Qué no debe saber un niño de 5 años…

Qué no debe saber un niño de 5 años.
Siempre leo decálogos de lo que deben saber los niños.
Listas de sapiencia y conocimiento.
Bonitos mensajes de inteligencia emocional.
Páginas y páginas de ideas para hacerles felices, de juegos de los de antes. De otros educativos, de materiales nobles, que fomenten su inteligencia, que alarguen su infancia y su inocencia…
Listados de conocimientos estructurados por edades.

Pero yo vivo en el mundo real, un mundo en el que muchos días me sorprendo.
Un mundo en el que viven mis hijos y que a veces es tóxico y asusta.
No todos siguen esos decálogos y esas páginas…

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El mejor colegio del mundo…

Primer día de cole

El mejor colegio del mundo.
Yo conozco el mejor colegio del mundo, no está en Finlandia.
Está aquí, y es el de mis hijos.

En el mejor colegio del mundo los niños son tratados con el respeto y el cariño que merecen.
Son escuchados, y sus emociones son lo primordial, por encima del curriculum.
En el mejor colegio del mundo no importa si tienes 3 años.
3 años es edad suficiente para ser escuchado, y para que tus opiniones y sentimientos tengan importancia.

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Querida maestra…

Querida maestra:

Medio curso lectivo superado.
Ya pasaron los nervios de buscar colegio, la desazón sobre lo que encontraríamos, nuestros miedos. Aunque hemos mantenido otras inquietudes, otros recelos.
Muchos días de desasosiego, temiendo lo que ocurre cuando no estamos.
La turbación del desconocimiento.
Hoy puedo decir que todas esas inquietudes ya no existen. Gracias a ti.

Hoy todo se resume en una mirada, la de una maestra, la nuestra, que amorosamente se da la vuelta para preguntar cómo esta princeso.

Gracias.
Porque en ese momento me he visto reverberada en tus ojos, he visto que cuando no estoy, unos brazos afectuosos están cerca de el.
Hoy solo puedo estar agradecida porque decidieras ser maestra y dedicar tu vida a enseñarles el principio del camino que recorrerán.
Hoy duermo confiada sabiéndole en tus manos que le enseñan sin imponer, que respetan su candor y lo mantienen, que tiernamente y a su ritmo le hacen sabedor de conocimientos, que con paciencia y respetuosamente le abren caminos hacia las letras y los números, hacia lo artístico y espiritual, hacia la vida.

Y veo y aspiro diariamente esa consideración y deferencia con la que le muestras las sendas del futuro, en las que no faltan el miramiento y ponderación de su persona, de sus necesidades, de su espacio.
Donde le siento protagonista y no espectador de su educación.

Tenía muchas dudas. Pese a la búsqueda, pese a que sopesé pacientemente todas las opciones.
Aún cuando creí haber tomado la elección que más se asemejaba a nuestra forma de criar, seguí desconfiando.
Elegir un colegio religioso desde el más profundo de los ateísmos no es fácil, y seguro que puede parecer poco consecuente, pero decidí darle la oportunidad al lugar donde creí ver que los valores y el respeto eran el principal motor de la educación.
Hace tiempo escribí que quería una escuela donde mis hijos pudiesen afianzar valores que quiero que aprendan en casa: el respeto, la tolerancia, la decencia, la compasión, la amistad, la generosidad, la lealtad
Porque todos esos valores son los que les darán la comprensión y la inteligencia para rebosarse de conocimientos.
Hoy, Princeso, puedo decir que he encontrado esa escuela y la persona perfecta para acompañarte y sostenerte en tu aprendizaje cuando no estás con nosotros.
Ahora lo tengo claro. Tomamos la mejor alternativa posible.

Querida maestra:
Hoy te admiro y respeto más que nunca porque eres el reflejo en el que aprende y en tus manos se afianza para transitar el mundo. Ese miedo maternal que creo todas sufrimos de no saberlos seguros y queridos sin nuestra presencia esta superado gracias a ti.

Gracias MJ, porque hoy esta madre dormirá mas segura y confiada sabiéndote mañana cerca de él. Gracias por elegir la profesión de maestra y tomarte como meta su felicidad, porque ese es también mi único fin.

 

Mi hijo se parece a su padre, y a mí, y a mi abuela, y al abuelo de su padre. Pero hoy he visto que también se parece a ti, su sonrisa es también la tuya. Su alegría es la fiel copia de la que se vislumbra en ti.

 

 

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