Miedo. Simplemente miedo.

Llevo unos días dándole vueltas al tema, mi amiga Magda, removedora de conciencias de profesión, me hizo ver, lo frágiles que somos las madres…

Cuánto miedo y durante cuánto tiempo puede soportar una madre? Tengo un hijo y una hija. Los amo a ambos como a nada en el mundo, son mi principio y mi fin, me hacen dar un vuelco al corazón, todos los días, diecisiete veces: si tosen, si respiran fuerte, si no respiran, si lloran, si no los oigo, si se suben en alto, si se caen, si no se caen, si se hacen daño, si no comen, si comen demasiado… la lista es inagotable, rellenarla vosotras al gusto.

Pero hay terrores mayores, quien puede hacerles daño? Acabo de enterarme, una niña de 15 años ha sido mamá, no la conozco, no se quien es, pero el hecho de saberla madre, me hace pensar y dar vueltas, imaginar, temer…

Y si fuese mi hija?

Si en el mejor de los casos una mala educación sexual, o un simple descuido le trunca el futuro, pero es su decisión, aunque doliente, podría vivir con ello.
Pero y si fuesen unas manos extrañas profanando su cuerpo sin permiso, causándole una herida abierta, perenne, de por vida?
Una infancia, adolescencia arrebatada. Cuánto dolor! Solo pensarlo me tiene en llantos, que miedo tan grande mirar al futuro y pensar la posibilidad de esos daños y otros en nuestros hijos, en nuestra carne.

Por liberada, permisiva y moderna que me sienta, miro al futuro, y temo mas por ella que por el. Quiero educarlos en igualdad. Lo hago.
Quiero que aprendan sin tabúes sobre sexo, pero temo por ella. Un descuido de alguien sin alma le suponga una cicatriz en el corazón.

Me enferma sólo pensar que compartimos universo con pedófilos y seres de tal calaña, que serían capaces de robar la felicidad de mis bebes sin pensarlo, que haría si pensase que alguien abusa de mis hijos?
Qué juez me recriminaría una locura asesina permanente?

Cuánto miedo nos queda por pasar?
Mi pequeña corre y yo me pongo enferma, terror, 17 meses de inocencia… Y si se pierde? Y si la pierden? Que seria de ella si no la volviese a ver? Ni siquiera guardaría un recuerdo nuestro en unas semanas, ni siquiera mi rostro sería parte de su memoria. Jamás recordaría que su madre la amó. Me habrían borrado para siempre de su historia.

Miedo. Mucho miedo.

Miedo al presente, a los casos de niños, incomprensibles todos, asesinados, maltratados… Terror, cuando es por parte de su padres.
Qué clase de podredumbre ha de enfermarte para actuar en contra de tus hijos? Qué clase de monstruo habita en tu alma, para dañar y coartar su futuro? Incomprensible como progenitor semejantes pensamientos.

Se puede seguir caminando tras una perdida tan brutal? Yo creo que no, creo que la rabia, la venganza, y cuando estas se dejen de manejar tu alma, sólo el dolor permite seguir respirando.
No hay justicia en el mundo que devuelva la afrenta a una madre en semejante trance. Ningún castigo, devolverá jamás la perdida, ninguna condena solventará el dolor.

Miedo, de perderles, de que los dañen, de dañarles.

Miedo. Simplemente miedo.

El corazón en un puño, así lo siento hoy. Dolido por actos que no han ocurrido, que ojalá nunca ocurran.

Que nadie, ni nada ose robarles las sonrisas.
Que nadie, ni nada ose oscurecerles los sueños.
Que nadie, ni nada ose dañarles. Porque habrán herido la parte mas preciada de mi ser.

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Una teta con final feliz.

Destetar. Que palabra tan fea!
Mejor una teta con final.
Con final feliz.

Y tu naciste, y mi vida desde entonces pendía de ti, y en mi dolor encontré una guarida, la de amamantarte y ser parte tuya, imprescindible, porque cada gramo de tu ser soy yo, porque cada paso tuyo es mi recta final, nada me preparó a la vida que me has regalado.

Nuestro lactario ha sido el mundo, nuestro te quiero silencioso.

Mamar, Amar, Mamá. Tres palabras que se han llenado de significado gracias a ti.

Esta es la historia de un princeso y su mamá.
Quedará en los anales familiares nuestros 41 meses de teta, 41 meses de experiencia maravillosa donde los haya.
Sé que cuando se habla de lactancia se termina entrando en pros y contras, teta vs biberón, hoy no, no voy a convencer a nadie, ni voy a vender nada, ni quiero que nadie se sienta discriminado, que no sirva como arma arrojadiza porque esta es simplemente nuestra historia.
La historia de una teta con final feliz, con un destete natural, sin lágrimas, sin traumas, sin tristeza… Porque también el final de una etapa forma parte de la maternidad, y si dar de mamar es una forma de amor dejar de hacerlo, no implica dejar de dar todo ese cariño y ese calor, simplemente es cambiarle la forma, pero sin dolor, sin tristezas, porque ha de ser sólo camino.

Nuestra lactancia comenzó con muy mal pie, con un bebe enfermo y unos médicos que decidieron con tres días negarnos nuestro derecho a estar juntos. Con una madre asustada y triste, que pese a todo o tal vez por ello, decidió sacarse leche a mansalva por si mi pequeñín escondido entre cristales decidía aprovecharla.
A fuerza de sacaleches, cabezonería, y muchos días pegados a los cristales de una incubadora, donde tocarte era una dicha, conseguimos una producción decente.
Salimos del hospital, con biberones, malas posturas, mal agarre, frenillo, dolor, pezoneras…
No.
No soy una madre mártir, pero si soy una mujer decidida, y había decidido intentarlo, pese a todo.
Yo, que unos meses antes no quería dar el pecho, que me podía la vergüenza, el pudor, el desasosiego…
Hay estudios que hablan de que los niños con LM son mas sanos, nosotros fuimos la excepción que confirma esa regla, tal vez por eso nuestra teta significaba tanto.

 

Es simplemente la forma en que la naturaleza me regalo la posibilidad de decirte te quiero cuando aun no me entendías, cuando aun no hablábamos el mismo idioma.
Cuando temía perderte.
Ese es nuestro resumen, 41 meses de TE QUIEROS.

Juntos hemos superado muchas cosas, pegados, abrazados, conectados por nuestro hilo invisible lácteo.

Hemos tenido malos ratos también, agitación.
Pero los momentos buenos, superan con creces a los malos.
La has compartido con tu hermana, en tándem, con generosidad, me habéis regalado momentos mágicos.
Todo tiene un comienzo y un fin, si nuestro inicio fue arduo, nuestro final ha sido dulce y nos deja buen sabor de boca.
Crecemos acompasados, mi princeso ha crecido, ya no es mi pequeño bebe, es un niño que me sorprende y deleita día a día.
El camino ha sido largo, pero lo hemos llevado con comprensión, paciencia y tiempo, sin prisas.
Comenzamos hace meses, despacito, con las tomas nocturnas, haciéndome la dormida para alargar unos minutos, o diciéndole que esperase cinco minutos, no negando, pero tampoco ofreciendo.
Cambiando tetadas por abrazos, besos, mimos, charlas…
Han sido meses, de contar… mamá una tetita de diez, de cinco, de dos…
Si iniciáis el proceso os puedo decir desde mi experiencia, no cambiéis la tetada por otra cosa que no sean cariños, mimos, abrazos, besos, no convirtáis ese momento en una oportunidad para adquirir nuevos hábitos que tarde o temprano haya que abandonar, dejar el pecho no significa sustituirlo, es simplemente crecimiento, amable, natural, sin forzar, madurez…

Respetando sus tiempos y los tuyos…
Empatizando mutuamente con vuestras sensaciones y sentimientos.

No hemos derramado ni una lágrima, ni el ni yo, aunque tengo sentimientos encontrados, de alegría porque mi niño crece a pasos de gigante, y de tristeza, porque esos pasos son muy largos y casi no alcanzo a seguirle por el mundo.
Este ha sido un fin y un adiós, a mi bebé, aunque siempre te sentiré así, a mi niño frágil y diminuto, a mi primer milagro en el mundo.
Nunca nada ni nadie me ha hecho sentir tan importante, amada y necesitada, como tú, como nuestra teta.

Nos ha sobrado el mundo, tú y yo juntos, sin necesitar mas que aire…
Esto no es un adiós.Este es un comienzo y un hola, a mi niño grande.
A mi compañero de risas y charlas, una bienvenida a nuevas formas de decir te quiero, a tus abrazos y besos y arrullos…

Se nos ha acabado la teta, continuamos descubriendo el mundo.

Te amo.

pau

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Ya no quiero quiero ser pequeñito…

Hace unos meses escribí esta entrada, hoy sigue siendo nuestro día a día, suavizándose, con otros matices…. pero también el de otras mamas, por eso vuelvo a publicarlo, porque compartidos, los dolores, son mas llevaderos 😉

Siempre pensé que conforme fueses creciendo sería mas fácil…
Mas fácil separarnos un rato cada día, para cumplir con nuestros horarios, rutinas y obligaciones, que pasado el año, los dos… sería mas fácil.
Pensaba que como ya hablas te puedo explicar y tu comprender, no es así. Es peor, porque entiendes y te haces entender, y preguntas, y sientes.
Qué te pasa? Nada…. pero lloras, y reclamas, y muerdes, y vives enfadado con un mundo que no te comprende, y una angustia te corroe y no alcanzo a sofocártela.
Te enciendes y buceas en mi paciencia, para dejarme noqueada como al mas inútil de los púgiles.

Qué te pasa? Por qué colérico e insaciable, reclamas más amor, más juego, más teta, más mimo, para acto seguido volverte inasequible y lejano, y en la distancia mirarme mientras me deshago en dudas
Qué te pasa? Un cambio en nuestras rutinas desde hace meses…
Mamá no está.
Mamá se marcha a trabajar y vuelve cansada y con poco mas de media cabeza, vuelve y juega pero no con el ímpetu de hace unas semanas.
Vuelve y mima, pero con la mirada perdida en otros mundos…pero vuelve…
Te prometo que volveré siempre.

Mamá, ya no quiero ser tu niño pequeñito, quiero ser grande para irme a trabajar contigo.
Cuánta fuerza en tus palabras, cuánto dolor…
Nuestro dolor, incomprensible e irrisorio para muchos, pero nuestro.
Nuestra distancia diaria, mi pequeño adiós.
Porque me marcho cada día, y cada día dejo un trozo de mí a tu lado, el que te acompañará siempre, y a fragmentos marcho, y voy dejando una senda de pedacitos de mí cual Pulgarcito, para volver a tu lado nuevamente.
Y aún sin senda marcada volvería a tí, porque algo superior e invisible nos une, y perdida en el universo y con los ojos cerrados sería capaz de encontrarte.
Porque eres mi faro en la distancia, y sin ti ni todo un mar me aplacaría la sed de amor, porque sois vosotros el motor de mi existencia, vosotros por los que me levanto cada mañana para alejarme, y vosotros los que con la soga de la vida me mantenéis atada y tiráis de ella para reubicarme a vuestro lado.

No quieras crecer, no crezcas! No tan rápido! Qué

no te alcanzo y el correr me ahoga.

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