Y ayer me enfadé contigo

niño espaldas

Sé tú…

Ayer me enfadé contigo.
Por qué? Tal vez porque pretendo que seas otro, quien no eres, quien tampoco querría que fueses, quien no me gustó nunca…
Y sin embargo ayer me enfadé contigo, por ser tu, porque no recoges, porque gritas, porque no te importa mancharte, porque no paras quieto.

Ayer me enfadé contigo, por no ser como los demás esperan que seas.
Más obediente, más tranquilo, más silencioso, más estudioso, más atento, más educado, más…
Porque me afecta lo que piensen otros, lo que quieren otros, lo que esperan otros.
Me afectan las miradas, los susurros, las notas, las tutorías.
Y sin embargo me gustas, no es sólo amor de madre, me caes bien, me divierto a tu lado, me encantan tus pasiones, tus ganas de vivir, de saltar, de correr, de gritar, de aprender, de soñar. Tu hambre de vivir.
Tal vez por eso me enfadé, porque veo lo peculiar, lo mágico, lo grande y maravilloso que eres.
Porque me aterra que no lo vean los otros.
Porque me veo en ti.

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…los malos hijos…

Querida amiga, mamá del parque, vecina, prima, cuñada, señora en el autobús, cajera del supermercado…

Lo sé, tu hijo es mejor que el mío.

Tu hijo no grita, ni corre, tu hijo se sienta a tu lado tranquilo y educado, mientras los míos berrean, y saltan y practican cual saltimbanquis de circo…

Tu hijo no pega, ni muerde, ni tiene berrinches….. Seguro que esta mejor criado que el mío.
Tu hijo no se ensucia, y si lo hace tu vuelas para limpiarle y volver a dejarle digno para la foto, los míos no, los míos vagan como cíngaros con las rodillas y los pies negros, despeinados y sonrientes.

Tu hijo se ha quitado el pañal solo, nunca ha tenido escapes y hasta sus cacas huelen mejor que las nuestras, qué le vamos a hacer!

Tu hijo comparte con todos los niños, y juega en armonía y paz en el parque, los míos no, los míos si les quitas su juguete lo defienden con uñas y dientes, pese a que yo les hable de la urbanidad, intente educarlos y les adoctrine sobre la paz mundial…
Obvio que no lo hago bien…
Obvio también que el juguete es suyo y que tú -la buena madre- nunca te acuerdas de llevar nada para que juegue…
Tranquila mujer!
Que para eso llevo yo el bolso lleno de chismes!

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