Madre, dentro y fuera de casa.

Tengo tres hijos.
Y trabajo, dentro y fuera de casa.
Se lo que es quedarse en casa cuidándolos, aunque no he dejado de trabajar nunca, si he tenido bajas maternales, un ere tecnológico, vacaciones(Suelo disfrutar de dos meses juntos, hostelería)
Mi marido se ha quedado al cuidado de nuestros hijos durante meses, y también se como espectadora, lo agotador que es quedarse en casa con ellos, renunciar a tu carrera profesional por tu familia .
Agotador y desagradecido aunque disfrutemos de acompañarles.
Y es que no esta valorado, son muchas las mujeres que saben de que hablo, de renunciar a sus profesiones, de verse menospreciadas por muchos, de no ver gratificado su esfuerzo diario, de que pase desapercibido…
Lo se, he hablado en varias ocasiones sobre ello, pero también se por experiencia, cómo es la otra opción.
La de trabajar dentro y fuera de casa.

 cartel de propaganda de guerra estadounidense creado por J. Howard Miller en 1943 para Westinghouse Electric
cartel de propaganda de guerra estadounidense creado por J. Howard Miller en 1943 para Westinghouse Electric

Sí, también es agotador, también quienes trabajamos fuera acompañamos a nuestros hijos al médico, los niños enferman independientemente de las obligaciones de sus padres. De sus horarios y de su disponibilidad.
También hacen extraescolares, y hay que planificar horarios y mover a toda la familia.
Recogemos de colegios, vivimos en una carrera continua con el reloj, hacemos malabares para acompañarles.
Como todas las familias, añadiendo a la ecuación nuestros horarios. Nuestros, porque nuestra familia es cosa de papá y mamá.

Estoy cansada, parece que quienes también tenemos trabajos fuera de casa saliésemos todos los días a disfrutar de una jornada en un spa, en lugar de irnos a trabajar. Como si la elección fuese para evitar criar a nuestros hijos.
Nuestras camas también se hacen a diario, usamos platos y vasos y hay que lavarlos, y sacamos al perro.
También ponemos lavadoras, tenemos armarios que ordenar, y los calcetines se desparejan igual que los tuyos.
Nuestros hijos acostumbran a comer todos los días, y en varias ocasiones!! Como los vuestros.
Y la nevera aunque dispongamos de un sueldo más en casa no se llena sola, de verdad que no.
Sí, también tenemos que dar árnica a los chichones y acompañar disgustos y peleas.
Y suspiramos cuando acaba el día por una silla y una hora de silencio. Como tu.

 

No por trabajar, tienen mas ni menos atención, mas ni menos juguetes, más ni menos ropa.
No es una cuestión económica, ni de educar en unos u otros valores.
Nunca he criticado a quien decide quedarse en casa, en muchas ocasiones he defendido la decisión, es algo íntimo, de cada familia, de cada mujer y no soy yo quien para juzgar. Ni tu…
No entiendo que cada vez que una mujer defiende su existencia como madre a tiempo completo de por hecho que las demás no tienen el mismo valor por trabajar también fuera de casa.
Medimos sacrificios? Yo no quiero que mi maternidad se mida por sacrificios, ni por renuncias, las tuyas y las mías.

Soy madre, profesional y estoy tan cansada y tan harta a días y tan feliz y tan orgullosa como la que se dedica en exclusiva a su hogar, como la que trabaja desde casa, como la que emprende, como todas…

Estoy harta, como tu, de que se de por hecho en esta sociedad que los hijos son míos por ser madre, y no se exija lo mismo a los hombres.
Cansada de que me juzguen, por decidir seguir adelante con mi profesión y mis hijos, tanto como tu de que lo hagan por escoger una maternidad en exclusiva.
Saturada de defender mis decisiones y pelear con una cultura que nos quiere en casa, y que sin embargo nos critica si nos quedamos.
Indignada con un sistema que no nos permite conciliar como queremos y que nos obliga a determinarnos cuando somos madres.

Estamos en el mismo bando, en el de quienes decidimos vivir nuestro propio camino.
Simplemente.

Madres, mujeres, personas.
Tu trabajas y yo también, no hay sumas ni restas, ni comparaciones, ni es justo que tu digas que tus hijos están más atendidos que los míos o que yo te critique por desatenderte.
Vivir y dejar vivir y que cada uno siga adelante con su vida, sin comparaciones absurdas, sin coletillas que pretenden defender mediante el ataque las decisiones de otro.
Como tu, yo también he tenido que escuchar muchas tonterías, de egoísta, de materialista, de anteponer la comodidad a ver crecer a tus hijos, y dedicatorias varias.
Pero mi vida la vivo yo, la tuya tu. Hay gente que vive la de todos…
Y se permite puntuarlas.

La maternidad es agotadora, dentro y fuera de casa, tal vez tu tengas los cristales más sucios (O no), tal vez yo planche menos (O no), tal vez tus hijos comen más pizzas y los míos pisen menos parques, porque cada familia es un mundo y compararlas absurdo.
Lo que es seguro es que besamos con la misma pasión a nuestros hijos.
Arropamos con el mismo cariño de madrugada.
Cambiamos pañales con las mismas ganas.
Nos duelen sus dolores intensamente y por igual.
Revisamos deberes con el mismo ahínco.

Acompañamos, besamos, curamos, abrazamos, jugamos, vivimos…
Y todo lo que hacemos es por ellos…

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Conciliación, Ikea y otras palabrotas…

Conciliación, Ikea y otras palabrotas.
Anuncio de Ikea, sí, ya sabéis cual es, y división de opiniones.
A quienes les gusta y a quienes no.
Hasta ahí perfecto.

Voces disonantes, y estos señores que hacen una publicidad tan mona, también dejan que sus trabajadores cenen con sus hijos?
Respetan a sus trabajadores?
Ellos también cenan con sus hijos? O cerrando a las 9 al público(con la recogida, limpieza y demás) salen mínimo a las diez? Llegando con suerte a dar un beso de buenas noches…

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Llegar tarde…

Llegar tarde.

Somos los que siempre llegan tarde, a todas partes, al colegio, al trabajo, a dormir…
Ya nos dan por perdidos.
Somos tardones. Es una forma de vida.
Nunca llegamos tiempo al cole, porque comemos sin prisas, con risas y charlas.
Hay días que terminamos de comer antes , aprovechamos y después jugamos, y siempre se nos va la hora.
Ir justo de hora incluye llevar algún lamparón, o una manos sucia que con las prisas se nos escapó, o crema dentífrica en la nariz por jugar a última hora en el baño. La coleta sin peinar, las zapatillas mal abrochadas…
Llegar 15 minutos antes, para esperar en la puerta, pudiendo escurrir los minutos en unos patines, o cantando, o saltando
Y es que nos parece una pérdida de tempo llegar pronto para esperar allí, con lo divertido que es estar juntos.

Al trabajo también llegamos tarde casi siempre, porque apuramos los minutos, los besos, los abrazos, concentramos los momentos juntos para que no se escapen, y los amasamos en fortunas disfrutadas.
La puntualidad es una gran virtud, les explico, pero seréis mas felices si os llenáis de besos y no de relojes.
La puntualidad es una gran virtud les repito, pero mayor virtud es ser feliz, porque ilumina la vida y crea mejores personas que las tristezas y las prisas.

Somos una familia de tardones, y se nos escapan las tardes cuando estamos juntos como si fuesen mariposas, vuela el tiempo y faltan horas, se hace de noche y aún faltan cenas, y baños…
Y terminamos cenando tarde y saltando el baño para hacer cosquillas en la cama.
Nunca cumplimos como las familias normales, y siempre nos parece poco el tiempo que pasamos juntos

No nos gustan los relojes y nos sorprenden siempre las horas, cuando aparecen en las esquinas metiéndonos prisa.
Y vivimos en guerra permanente, como huidos de la justicia para que no nos encuentren.
Y como fugitivos vivimos escondiéndonos en rincones donde no llega el tiempo y si el tiempo nos encuentra, nos volvemos piratas y sólo lo medimos por la cadencia del sol y las estrellas.
Somos tardones, y tal vez por ello valoramos nuestro tiempo y nos duele cuando pretenden que nos ciñamos y programemos nuestra vida.
Bastantes horarios absurdos tenemos ya.
Y es que no queremos vivir con prisas.
No necesitamos hacer planes juntos, ni tener tareas, ni planificar el mundo, nuestro mundo.
Nos gusta perder el tiempo tranquilos sin pensar en nada, ni planificar nada.

No queremos prisas, queremos tirarnos en la arena a vuestro lado y que no conozcáis el valor de las horas, sólo el valor de los besos, de las sonrisas y de los rayos de sol sobre la piel.
No queremos que conozcáis aún el valor del tiempo.
Ese tiempo que el mundo nos roba.
Nos despoja de besos.
Nos usurpa calma.
Nos sustrae sonrisas.
Nos quita atardeceres agarrados de la mano.
Ese ladrón de tiempo, que no nos permite disfrutar de vuestro crecimiento.
Esas carreras para llegar a tiempo. A tiempo de qué? De ahorrar más tiempo.
Tiempo para tener prisa…
Como en aquel libro de la infancia, Momo, de Ende, el mundo se esta volviendo gris por falta de tiempo.
Seamos ricos, un día, solo un día, olvidemos el reloj y que sea el sol y el estómago quienes nos indiquen la hora.
Vivamos, disfrutemos.
Andar al son del movimiento del mundo, girando, fluyendo, enseñando el valor de las cosas importantes.
El valor real del tiempo, el que pasamos juntos.

"la persistencia de la memoria" Dalí
“la persistencia de la memoria” Dalí
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