Antropología de patio de colegio…

Los colegios, los grupos de whatsapp, la puerta del patio..
Antropología de patio de colegio…
Diversidad, sociabilización.

Tomando un café con una amiga nos reíamos:
-No ,no voy a poner a parir los grupos de padres de WhatsApp, como madre separada con poco tiempo me vienen bien para enterarme si pasa algo, además ya a nadie le molesta levantarse el día uno con 726 mensajes de grupos, colegio, repaso, atletismo, informática, fútbol, el cumpleaños de Menganito, el regalo de la profesora que se jubila… Además hay muchas familias que comparten 3 o 4 grupos contigo y en todos ponen las mismas cosas. Se silencia y punto, no soy tiquismiquis, pero que manía con organizar cosas!!
Excursiones, barbacoas, cervezas, partidos de paddle, tardes de parque, chiquiparks, por Dios! No tienen vida ajena a sus hijos y el entorno del colegio?
Sus días tienen 28 horas?

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25 hijos…

25 hijos

Un abuelo en un parque, por la mañana, disfrutando de un rato al sol y observando la sorprendente variedad de almas que lo visitan.
Se fija en una mujer. Es joven, muy joven apenas tiene 30 años.
Una cola de caballo y una sonrisa, dos niños tirando de la falda, uno en una mano otro en el brazo libre aupado.
Y otros tres detrás.
No sabe sus edades, pero entre 2 y 5 años intuye, aunque no esta seguro, ya no tiene ojo para esto. Y ella tan joven…
Uno grita, el otro llora, uno sale corriendo.
Les observa desde su banco.
Cuál será su historia? En esta época seguro que más de uno la tacha de inconsciente con tanto crío.
Cuando consigue calmar al que tiene en brazos comienza a llorar otra niña.
La calma meciéndola entre arrullos. La peina con los dedos las dos coletas. Mientras otro apoyado sobre su espalda se ríe.
Empieza a llamarlos entre risas.
No sin esfuerzo consigue que todos se sienten a su alrededor en círculo. El que se ve más revoltoso encima, semi abrazado. Les cuenta algo de los arboles, desde allí no atina a escuchar. Y los mantiene embelesados diez minutos. Mucho dura la paz, piensa.
Uno se aburre y tira del pelo a la de al lado.
Ayyyy!!!! Comienza la guerra, uno llora, otro corre, uno se cae y se lastima, otro se aleja.
Va subiendo su tono de voz, no, no, noooo. Cuenta 1, 2… Se enfada, y apremia seria al mas pequeño a portarse bien.
Consuela otro chichón, se da la vuelta y sujeta con premura a dos pegándose.
Les insta a quedarse todos quietos juntos, sentados en el suelo de nuevo.
Ahora les ha dado tizas y pintan las piedras. Qué gran idea!
Ayuda a uno de los mas pequeños a ir hasta un arbolito y hacer pipí. Le sube amorosamente los pantalones.
Hora de merienda, saca unas galletas y las reparte, de nuevo una guerra…
Yo quiero más, yo no quiero, a mi no me gustan, son mías, no!, mías…
Pero no pierde la sonrisa… Y consigue por enésima vez calmarlos.
Y se la imagina en casa, la hora del baño, o de la comida, o de irse a la cama…
Debe ser agotadora su vida.
Tendrá ayuda? Y todos de casi la misma edad.
Qué valiente!
Se levantan. En fila india agarrados de la camiseta del de delante se ponen en marcha, como un pequeño ejército haciendo la instrucción.
El anciano sonríe. Que guapos todos. Y que distintos!
Cuando pasan por su lado no puede evitar preguntarle: son todos tuyos?
Ella rie, sí, pero me faltan más!
El anciano se asombra: Más?
Estos son solo unos pocos, en mi clase tengo 25. 25 hijos.
Se alejan mientras sigue escuchando las risas de los niños.

Que hubieseis pensado si fuese una madre? Seguramente si fuese de vuestro entorno, le ofreceríais ayuda, manos, hablaríamos de una supermamá, alabaríamos su esfuerzo y paciencia…
Yo tengo tres hijos, y a diario escucho todas estas cosas,” Tres, un pequeño ejército”
Tres qué de trabajo. Tres! Valiente. Cómo te organizas? Como si tener tres hijos fuese una odisea…

Imagináis 25?
Pues ese número es el que lleva un maestro de infantil en muchas escuelas, y más.
De hecho hasta hace unos años había clases de hasta 40 niños.
40 niños, en ocasiones demasiado pequeños.
Sólo. Sin manos dispuestas a ayudar, sin herramientas, sin recursos.
Con los recortes, sin personal auxiliar. Guarderías con cuidadoras al cargo de 8 niños menores de un año. Ocho!!! Y yo apenas puedo con un bebé!
Cómo mantener a ocho bien cuidados, sin lágrimas, atendidos…
No sé de educación, tan sólo me considero una persona coherente y dotada de cierto pensamiento lógico, y me parece una barbaridad que un educador tenga que hacerse cargo de una clase de entre 25 y 30 niños, menores de 6 años.
Una barbaridad que pretendan a edades tan tempranas, que esos educadores, formen, cooperen, ayuden, enseñen… a tantos niños.

Mi hijo se pasa al día 5 horas y media con su profesora. Más horas muchos días de las que se pasa conmigo despierto.
Preguntando los horarios de las personas de mi entorno, la gran mayoría pasan mas tiempo con sus educadores que con sus padres.
Es decir a diario están en manos de personas que por mucha preparación y formación que tengan, aunque en la mayoría de los casos se dediquen en cuerpo y alma a una profesión que les encanta, están saturados, no nos engañemos.
Saturados, sobrepasados, agotados y probablemente decepcionados del sistema. Mal vistos en muchas ocasiones además.
Y sin embargo hay corrientes que pretenden que los niños entren aún más pronto en los colegios.
A menos edad la lógica me dice que deberían haber mas cuidadores por clase, mas refuerzos, mas ayuda…
Y nos sorprendemos de que en muchos sitios se trabaje con fichas, por qué fichas?
Por que es la forma fácil de mantener entretenidos y controlados a la mayoría, porque sin manos, por muchas herramientas, instalaciones o bonitas pizarras electrónicas que se dispongan, poco se puede hacer.

Porque el sistema está mal estructurado, mal pensado, es obsoleto.
Porque los niños no necesitan todo eso, ni bonitos planes, ni evaluaciones, ni ministros que desde un despacho haga años que no escuchan la risa de un niño a un metro.
Los niños necesitan personas, cerca, al lado, de las que aprender empatía, y cordialidad, y educación.
Los niños necesitan a sus familias, pero a falta de estas, debido a nuestro ritmo de trabajo y organización, y al hecho en muchas ocasiones de no estar preparados para educarles desde casa, necesitamos personas a su lado con tiempo también para asombrarles con increíbles historias, que les inciten a querer aprender, a querer amar las letras, y los números, y los colores, y el arte.
Qué puede enseñar a amar una persona sobresaturada con 30 niños de 3 o 4 años a su cargo?

La educación pasa por la individualización de la enseñanza, pasa por mirar de frente a cada niño y ver que necesita.
Puede individualizar su atención uno de estos maestros?
O debe elegir a quién atender en cada momento?
O debe priorizar necesidades básicas en detrimento del aprendizaje?
De la educación emocional?

El futuro está en nuestros niños, hasta que todos no seamos consciente que invertir en ellos es invertir en todos nada irá bien. La educación es el pilar de todo.
Y de todos.

Pensémoslo! Seríamos capaces de tener 25 hijos, aunque sólo fuese 5 horas y media al día?

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Querida maestra…

Querida maestra:

Medio curso lectivo superado.
Ya pasaron los nervios de buscar colegio, la desazón sobre lo que encontraríamos, nuestros miedos. Aunque hemos mantenido otras inquietudes, otros recelos.
Muchos días de desasosiego, temiendo lo que ocurre cuando no estamos.
La turbación del desconocimiento.
Hoy puedo decir que todas esas inquietudes ya no existen. Gracias a ti.

Hoy todo se resume en una mirada, la de una maestra, la nuestra, que amorosamente se da la vuelta para preguntar cómo esta princeso.

Gracias.
Porque en ese momento me he visto reverberada en tus ojos, he visto que cuando no estoy, unos brazos afectuosos están cerca de el.
Hoy solo puedo estar agradecida porque decidieras ser maestra y dedicar tu vida a enseñarles el principio del camino que recorrerán.
Hoy duermo confiada sabiéndole en tus manos que le enseñan sin imponer, que respetan su candor y lo mantienen, que tiernamente y a su ritmo le hacen sabedor de conocimientos, que con paciencia y respetuosamente le abren caminos hacia las letras y los números, hacia lo artístico y espiritual, hacia la vida.

Y veo y aspiro diariamente esa consideración y deferencia con la que le muestras las sendas del futuro, en las que no faltan el miramiento y ponderación de su persona, de sus necesidades, de su espacio.
Donde le siento protagonista y no espectador de su educación.

Tenía muchas dudas. Pese a la búsqueda, pese a que sopesé pacientemente todas las opciones.
Aún cuando creí haber tomado la elección que más se asemejaba a nuestra forma de criar, seguí desconfiando.
Elegir un colegio religioso desde el más profundo de los ateísmos no es fácil, y seguro que puede parecer poco consecuente, pero decidí darle la oportunidad al lugar donde creí ver que los valores y el respeto eran el principal motor de la educación.
Hace tiempo escribí que quería una escuela donde mis hijos pudiesen afianzar valores que quiero que aprendan en casa: el respeto, la tolerancia, la decencia, la compasión, la amistad, la generosidad, la lealtad
Porque todos esos valores son los que les darán la comprensión y la inteligencia para rebosarse de conocimientos.
Hoy, Princeso, puedo decir que he encontrado esa escuela y la persona perfecta para acompañarte y sostenerte en tu aprendizaje cuando no estás con nosotros.
Ahora lo tengo claro. Tomamos la mejor alternativa posible.

Querida maestra:
Hoy te admiro y respeto más que nunca porque eres el reflejo en el que aprende y en tus manos se afianza para transitar el mundo. Ese miedo maternal que creo todas sufrimos de no saberlos seguros y queridos sin nuestra presencia esta superado gracias a ti.

Gracias MJ, porque hoy esta madre dormirá mas segura y confiada sabiéndote mañana cerca de él. Gracias por elegir la profesión de maestra y tomarte como meta su felicidad, porque ese es también mi único fin.

 

Mi hijo se parece a su padre, y a mí, y a mi abuela, y al abuelo de su padre. Pero hoy he visto que también se parece a ti, su sonrisa es también la tuya. Su alegría es la fiel copia de la que se vislumbra en ti.

 

 

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