que fui perdiéndote, porque significa que estuviste a mi lado.
Porque sus seis años fueron toda una vida. La suya y la mía.
y vivirá siempre en mi.

Hace diez años ya, pero sigo leyendo cosas de madres, y las busco en el parque, y converso para mantenerme cuerda.
No puedo dejar de miraros con benevolencia en vuestras guerras absurdas de crianza, en vuestras crisis maternales, y ver lo ciegas que estáis.
No perdáis vuestro tiempo, disfrutadlo, miradlos, mimarlos, amarlos.
Y que nunca tengáis que añorarlos.
Porque la muerte de un hijo es el peor de los acontecimientos del hombre.
Un equívoco de la naturaleza.

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22 comentarios

  1. mi bebé tenia 5 años falleció en un accidente automovilístico me estoy volviendo loca ,cada día es peor ,solo quiero ir con el te amo MATEO

  2. Te has puesto loszapatos si….pero tienes la gran suerte de podértelos quitar al acabar tu escrito.Quienes hemos perdido un hijo viendo su dolor,llorando de miedo y suplicandote no me dejes por favor es insuperable y cuando muere lo bordas …vives pero no sabes ni como ni por que.Gracias por intentar sentir lo mas cruel de la vida.
    Nuri

  3. Exactamente así, si le cambio el 6 por un 7 y unos cuantos meses más. ….es mi historia, gracias por ponerle palabras a lo que nadie sabe ponérselas

      1. Me llegaron . No sabes ni como. ….muchas gracias repito, por poner palabras a lo que las mamass con los brazos vacíos 🙁 no somos capaces…….

  4. Simplemente desgarrador. Que dolor. Cuanto duele una madre!!! Pero infinitamente mucho más un hijo. Es tu vida. A mi no me han caído lágrimas. He llorado con desconsuelo

  5. Madre mía, que historia tan dolorosa. Aún estoy llorando. Siento mucho tu pérdida. Yo estuve a punto de perder a mi bebé recién nacido y jamás he sentido un dolor tan inmenso, tanto miedo, No podía parar de llorar y rezar. Creo que es algo que jamás superas. Y qué razón tiene esa madre al decir que nos preocupamos a veces de tonterías. Mis hijos están durmiendo la siesta, pero me están entrando unas ganas locas de despertarles y abrazarles fuerte. Un beso grande para esos padres.

  6. ayer me emocioné muchísimo leyéndolo y volví a casa con ese mensaje: tenemos que aprender a empatizar! es necesario. es importante saber ponernos en la piel de otras personas para saber que sienten y como se sienten. sin duda, tú lo has logrado… bufff me pongo a llorar de nuevo sólo de acordarme!

  7. Es difícil perder a una madre como acabo de perderla yo hace unos días, pero es mas doloroso perder a un hijo, por desgracia mi abuela perdió uno siendo joven y es algo de lo que nunca se recupero, ni ella ni mi madre ni nadie en la familia, pero a mi siempre me han hablado de el y aunque no lo conocí parece que formo parte de mi vida y es que el recuerdo es lo que queda. Besos a ti por contarnos esta experiencia y a esos padres que sufren algo parecido.

  8. Sin palabras, lamento tanto tu injusta pérdida, la consecuencia de un dolor por algo que no se explica lo mires del prisma que lo mires… Y qué razón tienes en el reproche a las otras madres, me incluyo y me lo tomaré al pie de la letra. ¡Un beso muy fuerte!

  9. Mejor explicado no lo as podido acer. Yo ace un año perdí a mi hijo y no hay día q no me levanto creyendo q volverá a mi lado y tampoco hay día que no kiera irme yo a su lado. Muchas gracias X esta palabra llenas de sentimiento q solo los q emos pasado X este dolor entendemos. Besos a estos supervivientes padres y muchos besos a nuestros angelitos q están en el cielo…

  10. Precioso, desgarrador. Te mando un beso. y te cuento parte de mi historia, Crecí con mi abuela, pues cuando yo era pequeña mi madre murió y también mi tía, eran gemelas y tenían apenas 21 años. Mis abuelos (separados antes de nacer yo), sufrían, se notaba, lo notaba. Y mi abuela me enseño ha aprovechar cada momento juntas, cada instante. A veces no me llevaba al cole, y nos íbamos a la playa o de excursión, y me decía ” tendría que haber hecho esto muchas mas veces con tu madre y con tu tía, he aprendido la lección y ahora lo hago contigo, hay que aprovechar”. Ella también murió cuando yo aun era pequeña. Y poco después murieron mi padre y mi tío, y pensé en mis otros abuelos, y mayores, y el inmenso dolor que debían estar pasando. Y desde que nació mi hijo solo puedo pensar en pasar cada instante con el, aprovechar cada segundo. Hace 3 años perdí a mi segundo hijo, estando aun embarazada, y llore, grite, sufrí lo que nunca imagine, nadie puede ser tan doloroso, y pensaba en mis abuelos y lo que debieron sufrir. No, nadie debería perder un hijo

  11. Más que dolor supongo que es lo que intentan transmitir tus palabras. Eres un cielo y tienes un àngel para siempre a tu lado.Siento tu dolor en lo más profundo de mi alma.

  12. El que ha amado de verdad y ha perdido, conoce el dolor de verdad. Muchas madres dicen “sin palabras”: no hacen falta palabras, excepto “gracias”, porque este post está escrito no para que la entendáis, que no podéis, sino para que reflexionemos y aprendamos a amar la vida de verdad.

    Gracias.

  13. Qué triste y a la vez qué maravilloso, qué gran verdad esa guerra absurda sobre tipos de crianza cuando lo importante es tenerlos junto a nosotros. Un beso y mucho ánimo, te deseo lo mejor porque te lo mereces.

  14. No tengo palabras… Todas las lágrimas que ya no te quedan a tí, las he derramado yo leyendo tu historia. Mi hija Judith ha cumplido hace pocos días 1 añito. Nació prematura, quiso regalarnos a su padre y a mí 1 mes y 10 días más de felicidad, pues es el tiempo que se adelantó. Gracias a Dios nació sana, con el único problema de bajo peso, pero salió adelante porque es una guerrera. Pensar en que hubiera ocurrido una desgracia en el parto, o similar, se me rompe el alma. Tienes toda la razón del mundo cuando dices “No puedo dejar de miraros con benevolencia en vuestras guerras absurdas de crianza, en vuestras crisis maternales, y ver lo ciegas que estáis.
    No perdáis vuestro tiempo, disfrutadlo, miradlos, mimarlos, amarlos.
    Y que nunca tengáis que añorarlos!. Sufrimos por cada pequeña cosa, por comer poco, por darse un pequeño golpe mientras aprende a andar, etc etc. Yo valoro mucho el haber podido ver a mi hija nacer y crecer sana durante estos 365 primeros días de su vida. Y sólo puedo darte las gracias por compartir tu experiencia, por intentar abrirnos los ojos a lo afortunadas que somos por poder “sufrir” y disfrutar de cada segundo de cada minuto de la vida de nuestros hijos. Mi padre murió joven, y aún hoy después de casi 10 años, sigo teniendo llena de tristeza esa parcelita de mi corazón, y él siempre me decía, que mientras recordemos a un ser querido y lo llevemos en nuestra mente y corazón, jamás habrá muerto. Él sufrió también la muerte de su madre muy joven, y siempre me hablaba de mi abuela de tal manera que a día de hoy podría contar cosas de ella que parecería que la hubiera llegado a conocer, y no fue así, ella murió muchos años antes de yo nacer. Así es que GRACIAS por compartir tus sentimientos, por ayudarnos a ver más allá de las típicas preocupaciones hacia un hijo… y ánimo, mucho ánimo y fuerza. Sin duda él está contigo, acompañándote allá donde vas, cuidándote y queriéndote tanto como tú a él. Millones de besos y abrazos.

  15. No tengo palabras para este desgarro. Sólo leyendo laa lágrimas brotaban por mis ojos. Madre coraje. Y un ÁNGEL en el cielo. Siento de corazón que ningún ser humano tenga que pasar por esto. Es antinatural. Un abrazo de corazón a corazón.