Qué te pierdes de tu maternidad?

Qué te pierdes de tu maternidad?

Ser madre trabajadora.
Días en los que no hay tiempo, se suma el trabajo, las obligaciones, faltan horas.
Que te pierdes del día a día de tus hijos? Esa pregunta que te haces, o ese comentario ajeno, que todos escuchamos alguna vez.
Quiero verlos crecer, no perderme nada… Por eso decidí quedarme con ellos.
Y como un hachazo recibes sin haberlo solicitado y marchas a tus obligaciones con el corazón encogido.
Quedarte observando como crecen, como quien vigila la carrera de un caracol, para no perder ni la sombra de un movimiento…
Decisiones vitales que se juzgan sin más. Como si la vida no estuviese llena de opciones y caminos.

Qué te pierdes de tu maternidad?
Qué me pierdo de mi maternidad?
Qué te pierdes en tu día a día, todas esas horas en las que no estás, en las que no eres partícipe de su tiempo y de su espacio.
Días de trabajo, compromisos, deberes…
Y si lo tuvieses todo? Y si no te perdieses nada?
Vivir con la sensación de perderse algo, de no darlo todo, de no estar permanentemente, no importa si trabajas o si no, creo que el sentimiento es el mismo, el de siempre, el de no terminar de hacerlo bien. Como si la vida fuese un curso llena de evaluaciones y examen con puntuación final.

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Madre, dentro y fuera de casa.

Tengo tres hijos.
Y trabajo, dentro y fuera de casa.
Se lo que es quedarse en casa cuidándolos, aunque no he dejado de trabajar nunca, si he tenido bajas maternales, un ere tecnológico, vacaciones(Suelo disfrutar de dos meses juntos, hostelería)
Mi marido se ha quedado al cuidado de nuestros hijos durante meses, y también se como espectadora, lo agotador que es quedarse en casa con ellos, renunciar a tu carrera profesional por tu familia .
Agotador y desagradecido aunque disfrutemos de acompañarles.
Y es que no esta valorado, son muchas las mujeres que saben de que hablo, de renunciar a sus profesiones, de verse menospreciadas por muchos, de no ver gratificado su esfuerzo diario, de que pase desapercibido…
Lo se, he hablado en varias ocasiones sobre ello, pero también se por experiencia, cómo es la otra opción.
La de trabajar dentro y fuera de casa.

 cartel de propaganda de guerra estadounidense creado por J. Howard Miller en 1943 para Westinghouse Electric
cartel de propaganda de guerra estadounidense creado por J. Howard Miller en 1943 para Westinghouse Electric

Sí, también es agotador, también quienes trabajamos fuera acompañamos a nuestros hijos al médico, los niños enferman independientemente de las obligaciones de sus padres. De sus horarios y de su disponibilidad.
También hacen extraescolares, y hay que planificar horarios y mover a toda la familia.
Recogemos de colegios, vivimos en una carrera continua con el reloj, hacemos malabares para acompañarles.
Como todas las familias, añadiendo a la ecuación nuestros horarios. Nuestros, porque nuestra familia es cosa de papá y mamá.

Estoy cansada, parece que quienes también tenemos trabajos fuera de casa saliésemos todos los días a disfrutar de una jornada en un spa, en lugar de irnos a trabajar. Como si la elección fuese para evitar criar a nuestros hijos.
Nuestras camas también se hacen a diario, usamos platos y vasos y hay que lavarlos, y sacamos al perro.
También ponemos lavadoras, tenemos armarios que ordenar, y los calcetines se desparejan igual que los tuyos.
Nuestros hijos acostumbran a comer todos los días, y en varias ocasiones!! Como los vuestros.
Y la nevera aunque dispongamos de un sueldo más en casa no se llena sola, de verdad que no.
Sí, también tenemos que dar árnica a los chichones y acompañar disgustos y peleas.
Y suspiramos cuando acaba el día por una silla y una hora de silencio. Como tu.

 

No por trabajar, tienen mas ni menos atención, mas ni menos juguetes, más ni menos ropa.
No es una cuestión económica, ni de educar en unos u otros valores.
Nunca he criticado a quien decide quedarse en casa, en muchas ocasiones he defendido la decisión, es algo íntimo, de cada familia, de cada mujer y no soy yo quien para juzgar. Ni tu…
No entiendo que cada vez que una mujer defiende su existencia como madre a tiempo completo de por hecho que las demás no tienen el mismo valor por trabajar también fuera de casa.
Medimos sacrificios? Yo no quiero que mi maternidad se mida por sacrificios, ni por renuncias, las tuyas y las mías.

Soy madre, profesional y estoy tan cansada y tan harta a días y tan feliz y tan orgullosa como la que se dedica en exclusiva a su hogar, como la que trabaja desde casa, como la que emprende, como todas…

Estoy harta, como tu, de que se de por hecho en esta sociedad que los hijos son míos por ser madre, y no se exija lo mismo a los hombres.
Cansada de que me juzguen, por decidir seguir adelante con mi profesión y mis hijos, tanto como tu de que lo hagan por escoger una maternidad en exclusiva.
Saturada de defender mis decisiones y pelear con una cultura que nos quiere en casa, y que sin embargo nos critica si nos quedamos.
Indignada con un sistema que no nos permite conciliar como queremos y que nos obliga a determinarnos cuando somos madres.

Estamos en el mismo bando, en el de quienes decidimos vivir nuestro propio camino.
Simplemente.

Madres, mujeres, personas.
Tu trabajas y yo también, no hay sumas ni restas, ni comparaciones, ni es justo que tu digas que tus hijos están más atendidos que los míos o que yo te critique por desatenderte.
Vivir y dejar vivir y que cada uno siga adelante con su vida, sin comparaciones absurdas, sin coletillas que pretenden defender mediante el ataque las decisiones de otro.
Como tu, yo también he tenido que escuchar muchas tonterías, de egoísta, de materialista, de anteponer la comodidad a ver crecer a tus hijos, y dedicatorias varias.
Pero mi vida la vivo yo, la tuya tu. Hay gente que vive la de todos…
Y se permite puntuarlas.

La maternidad es agotadora, dentro y fuera de casa, tal vez tu tengas los cristales más sucios (O no), tal vez yo planche menos (O no), tal vez tus hijos comen más pizzas y los míos pisen menos parques, porque cada familia es un mundo y compararlas absurdo.
Lo que es seguro es que besamos con la misma pasión a nuestros hijos.
Arropamos con el mismo cariño de madrugada.
Cambiamos pañales con las mismas ganas.
Nos duelen sus dolores intensamente y por igual.
Revisamos deberes con el mismo ahínco.

Acompañamos, besamos, curamos, abrazamos, jugamos, vivimos…
Y todo lo que hacemos es por ellos…

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Conciliar

Conciliar

Conciliar

Un día más, las seis, y suena el despertador.
Se dan un beso silencioso en el baño, mientras el se afeita y ella se maquilla.
La imagen es importante en sus trabajos.
Media hora mas tarde levantan al pequeño Pablo, y mientras uno prepara el desayuno el otro le ayuda, ya es grande, se viste solo, pero hay que repasar las mochilas, las dos.
La del colegio revisando la agenda, que vayan todos los libros, el estuche, poner el almuerzo…
Y la otra, que según el día se llenará de una u otra forma. La equipación de fútbol, o la de baloncesto, la toalla y el bañador, las partituras, la merienda diaria…

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