Esas lactancias. Feas, dolorosas, negras…

Te quiero

Esas lactancias. Feas, dolorosas, negras por un luto antinatural, hiriente y horrible.
El luto de una muerte intrauterina, de un bebe prematuro, de uno enfermo. Esas lactancias, de lágrimas y lucha.

Compartía hace unos días una foto de Pink, con un sacaleches puesto.
Lo compartí porque me encanto la visibilización de esa otra lactancia. De la que aunque se habla, y conocemos pocas veces se enseña.
Esa lactancia lejos de fotos bonitas, lejos de bebes gorditos y felices, de mamás posando con sonrisas brillantes.
Esa lactancia a veces oscura y dolorosa.

La lactancia de bebés enfermos, que no cogen peso, que resisten entre los cables de la incubadora como náufragos del barco que nunca debió de hundirse. Esa lactancia a la que te agarras, con sacaleches y paciencia, mitigando el dolor de esa maternidad atípica que jamás se te ocurrió que conocerías.
Una maternidad que sientes como un castigo, heredado de tu vientre. Una bienvenida a la vida triste y solitaria.

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Todas las maternidades

Compartí una historia desgarradora de una familia que había perdido a su hija, alguien me preguntó por qué compartía cosas tan tristes, que la maternidad no es eso.
Que no debería dar cabida a tanto dolor, porque asusta e intimida.

Me he quedado pensándolo.
Si tal vez mi página y mi blog debía ser la foto fija de la maternidad más brillante, de las alegrías diarias, de las sonrisas y la vida.
Si debía escribir y compartir sólo la parte amable, negar la otra, edulcorar mediante el silencio.
Creo que no.
La maternidad no es sólo luz y sonrisas.
NO. La maternidad es luz y sonrisas, eso y mucho más. Es también dolor.
La maternidad es una y muchas, cada una distinta, cada una válida y merecedora de ser contada y compartida.
Todo es parte de la vida.
La alegría y la tristeza, los buenos y los malos ratos.

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Adiós mi amor, adiós. Perder un hijo.

Adiós mi amor, adiós.
Hace un año alguien desconocido me dio las gracias por escribir sobre el dolor.
El más inimaginable, ver morir un hijo.
Y me escribió algo :
El cuerpo llora por lo que ha perdido, el alma sonríe por lo que ha encontrado.
El resto de mis días serán para agradecer a mi hijo todo lo que me enseñó.
Detrás de la muerte de un hijo, hay un regalo, si logras superar el dolor.
Es muy duro pero real.
C.V.

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