Creer, crecer con alas

Le dijeron que no sobreviviría mucho tiempo.
Que no hablaría.
Que no aprendería a comer solo.
Que no podría caminar.
Que jamás haría una vida normal…
Se lo dijeron, pero ellos decidieron no escucharles y mirarle a los ojos como un regalo.
Y se juraron que el jamás sabría que no podría.

Y nunca supo, nunca conoció el miedo.
Y sin miedo y con Fe creció, y habló y comió solo y caminó.
Y puede que su vida no fuese como la de otros, pero fue feliz.

El amor es eso, creer.
Cree en tus hijos como si fuesen dioses, como si no hubiese absolutamente nada de lo que no sean capaces.
La fe se contagia, y un niño que cree en si mismo, llega todo lo lejos que puede, ni más ni menos, lo que puede.
Ten fe en que el mismo encontrará sus limites.
No le impongas los tuyos.

Continue Reading

Señor Pérez. Cuando la magia comienza a desaparecer…

Señor Pérez.

Cuando la magia comienza a desaparecer…

Es ley de vida, lo se.
Pero duele el día en el que la magia comienza a dejar de brillar, cuando eres testigo de como empieza a apagarse, y sabes que tarde o temprano, poco a poco, se oscurecerá para siempre.

Mi niño mayor, me preguntó hace un par de semanas en el coche si el Ratón Pérez era un mito, así tal cual, y con esas palabras.
A sus diminutos 8 añitos.
Mi cara debió de ser un poema, con los tres en el coche, tuve que ingeniármelas para silenciarle, subir la música y conseguir que no hablase más hasta llegar a casa.
Incluyendo el seguir conduciendo con seguridad.

Continue Reading

Malcriar…

Malcriar.

Malcría hoy a tus hijos, mañana no se dejarán…

A punto de cumplir ocho y seis años mis niños grandes, puedo afirmar muchas cosas que la experiencia me ha enseñado.
Puedo rebatir muchos de aquellos consejos que me dieron sin pedirlos.

Aquel que insistía en que no los acostumbrase a los brazos.
Yo hoy te digo: Coge a tus hijos en brazos cuanto quieras.
No, no se acostumbran, llega un día en el que sencillamente dejan de necesitarlos y los abandonan cruelmente.
Aprenderán a caminar, y correrán lejos de ti sin que te des cuenta.
Y te quedará un vacío en el regazo, que sólo llenarás a veces, cuando aproveches cualquier pequeño detalle para abrazarles fuerte y recordar con añoranza sus diminutos cuerpos.
Su peso quedará macado para siempre en tus brazos, y todo ese peso que hoy te cansa, será aire que mañana necesitarás llenar.

A aquel que me decía que no duerman en tu cama, que no se irá nunca!

Continue Reading