Hoy sólo quiero ser Mamá…

Y una vez mas me romperé en pedazos
Una vez mas.
Me reincorporo al mundo laboral, tras un remanso de 16 semanas de llevarte siempre encima, respirándote, sintiéndote, casi ha llegado el día.
En una semana mi corazón dejará un camino de trozos doloridos, el camino que nos separará a los dos.
Y otros brazos te consolarán.
Y otros besos te llenarán.
Y otra voz te calmará.

Y cada mañana será una despedida. Y cada despedida volverá a nublar y oscurecer mi día. Y cada reencuentro traerá la luz de nuevo.
Y no, no estoy preparada, ni lo estaré nunca.
Porque el primer día de alejamiento es una condena, y el segundo, y el tercero…
Nuestro primer adiós.
Un hasta luego desgarrador y desolado que sabe a infinito.
Lacerante y amargo adiós diario. La ruptura de nuestro cordón.
Lo se, reconozco el miedo, y la tristeza y los nervios.
Lo conozco y reconozco y tal vez por eso me nubla mas.
Mi tercer hijo, y mi tercer adiós. Imposible acostumbrarse.

Y otros brazos te acunarán, y otra sonrisa te hará sonreír en mi ausencia, y lo sentiré como un robo.
Y otras manos, te alimentarán con el néctar de mi cuerpo.
Y será mi cuerpo y mi pecho quien desgarrado grite al notar tu ausencia.
Y será una maquina quien succione y vacíe mis entrañas para darte alimento al día siguiente.
Y llamaré cien veces para saber de ti, hasta acostumbrarme de nuevo a lo imposible.
Hasta volver a consolarme en nuestro reencuentro, hasta amodorrar mi mente, y mi alma y conformarme con las miserias de nuestro tiempo juntos.
Y volveré a unirme a ti al regresar a casa y sentiré tu necesidad exacerbada de aliento y abrazo.

Y lloraré. Y mis lágrimas regarán y amargarán mi alistamiento de nuevo al mundo laboral.
Y mi guerra sin cuartel comenzará cada mañana y mi paz duradera cada tarde al volver a sentirte entre mis brazos.
Y moriré todo los días un poquito, para de nuevo como un ave Fénix renacer entre mis cenizas cada tarde.
Y gritaré, sollozante y plañidera, pero en silencio, para que nadie sepa de mi debilidad.
Porque soy Goliat y tu mi piedra.
Porque cuando me alejo de ti me pierdo, y en la inmensidad del océano solo intuyendo tu presencia me reencuentro y respiro.

Hoy solo quiero ser mamá…
No quiero ser profesional. No quiero futuro.
No quiero tener trabajo, ni quiero que me guste.
Nunca me acostumbraré, nunca…

Irme no puedo, me puede.
Saldré de casa con el corazón encogido, con lágrimas, triste, con ganas de gritarle al mundo: NO, no quiero eso! No quiero ser yo! No quiero trabajar, ni tener deberes, ni hipotecas, ni facturas…
No quiero cumplir con mis responsabilidades, hoy no, no quiero ser responsable, ni responder ante el mundo.
No quiero mi independencia, mi fuerza como trabajadora, porque hoy lo daría todo por quedarme a tu lado, a vuestro lado…
Nunca me acostumbraré, no puedo despedirme sin ganas de quedarme, no puedo irme sin dejar un trozo de mi corazón en prenda.
Será un día triste, e intuiré en la distancia tu llanto, masticaré mi rabia mientras me alejo…
Conduciré hacia mi trabajo odiando al mundo…
Y pensaré en el tiempo de calidad que pasaremos juntos. Y renegaré de la cantidad. Porque yo quiero más cantidad con vosotros, porque todo el tiempo que paso a vuestro lado es de calidad.
Porque pasar tiempo con vosotros, tirados encima de la cama, diciéndoos que sois lo mejor que me ha pasado en la vida es calidad…
Estar juntos, sin hacer nada, o jugando y haciendo muchas cosas… Es calidad.
Eso es lo que me llena todos los días, porque un segundo a vuestro lado es una vida entera.
Sois mi yo, mi razón.

No quiero irme, no quiero trabajar, no quiero conciliar…
Sólo quiero quedarme con vosotros, a vuestro lado, viéndoos crecer milímetro a milímetro… Sin perderme nada.
Hoy solo quiero ser mamá. Y mañana, y pasado.
Y se que me animaré en unos días y lo veré todo con otros ojos…
Pero hoy no. Hoy necesito revolcarme en mi tristeza y abrazarte con fuerza.
Hoy el mundo es pequeño y tu mi inmensidad…

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