Yo no había soñado contigo

Yo no había soñado contigo, nunca.

Soñé con un niño guapo, muy guapo, y listo, muy listo, un niño que rompería moldes, y se convertiría en un gran hombre.

Nadie sueña en pequeño dicen, no?

Yo soñaba con un hijo de futuro increíble, lleno de luz, aplausos, premios, logros, alegrías.

Quién no sueña en grande cuando se trata de un hijo?

Y llegaste tu.
Un sueño cumplido.
Casi.

Un bebe enfermito, desde el primer día. Algo diferente, pero no lo suficiente para dejar de soñar.

Un niño que fue creciendo, mostrando que los moldes no eran para el, rompiéndolos a patada limpia, con esa facilidad que has tenido siempre de escupir la verdad a bocajarro sin importar dónde o cómo.

Un niño que daba problemas en el cole, y en el parque, que no dormía, que era diferente, ahora lo veo, tan diferente.
Pero entonces no lo veía.

Acabas de cumplir 9 años, y acabo de inscribirte en un campamento de verano, especial, para niños especiales, porque en los otros sabemos que difícilmente cabes.

Porque no cabe tu honestidad.
No caben tus 50 kilos de fuerza.
No cabe tu brillantez, tu inteligencia.
No caben tus enfados.
No cabe esa energía tuya que todo lo desborda, que como un tsunami arranca de raíz todo el bosque que te rodea cuando no puedes mas.
Cuando la vida te puede.
Cuando te duele ser tu.
No caben entre los que no te conocen, porque aún no han aprendido a quererte y admirarte.
Porque conocerte es amarte.

Yo nunca había soñado contigo, perdóname por decirlo tan claro, pero jamas había soñado con la posibilidad de un hijo con diferencias, con discapacidad.
No era egoísmo, simplemente no sabía.
Era parte de una sociedad que ve un estigma en las diferencias.

No había soñado contigo, y sin embargo tu me has enseñado a soñar a lo grande.
A soñar de verdad.
Soñar que se puede, que no importan las trabas ni los muros, que simplemente hay que saltar más alto.
Me has enseñado a soñar un camino nuevo si no lo hay, a soñarlo sin dejar de caminar.
A crearlo paso a paso.
Me has enseñado tanto, todo.

Me has enseñado a ser madre, tú madre, imperfecta siempre, pero mejor que antes.

Hoy no te cambio por ningún sueño lleno de niños perfectos, porque tú lo eres para mi.
No te cambio por campamentos de verano sin monitores especializados.
No te cambio por saber que viviré anclada al teléfono esos días, no te cambio por los nervios en el estomago, por los miedos.
Note cambio, aunque tu si me hayas cambiado.

Me has cambiado tanto que nos hiciste capaces de ser fuertes y valientes, y dejar de soñar para llamar a una puerta y decir que somos capaces de más.

Tu hermana pequeña ha llegado gracias a ti, que nos has abierto los ojos y la mente y nos has enseñado que la discapacidad es una palabra, no una forma de vida y mucho menos una actitud.

Nos has enseñado que el mundo es mucho mejor contigo en el, que enseñas cada dia a quienes te rodean, que contigo siempre brilla el sol, hasta cuando lo nublas.

Nos has enseñado a querer incondicionalmente aunque duela.
Nos has enseñado que a veces ese dolor es el mejor regalo.

Yo no soñaba contigo, pero hoy no existe un sólo sueño sin ti.

Noe del Barrio

 

 

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Las manos retorcidas

Las manos retorcidas.

Porque una imagen vale más que mil palabras.

Esas son las manos de mi hijo durante su función de navidad.

Tienen traducción.

Esas manos retorcidas, crispadas, son la imagen de su esfuerzo por mantenerse quieto, centrado y en orden durante las dos horas que duró el evento.
Dos horas en las que aguantó quieto como iban pasando y cantando otras clases, en las que subió e hizo su parte.
En las que aguantó el ruido, los estímulos y todo lo que conlleva mover a 200 niños de su entorno y ponerles a cantar delante de 200 padres.
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