Al niño que no sabía mirar

Al niño que no sabía mirar.

Mi niño, y el de J, y el de V, y el de M, y el de C, y el de X, y el de S y tal vez el tuyo.

Al niño que no sabía mirar.

Al niño que se le olvidó cómo sonreír.

Al niño que se le olvidó que necesita besos, que no sabía que los abrazos llenan el corazón y los rechazaba a veces.

Al niño que se olvidó cómo se llamaba.

También al niño que se le olvidó cómo hablar.

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El primer diagnóstico.

El primer diagnóstico

Cuando una familia recibe el primer diagnóstico de un trastorno mental es un momento durísimo.
No importa si es un Tgd, tea, tdah, tda, o cualquier otra neuroatipia.

El mundo se desmorona de algún modo, todos los proyectos, los sueño que todos tenemos con nuestros hijos se quedan de alguna forma parados.
Hay una ruptura y un duelo tremendo por la pérdida de ese hijo que tenías.
Hay que pasarlo, aceptar y redescubrir a tu maravilloso hijo.

A diario recibo mensajes de familias (Sobretodo mamás) desconocidas a veces, otras de mi entorno, amigos de amigos, buscando ayuda, o simplemente desahogo, o esperanza de sentir que alguien más ha pasado por eso.

Así es cómo nos sentimos, cómo me sentí yo.

Yo me sentí muy sola, no conocía a nadie que abiertamente hubiese hablado de los trastornos de sus hijos, llegaba con el estigma social de los trastornos mentales, con los tabúes sobre Salud mental, con los estereotipos que todos conocemos sobre el autismo.

Si acabas de llegar, si ya has comenzado este camino, no estáis solos.
Somos muchos y tenemos manos y redes para sostenernos.
El duelo no será menor, no vamos a mitigar el dolor que supone, pero podemos acompañarte.

Espero poder ayudarte
Noe del Barrio

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Esto no lo vas a leer en las noticias.

Esto no lo vas a leer en la noticias.
Pero es importante que se sepa.

Es rara la semana en la que no sale una noticia sobre algún niño con alguna necesidad especial o con capacidades diferentes que no haya sido objeto de bullying, o bien maltratado por los cuidadores, o bien dado de lado por un sistema al que le cuesta horrores la inclusión.

Porque seamos objetivos, vivimos en una sociedad a la que aún le queda mucho por aprender con respecto a esto.

Da miedo como familias de niños especiales ser parte de esas noticias.
Vivimos con ese miedo, sabiendo los escalofriantes porcentajes además. 
-Casi la mitad de los alumnos con TEA sufre acoso escolar
-El acoso al alumnado con TEA es cuatro veces mayor que a la población general. 

Y podemos seguir hablando largo y tendido sobre colegios que no integran, que invitan a marcharse a los niños con necesidades especiales.
Sobre profesionales, docentes y cuidadores que maltratan, que no entienden, que no respetan.
Sobre compañeros que abusan.
Sobre familias que envenenan.
Sobre un sistema que abandona tras un diagnostico, que además no contempla ayudas ni terapias mas alla de los 6 años.

Podría, pero hoy no quiero. Hoy no.

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