Soy racista.

Lo se, es políticamente incorrecto, pero soy racista.
Tengo prejuicios definidos por mi educación y mis vivencias, y honestamente creo que ya soy mayor para librarme de ellos, y educo  a mis hijos en las mismas creencias en las que creo, les quiero inculcar mis convencionalismos

Hace unos días estaba en la consulta del pediatra, en la sala de espera y una familia me llamó poderosamente la atención. Papá, Mamá y dos chicos, uno de unos diez o doce años, el otro de unos seis.
El padre en voz mas bien alta increpaba a su hijo:

-Pues si el entrenador te ha dicho que eres el mejor tu se lo dices, que quieres jugar todos los tiempos! Que no te vale con salir como los demás un tiempo, tu quieres jugar todos! Para eso eres el mejor!

Esa no es la forma en la que yo quiero educar a mis hijos, como dice el refrán, si quieres un campeón en la familia… entrena, pero deja en paz a tus hijos. Pero no soy quien para predicar a desconocidos…

La conversación (no se muy bien por qué) siguió por otros derroteros, Papá en un tono desagradablemente alto, aleccionaba al hijo mayor, sobre antropología:
-Dentro de la raza humana está la “escoria” y dentro de la “escoria”, los sudacas, los negros y los moros- Mientras educaba a su hijo se dirigía a su mujer con chasquidos de dedos, tal como hace doscientos años debían dirigirse los señores a sus esclavos…
Mientras despotricaba y decía que los extranjeros nos quitaban el trabajo…

Lo primero que he pensado ha sido en huir.
Huir despavorida, porque personas con esos pensamientos me parecen un germen venenoso y maligno, digno de la mayor de las desinfecciones, lo siguiente que he pensado, es, por favor, que sus hijos jamás compartan espacio, juego o amistad con los míos.
Qué clase de relaciones toxicas tendrán sus hijos en el colegio por ejemplo?
Porque la normalidad, la lógica es que en su colegio cohabiten entre el respeto y la normalidad niños de distintas procedencias, religiones, etnias… En la misma proporción que co- habitamos todos.
Serán niños xenófobos y trasladaran lo que reciben en casa en sus aulas?
En su colegio?
En el parque donde jueguen?
O serán discriminados por ello?

Me he avergonzado escuchándole, por lo estúpido de su discurso y por el profundo rechazo a su persona que he sentido.
Porque daría cualquier cosa porque sus hijos no fuesen jamás a nuestro parque, porque invocaría plegarias con tal de evitar que compartiesen colegio con ellos.
Porque definitivamente tengo prejuicios y un profundo desagrado  y una abismal intransigencia hacia este tipo de personajes, incultos, lerdos, estúpidos, que trafican con su odio y lo comparten y contagian a otros.

Esa escoria son mis vecinos, mis compañeros de trabajo, los compañeros de mis hijos, mis amigos…
Y son iguales a ti. No, los que yo conozco no son iguales a ti, son mejores.
Porque tu profunda indiferencia y falta de respeto a las personas te hace rebajarte y convertirte en un estúpido esperpento.

La pediatra que atiende a tus hijos es “sudaca”, y tal vez mañana tengas que agradecerle haberles salvado la vida…
Por qué crees que eres mejor que ella?
Acaso crees que has nacido en el lugar adecuado?
La hora que era y acompañando a la familia discierno que estas en paro, ojala no fuese así, pero la realidad de nuestros días y tus palabras rencorosas me hacen creer que si.
Querrías ser esa escoria en otro país?
Querrías que tus hijos fuesen despreciados lejos de vuestro hogar por ser de distinta procedencia?
Por hablar distinto idioma?
Por ser de distinto color?

Das asco, tú, y tus ideas absurdas sobre el mundo. Y lo que mas asco da es que yo las tenga que escuchar y proteger a mis hijos de gente como tu, y de los tuyos.

Hoy simplemente veo que el mundo es un poco más feo gracias a ti. En días como hoy  pierdo la esperanza de un futuro mejor. Y si soy racista, porque no quiero compartir espacio, tiempo ni mundo contigo.

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14 comentarios

    1. Sí, yo tampoco entiendo porqué su odio y su rabia iban a pararse en “los de fuera”. Parece que también estaba lleno de rabia hacia el entrenador de su hijo… A saber qué pasa el día que su hijo trae una nota del profe por algún motivo, o que su mujer defiende alguna postura discordante con las suyas, o… No parece un tipo amoroso, tal como.lo has pintado…

  1. Dos de mis hijos son Etíopes, nunca se nos ha dado el caso, pero si oímos a otra persona decir esas barbaridades, que les digo? ¿que ese hombre es una persona fantástica con grandes valores? ¿me callo?. No puedo callarme. No les voy a enseñar “odio” , intentaremos enseñarles que tristemente se encontrarán con personas así (afortunadamente las menos), que fruto de su gran ignorancia y otras muchas cosas, tengan esos pensamientos. Estoy totalmente de acuerdo con Noe, yo siento que no quiero a esa gente a mi alrededor, (hablo del adulto). La base de todo es la educación y quizás sería una buena lección que los que tienen esas ideas sintieran el mismo rechazo que él predica. Los niños son victimas que no deberían pagar por los errores de sus progenitores, quizás solo relacionándose con niños con otros valores puedan ver otros puntos de vista, y abrir la mente, y sobre todo a través del colegio, aprender a convivir con otros niños de otros países, costumbres, y enriquecernos como personas desde la infancia, etc.. sino serán fiel reflejo de lo que ven en casa. Muy buen post. Gracias.

  2. que triste por favor y que vergüenza a la vez. Yo también prefiero que esos niños no se acerquen al mío, lo siento mucho pero es así como lo siento. Un abrazo

  3. Interesante experiencia e interesantes reflexiones. Mas, pienso que los errores de otro no pueden servir de excusa para los propios. Este señor siembra en sus hijos el germen de la xenofobia y del racismo, pero al inculcarle yo a mis propios hijos el desprecio por personas como él, incurro en su mismo error. Él desprecia a los negros, sudacas e inmigrantes; nosotros lo despreciamos a él por su forma de pensar y de ser.
    Y no se trata de ser la Madre Teresa de Calcuta, como se ha comentado por allí, sino de reflexionar sobre si el problema está en determinado tipo de personas por su extraña forma de pensar, o en las causas profundas de cada quien para el odio y el deprecio hacia otro, con o sin sentido, con o sin razón.

    1. Por qué piensas que inculco yo a mis hijos el desprecio? De hecho si escribo esto es porque el día de mañana no desprecien a nadie, ni a ellos.
      Y tu? Que opinas, porque aparte de despreciarme a mi y a mi, por los pensamientos de ambos, no has descubierto tu postura, y en esto como en tantas cosas en la vida no hay matices, o lo admites o no, o piensas como el o como yo. Porque si simplemente juzgas pero no tienes opinión eres igual que nosotros, porque el desprecio y la indiferencia es prácticamente lo mismo.
      Un saludo y gracias por hacerme reflexionar. espero que te quedes por aquí, lo necesito mas a menudo. 🙂

      1. Me preguntas por qué pienso que inculcas en tus hijos el desprecio. La respuesta la tienes en tus propias palabras, cuando al comienzo de tu artículo dices:
        “educo a mis hijos en las mismas creencias en las que creo, les quiero inculcar mis convencionalismos”.
        Eres tu quien ha escrito estas cosas:
        “personas con esos pensamientos me parecen un germen venenoso y maligno, digno de la mayor de las desinfecciones”
        “Me he avergonzado escuchándole, por lo estúpido de su discurso y por el profundo rechazo a su persona que he sentido.”
        “daría cualquier cosa porque sus hijos no fuesen jamás a nuestro parque, porque invocaría plegarias con tal de evitar que compartiesen colegio con ellos.”
        “Porque definitivamente tengo prejuicios y un profundo desagrado y una abismal intransigencia hacia este tipo de personajes, incultos, lerdos, estúpidos, que trafican con su odio y lo comparten y contagian a otros.”
        “tu profunda indiferencia y falta de respeto a las personas te hace rebajarte y convertirte en un estúpido esperpento.”
        “Das asco, tú, y tus ideas absurdas sobre el mundo. Y lo que más asco da es que yo las tenga que escuchar y proteger a mis hijos de gente como tú, y de los tuyos”
        Te pregunto: ¿Notas que haya en tus palabras alguna clase de desprecio por ese señor?
        Y si piensas, como dices, inculcarle tus pensamientos y tu forma de pensar a tus hijos ¿no le estarás inculcando también el desprecio por este tipo de personas?
        Por otra parte, también comentas que te he despreciado, que juzgo, y que no tengo opinión.
        Si te has sentido despreciada por mis comentarios, te aseguro que no ha sido mi intención. Quizás te refieras a lo que he dicho sobre que los errores de otro no son excusa para los propios. Lo que he querido decir con esto es que no necesitas justificar tu animadversión (ya que no te gusta llamarlo desprecio). Ese es un problema tuyo, derivado de tu particular forma de ver el mundo.
        Tampoco te juzgo. No soy quién para hacerlo. Simplemente he expresado mi punto de vista.
        Dices que no tengo opinión porque no comparto la tuya, y pretendes encasillarme entre tu particular forma de ver el mundo y la de ese señor que citas, como si entre ambas no hubiese cabida a una tercera, cuarta o quinta vía, como si por fuerza todo tuviese que ser negro o blanco. ¿Tanto importa lo que yo piense? Eres tu quien ha expuesto su punto de vista en este artículo, y quienes lo leemos podemos o no estar de acuerdo contigo. Pero ese “de acuerdo o no” admite variantes (totalmente de acuerdo; medianamente de acuerdo; parcialmente de acuerdo; totalmente en desacuerdo; medianamente en desacuerdo; etc.)
        Pretender que si no estoy de acuerdo contigo ya soy un racista y un xenófobo es poco menos que exagerado. Estar en contra de un racista no tiene por qué llevarme a albergar sentimientos tan negativos como el odio, la animadversión y el desprecio hacia él, y mucho menos hacia sus hijos, que también son víctimas inocentes de sus retorcidos pensamientos. Los sentimientos negativos solo afectan a quien los alberga. ¿Por qué entonces tendría yo que albergar semejante carga?

        1. Porque yo no entiendo mas cabidas, por que entre gustarte o no, no veo mas vías, ni terceras, ni cuartas, ni quintas, Siges sin aclarar tu postura. Y si juzgas, exactamente igual que hago yo. Y sin declarar posturar es realmente fácil, y no con esto te sientas atacado ni mucho menos, si no me gustase tu divergencia sencillamente la ignoraría, pero me interesa saber esas otras vías. Esas otras opciones, porque yo no las veo. Y te aseguro que me gustaría. 🙂

  4. En este caso, yo también soy racista.

    Pero sabes que pasa? Que siento muchísima pena de esos niños, porque cómo tú, yo tampoco los quiero al lado de mis hijos, pero entonces… También me convierto yo en una persona despreciable como él?

    1. Si probablemente, pero que propones con el corazón? quien prefieres que influencie a tus hijos? El niño nigeriano d enuestro parque que siempre comparte, juega, sonríe y ayuda a subirse a tu hijo al columpio? o prefieres al niño que le enseñará a insultar, a maldecir, a pegar?
      Probablemente la madre Teresa de Calcuta preferiría al segundo, yo no me querría arriesgar. Y digo querría, porque ni tu, ni yo podemos elegir. Así es la vida, aunque no nos gusten, nosotros si convivimos y respetamos, Asi que definitivamente no, nunca serás tan despreciable como el, porque tienes conciencia, y te haces ese tipo de preguntas. Un abrazo.

  5. 1. Pobres niños.
    2. No ver los toros desde la barrera. Yo sí que deseo que esos niños se relacionen con otros niños, con mis hijos. Que vean y vivan la verdad absoluta que es la dignidad de todas las personas. Si esos niños quedan recluidos a ese círculo, 100% de probabilidades de que acaben igual que el padre. No condenamos a los hijos por el pecado del padre.
    3. No sabemos qué les dice la madre por otro lado, quizás contrarresta y los niños sí viven la realidad como tal. No condenemos a la mujer por el pecado del marido.