Los agricultores de nuestros hijos…

Hoy reciclo una entrada antigua tras una conversación con una amiga…

Hace unos años ya, cuando mi corazón de melón apenas tenia un par o tres de meses y la princesa de fresa no era ni proyecto, tuve una conversación con una amiga, surgió de pronto la pregunta sobre su futuro.

Tu qué crees que será de mayor?
Y yo sin pensar le contesté, será feliz! Porque realmente ese es mi anhelo, su felicidad…

Como padres solo tenemos un deber, una obligación, esa es nuestra misión en la vida, que sean felices, o lo que es más difícil aún, educarlos y enseñarlos a vivir con felicidad.
Enseñándoles el valor de las cosas importantes, de las sonrisas, de la amistad, de la familia, de la cultura, de la música, porque no importará si vistieron mejor o peor, si llevaron zapatos de marca, si comieron patatas o ternera, si viajaron, si aprendieron a escribir, a cantar o a correr antes o después, si los visitó aquel famoso pediatra o el desconocido, si viajaban en una súper silla o en la de oferta del supermercado, si tuvieron miles de juguetes o sólo uno
Porque lo mas probable es que no recuerden esas cosas.
Recordarán los domingos y el olor a ropa limpia, recordaran el calor de los abrazos de mamá, sonreirán cuando vean aquella foto en la que salís sonrientes en familia, relataran a sus hijos aquel paseo todos juntos en el que rieron y jugaron.

Nuestro mayor reto es enseñarles a valorar, y valorar no es saber el precio.
Valorar es amar a las cosas, las personas, los lugares por lo que nos ofrecen, por lo que son, por lo que nos hacen sentir.
Porque ese juguete puede ser maravilloso si le damos las llaves de la imaginación, no precisara ningún otro. Sobrarán los otros miles.

Enseñarles a amar, a todo y a todos.
A disfrutar de los grandes y pequeños lujos que nos ofrece la vida a diario.
Las puestas de sol, el olor del mar, el sabor de la fruta madura, el viento en la cara, el sol en el pelo…
Darles herramientas para apreciar todas esas riquezas.
Educarles para que estimen por encima de todas las cosas los valores, que aprendan que respeto, la confianza, la empatía, el amor, la amistad son riquezas de valor incalculable.
Darles instrumentos para vivir!
Porque vivir no es pasar por el mundo respirando, es sentir, disfrutar, percibir…
El sinónimo de sentir es hallar, vivir debería ser hallarse a uno mismo, encontrarse, y aceptarse, tal cual ser feliz!!

Nuestra única obligación es hacerlos felices, que crezcan siéndolo, que el día de mañana sean hombres y mujeres felices, porque sólo eso los hará grandes, completos, y portadores de futuro, porque ellos son futuro.
Respeto, empatía, amor… Las llaves de la felicidad.

Felicidad, solo eso, y en tiempos de crisis, es gratis!

-puerros

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Erase una vez una madre buscando colegio………

En mi entorno no se habla de otra cosa… madres y mas madres llevan semanas de insomnio, nerviosas, se va acercando el fin del mundo.
El fin del mundo para nuestros bebes que se nos hacen grandes y con nuestra desprestigiada(muchas veces merecidamente y otras no tanta) educación toca buscar escolarización cuando apenas han dejado los pañales, han de comenzar el principio del resto de su vida, con horarios, obligaciones, normas.
Es demasiado pronto y sí, ya se que no es obligatorio, pero lo sentimos así, hay que escolarizar, hay que rellenar sus mentes de aprendizajes y letras, de números y crónicas, de cuentas y efemérides.
No quiero!
Y si quiero!
No quiero que tu mundo pueril e inocente se ensanche tanto, no aún. Y a la vez quiero darte un futuro, herramientas con las cuales forjarlo.
Aunque tenga sentimientos encontrados, ya hemos tomado la decisión, lo intentaremos porque creo que te gustara, aunque también tenemos claro que hay tiempo, que si no quieres podemos demorarnos un poco, que será tu decisión….
Pero ay! la búsqueda……La búsqueda es ardua, que sean respetuosos con tu ser, que te enseñen sin imponer, que aprendas sin perder tu candor, sin que subyazca padecimiento. Porque no quiero que embutan tu celebro solo de operaciones y palabras, porque quiero que lo llenes a tu ritmo, desde el respeto a tu persona, a tus necesidades, haciéndote protagonista y no mero espectador….
Porque la educación que quiero para ti no debe intervenir en tu desarrollo coartando, sino haciéndote crecer física, emocional, intelectualmente…..
Pido mucho, lo se, y a la vez no creo que pida tanto… Sobre todo quiero que esta base no te asuste ni amedrente, no haga de ti un hombre sin futuro, no te llene de miedos e inseguridades, no te sobrecoja y te sentencie a la infelicidad que da el no haber tenido elección. Esto es lo que ansío! Darte elecciones, alternativas de futuro, con un único fin… Tu felicidad.
Porque tu felicidad nos hará felices a ambos.
No quiero que llegue ya la hora de decirle adiós a mi princeso pequeñito, y sin embargo codicio a mi princeso niño, a mi princeso venidero.
Que me importan los idiomas, la ortografía… ahora no, a punto de cumplir tres años quiero que asienten en tu moldeable intelecto el respeto, la tolerancia, la decencia, la compasión, la amistad, la generosidad, la lealtad….. porque todos esos valores son los que te darán la comprensión y la inteligencia para rebosarte de conocimientos.
Acabo de verlo claro… no necesitas una escuela… con tres años no. Necesitas una familia, una tribu, una madre…. que te sostengan veinticuatro horas al día, hasta que tengas la madurez infantil, dentro de tres o cuatro años para aprender todo lo demás….
Cuándo esta sociedad perdió el norte? Olvidó que estos años son el fertilizante del árbol futuro que nos dará cobijo?….. Estoy triste…..

escuela

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pertenezco al club de las malas madres……

Lo sé, soy una mala madre, y como lo sé todos los días me afano en cambiar la situación, y todos los días pierdo la batalla y tiro un montón de esfuerzo para seguir siéndolo.

Como madre soy del montón, por mas que estudio diversas y variadas formas de crianza, libros y revistas dispares, pero no lo consigo, de vez en cuando se me oscurecen las neuronas y como el famoso cuadro de Edvar Munch vocifero y bramo,y me reitero como mala madre para arrepentirme inmediatamente y enderezarme deshecha en disculpas y besos.

el-grito-de-edvard-munch
Mis hijos son perfectos.. para mi, pero no son esos niños perfectos que veo y trato de vez en cuando,de manual del siglo pasado,educados y obedientes, ordenados y limpios, niños curiosos y silenciosos, impecables siempre para la foto….. mis hijos haga lo q haga siempre llevan un lamparón en algún sitio, nunca consigo que salgan peinados y con la cara sin churretes de casa, les importa muy poco lo que pueda pensar o decir el mundo, ellos deciden cuando juegan, gritan, lloran, duermen, ríen, y si no estamos democráticamente de acuerdo en el momento elegido, cual dictadores unilateralmente mueven el universo familiar.
soy una mala madre… pintas, pelujos, no logro adecuar mi ropa ni en un millón de años, mis uñas son una colección de muñones, para no tener que peinarme me corto el pelo y empeora la situación, porque domarlo se hace misión imposible,maquillarse, con un niño pegado a una pierna y otro en brazos es ardua tarea, que se solventa pareciendo que un pintor de brocha gorda paso el rodillo por mi cara, la depilación pasó a la historia y para no deprimirme decidí hacerme natural y pregonar mi cambio de prioridades, mentira! Es que no me da la vida para más!
La casa, ay! la casa! Nuestra casa da pena…. es una aleación entre campo de batalla y cuartel invadido, aunque a diario dedique todos los ratos libres que me quedan(que no son muchos) siempre tengo montones de ropa, platos sucios, pelusas invitadas por los rincones, capas polvorientas por los muebles, juguetes debajo del sofá y tirados por el pasillo. A diario desespero, cuando veo los cristales traslúcidos por las huellas de manitas, la cama se hace para poder saltar encima, los juguetes solo se recogen para poder empezar de nuevo a tirarlos en la alfombra y hacer construcciones.
Envidio a esas madres perfectas y maravillosas, porque sé que nunca llegaré a ser como ellas, y aunque a diario durante cinco minutos me enajeno y juro y despotrico…. después me calmo…… nos miro y digo: Que narices! pero somos imperfectamente felices!

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