Y ayer me enfadé contigo

niño espaldas

Sé tú…

Ayer me enfadé contigo.
Por qué? Tal vez porque pretendo que seas otro, quien no eres, quien tampoco querría que fueses, quien no me gustó nunca…
Y sin embargo ayer me enfadé contigo, por ser tu, porque no recoges, porque gritas, porque no te importa mancharte, porque no paras quieto.

Ayer me enfadé contigo, por no ser como los demás esperan que seas.
Más obediente, más tranquilo, más silencioso, más estudioso, más atento, más educado, más…
Porque me afecta lo que piensen otros, lo que quieren otros, lo que esperan otros.
Me afectan las miradas, los susurros, las notas, las tutorías.
Y sin embargo me gustas, no es sólo amor de madre, me caes bien, me divierto a tu lado, me encantan tus pasiones, tus ganas de vivir, de saltar, de correr, de gritar, de aprender, de soñar. Tu hambre de vivir.
Tal vez por eso me enfadé, porque veo lo peculiar, lo mágico, lo grande y maravilloso que eres.
Porque me aterra que no lo vean los otros.
Porque me veo en ti.

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