Resiliencia y resistencia.

Resilencia y resistencia.

 

Tiene un nombre precioso.

Pero no se dirigían a ella por su nombre.

La llamaban gorda.

Se reían de ella.

Gorda, zampabollos  aunque no se hubiese comido uno en su vida, aunque cuidar su alimentación fuese una condena cumplida, aunque fuese simplemente una niña con un problema. 

Insultos, risas, humillaciones…

Le insultaba también el que tenía gafas, y el que no caminaba bien y cojeaba.

Se reía de ella el diferente también, señalándola frente al resto.

Porque la crueldad, porque la maldad, porque atacarla les acercaba a los otros, les hacía sus iguales.

Preferían ser iguales a ellos aunque eso significase dañar, llorar, envenenar,matar poco a poco un alma como la suya.

Preferían ser sus iguales que no estar al otro lado.

Y ella con esos daños, con esos insultos, con ese dolor, con esas piedras… 

Podría haberse construido un muro.

Pero construyó unas escaleras por las que subir y crecer.

Podría haberse escondido en un rincón pero decidió seguir caminando bajo la luz del sol, visible, expuesta, libre.

Podía haber sido una víctima pero fue una superviviente

Y ellos eran tan ciegos que sólo podían ver una chica gorda.

Eran tan sordos que no podían escuchar como sus insultos le crecían.

Eran tan necios que no vieron cómo alimentaban su fuerza y su libertad.

Eran, es.

Ellos son pasados, ella teje alas en el futuro para que otros vuelen.

Noe del Barrio

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Niños cansados.

Siempre nos quejamos de la oscuridad de la maternidad/paternidad.

Se nos acumula el cansancio.
El trabajo, las obligaciones diarias.
La casa, la crianza, la educación de nuestros hijos.
La convivencia con esos pequeños seres que dependen de nosotros.

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Qué te pierdes de tu maternidad?

Qué te pierdes de tu maternidad?

Ser madre trabajadora.
Días en los que no hay tiempo, se suma el trabajo, las obligaciones, faltan horas.
Que te pierdes del día a día de tus hijos? Esa pregunta que te haces, o ese comentario ajeno, que todos escuchamos alguna vez.
Quiero verlos crecer, no perderme nada… Por eso decidí quedarme con ellos.
Y como un hachazo recibes sin haberlo solicitado y marchas a tus obligaciones con el corazón encogido.
Quedarte observando como crecen, como quien vigila la carrera de un caracol, para no perder ni la sombra de un movimiento…
Decisiones vitales que se juzgan sin más. Como si la vida no estuviese llena de opciones y caminos.

Qué te pierdes de tu maternidad?
Qué me pierdo de mi maternidad?
Qué te pierdes en tu día a día, todas esas horas en las que no estás, en las que no eres partícipe de su tiempo y de su espacio.
Días de trabajo, compromisos, deberes…
Y si lo tuvieses todo? Y si no te perdieses nada?
Vivir con la sensación de perderse algo, de no darlo todo, de no estar permanentemente, no importa si trabajas o si no, creo que el sentimiento es el mismo, el de siempre, el de no terminar de hacerlo bien. Como si la vida fuese un curso llena de evaluaciones y examen con puntuación final.

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