Desfigurada.

Desfigurada.
Desfiguradas.
Así quedaron.
Estremecida quedé yo.

Lo siento, no comparto habitualmente fotografías de este tipo, no suelo recrearme en las desgracias, pero en este caso omitirlo es dar la razón a su torturador, afianzar su propósito, negar la existencia de las víctimas.

Por casualidad di con esta imagen, seguro que os suena, tal vez la habréis visto en algún lugar.
No os ha podido pasar desapercibida por su dureza.
Es de Ebrahim Noroozi, ganó un premio de fotografía en 2014 y capta la imagen de Somayeh Mehri (29) y Rana Afghanipour (3) madre e hija de Bam, al sur de Irán.
Sufrieron un ataque con ácido del marido de Somayeh y padre de Rana, Amir, después de que le pidiera el divorcio tras un brutal historial de malos tratos.
En junio de 2011, vertió acido sobre ellas mientras dormían. La madre perdió los dos ojos, además de las heridas visibles en su rostro y sus manos.
La hija perdió un ojo y quedó completamente desfigurada.
La imagen capta el beso de ambas. El fotógrafo lo tituló “Víctimas del amor forzado” en un país Irán, donde una mujer sigue valiendo la mitad que un hombre…

Cuando vi la foto, e intuí la edad de la niña he roto a llorar, he visto a mi hija, no he podido evitarlo. LLorar por la crueldad, por su dolor, por la injusticia…
Por eso he buscado la historia, y he decidido contarla, porque Rana, la única superviviente lo merece.
Somayeh Mehri, la madre, falleció en abril de 2015 a causa de los daños que el ácido causo en sus pulmones al tragarlo y respirarlo.

Fue historia en su día gracias al trabajo del fotógrafo, su muerte no ha merecido una reseña en las noticias.
He podido intuir con lo que he conseguido encontrar que Rana fue sometida a diversas operaciones para reconstruir parte del daño, y que hoy vive con sus abuelos maternos y una hermana algo mayor que solo sufrió quemaduras leves.
Terrible. No hay palabras.

Y sin embargo entre la devastación mas profunda, entre el dolor, entre las cicatrices que jamás volverán a dejar ver sus rostros llenos de vida, desfiguradas, destruidas, emerge la esperanza, la del profundo amor que se profesaban la una a la otra.
Pese a ser la fotografía mas dura que he visto en mucho tiempo está llena de belleza y esperanza.
Podría haberlas matado, pero no quiso hacerlo, prefirió matarlas en vida, cadáveres andantes, lo intentó, robarles la dignidad, el alma, pero no pudo.
Su alma, esa que sigue habitando entre sus ciegos ojos a causa del ácido.
Esa que brilla y reluce como un sol cuando se besan.
Esa que emerge en la fotografía y me llena de esperanza entre las lágrimas.
Cruel, matar en vida. Cruel es poco.

Una frase me ha roto el corazón, el fotógrafo plasma su beso cuando cuentan que nadie mas quiere tocarlas, sienten repulsa por su aspecto, por la carne quemada, destruida, yerma. La condena del hombre que una vez debió amarlas.
La condena es vivir en una cárcel invisible de la que no podrán huir jamás, la que forman el rechazo del resto.
Rana, estés donde estés, te abrazo y  acaricio tu imagen en la pantalla, y espero que la vida te regale los miles de abrazos y caricias que mereces. Y que alguien sepa ver entre las cicatrices la preciosa humanidad que habita debajo.

Mucho por cambiar en el mundo, un mundo dónde ninguna niña sufra por serlo.
Un mundo donde a ninguna niña le roben sus caricias…

Una historia de un país que nos queda lejos. Pero no. No nos queda tan lejos, apenas a unas horas de avión.
No son imágenes de otro mundo, ni de película, ni antiguas…
No nos queda tan lejos, cuántas mujeres han muerto ya este año?
No es comparable, he oído. por qué? Si es la misma violencia, la misma crueldad, el mismo horror…
En la puerta de casa, están muriendo mujeres por los mismos motivos, porque un hombre decidió que tenía el poder para dañarla, que le pertenecía, que no valía nada mas allá de el…
Porque para muchos hombres, en muchos países, en muchas culturas, una mujer sigue siendo menos valiosa…

 

Me gusta esta foto, las sonrisas  intactas, puras, esperanzadas…

 

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Y si no te hubiesen dado un cachete a tiempo?

 

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Esta es la continuación obvia de Yo pego a mi hijo, como todos…
No había planteado continuación alguna, la idea era visualizar lo que tal vez vemos a diario pero no damos importancia, y he recibido muchos comentarios, los que más me han sorprendido son los que justifican la violencia hacia un niño con la típica frase,
pues a mi también me dieron un cachete y no estoy traumatizado,
pues a mi también me pegaron y no me ha ido tan mal,
a mi también me educaron con un azote y mira donde estoy…

Estas frases o similares las he podido leer mas de cien veces en los últimos días.
Justificando esas acciones. Justificando la violencia.

No, no voy a escribir para reincidir en para educar no pegues a tus hijos, ni voy a juzgar a cualquiera que haya perdido los nervios.
Todos los perdemos alguna vez, todos alguna vez hemos escupido unas palabras hirientes contra alguien, todos podemos gritar en circunstancias de desasosiego, todos en algún momento podemos perder los nervios y sin pensarlo escaparse la mano, sin intención, pero haciéndolo.
No soy quien para juzgar a nadie, yo también soy todos, tu, el, ella…

Pero si quiero exponer las cosas de otra forma, lo se, no te traumatizó aquel cachete, porque tenemos tan interiorizado que es una forma de educar que a la mayoría apenas le afectó mas allá de enseñarle que es una herramienta mas.
Una forma mas educativamente hablando.
Normalizando ver a los niños como seres inferiores carentes de derechos, maleables a nuestro antojo.
Haciéndonos creer que eso no es violencia.

Pero y si no te hubiesen dado aquel cachete? Ese que no te dañó, y si no hubiesen perdido los nervios y descargado su ira contra ti?
Y si no hubiera golpe?
Ese cachete que te educó, ese bofetón que no te traumatizó, si no te lo hubiesen dado serías peor persona hoy?
Sin ese cachete, sin ese azote estarías hoy perdido?
Sin educar con violencia, a golpes, tan mal habríamos salido?
Por qué justificamos cualquier tipo de violencia en pos de la educación poniéndonos como ejemplo?
Y si no te hubiesen pegado? De verdad te habrías torcido?

 

Escriba yo lo que escriba no va a servir para dar herramientas a quien no las tiene, si te han criado haciéndote sentir pequeño y has interiorizado que lo eres y que merecías ese trato nadie te va a hacer cambiar de opinión. Lo se.
Pero precisamente por eso quiero que me contestes: Tan grave podría haber sido el resultado en tu persona si no te hubiesen pegado?

Sin ese azote en el culo a ese niño que se tira el plato encima, habría hoy un adulto que no sabría comer sin mancharse?
Sin ese golpe en las manos, ese niño que cogió las monedas, sería hoy un ladrón?
Sin ese bofetón al que no se aprendió las tablas, habría hoy un hombre que no sabría multiplicar?
Sin esa paliza a la adolescente que llegó dos horas tarde tendríamos hoy una prostituta?
Sin aquella colleja al que no comía, sería hoy la tumba de un niño muerto de hambre?
Sin aquella hostia a tiempo, el día que contestó a su padre, habría hoy un delincuente?
Sin aquel revés al que no recogió la mesa, habría hoy un adulto desordenado?
Sin el empujón al adolescente que no quería ducharse, hoy sería un adulto sucio?

Sin ese golpe en las manos, ese niño que cogió las monedas, sería hoy un ladrón? -    

Piénsalo. Qué herramientas te dieron los golpes? Incluso aquellos que crees que fueron sin importancia, la colleja, la manotada, ese cachete en el culo, esos que apenas dolían…
Te hicieron mejor niño? Te han hecho mejor adulto?
Te dieron seguridad? Te abrigaron?
Te quitaron miedos? Te educaron?
Te enseñaron consecuencias a tus acciones o simplemente te asustaron?
Te beneficiaron?
Qué es lo que quieres que aprendan tus hijos? A confiar en ti, hasta cuando se equivoquen o a temerte?

Aquel golpe de niño te mejoró como adulto? -    

Si no concibes pegar a un adulto, a un animal, a un amigo, a tu mujer, a tu novio…
Por qué normalizas pegar a un niño?
No pegues a tus hijos. NUNCA. No te justifiques, simplemente respétalos.

No pegues a tus hijos. NUNCA. No te justifiques, simplemente respétalos. -    

 

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Yo pego a mi hijo, como todos…

Hoy he pegado a mi hijo.
Le he dado un tortazo en la cara.
Bueno tampoco es que tenga mucha importancia, no tengo que justificarme por ello, pero como ahora está tan mal visto…
Normalmente no le pego, porque un cachete en el culo, una colleja o un manotazo no es pegar, no vayas a pensar mal de mi, yo adoro a mi hijo, es lo mejor que tengo, sólo intento educarle.
Si, ya se, las redes se llenan de consejos y páginas de educación y disciplina positiva y bla, bla, bla, pero todo el mundo pega a sus hijos.
Yo hablo con las madres del cole y con las del parque, no es para tanto, a ver, que no vamos dando palizas…
Tanta tontería por un guantazo, mira nosotros, anda que no nos han pegado! Es parte de la vida.

Hoy he pegado a mi hijo. Pero hoy ha sido distinto, no ha sido un cachete, ha sido algo más adulto.
Me tenía harta, mira que siempre tengo paciencia, pero hoy se me ha acabado.
Se junta todo, parece que este pre-adolescente, a sus 9 años, y es que no para, se sienta a comer y esta brincando, le llevo al parque y brincando, por la calle y brincando, termino tan cansada!
Y no obedece, Jorge esto… Jorge lo otro… Jorge, Jorge, Jorge… Te juro que es la palabra que más digo en el día.
Hoy hemos estado en el médico, una hora en la sala de espera y el sin parar, no había manera de que estuviese quieto, ni riñéndole, ni dejándole el móvil, ni amenazándole con dejarle sin fútbol. Sube, baja, levanta, me voy al baño, me aburro, cuánto queda?
Así una hora, que yo también me aburro, tampoco me apetece estar allí.

Encima su maestro también se queja, no lleva los deberes terminados, no atiende en clase, el otro día suspendió un examen.
No lee en casa, sólo ve la tele y juega con la consola.
Yo lo digo, de pequeño ya era así, movido, pero llevamos un año…
Desde que encima ha aprendido a contestar, y vaya contestaciones! Si yo hubiese contestado así a mi madre me habría cruzado la cara.
Y esto es ahora con 9, imagínate con 12 o con 15.
Y mira que se lo digo, así cómo quieres que te quiera? Tal y como te portas.

Tanta preocupación hoy me han hecho no poder más, he reventado y me ha salido del alma, un bofetón a mano abierta.
El mundo se ha parado, el no se lo esperaba y es que ya lo dice mi marido, somos muy blandos.
Se ha quedado pálido. Quieto.
Lo ves? Le he dicho.
Ves lo que me has hecho hacer? Te lo vengo avisando, me estás volviendo loca, es culpa tuya.
Se lo voy a contar a papá lo mal que te portas y como me haces sufrir.
No ha contestado, tenia los ojos enrojecidos, pero ha servido ha dejado de dar golpes en la mesa con el tenedor y hemos terminado de comer tranquilos, en silencio viendo las noticias como dios manda.
Me ha dado pena la verdad, su cara marcada por mis dedos, luego me he dado cuenta de que ha sangrado un hilillo por la nariz, pero no pienso sentirme culpable, es mejor un tortazo a tiempo que no terminar saliendo en el programa ese de la tele, el de los adolescentes esos locos, que de tanto consentirles y mimarles mira como terminan.
No, mejor mano dura hoy que lágrimas mañana.

Ahora está en su cuarto, en silencio, haciendo los deberes, cómo toca! Y yo tranquila.
Y hoy se ha quedado sin parque claro, faltaría mas! Qué sepa que voy en serio!
Dictadores leía el otro día, pequeños dictadores que manipulan y convierten sus hogares en pesadillas, y es verdad, en eso se esta convirtiendo mi Jorge, en un pequeño dictador, que sólo sabe pedir.
Y es que lo tienen todo hoy en día.
Mira yo a sus años, no tenia ni la mitad, ni tanta ropa, ni caprichos, ni juguetes, claro que eran otros tiempos!
Vivíamos sin tanta protección.
Salías del colegio y a la calle con un bocata de chorizo, y apáñatelas, vaya si aprendías a defenderte, porque no había nadie detrás, no como ahora que sale del colegio y le llevo al parque con el Bollycao y ni lo agradece, ni valora mi esfuerzo, y allí aguanto, en el banco del parque para que el tenga infancia.
A mi madre se lo ibas a decir tu, llévame al parque, o ese niño me ha pegado, o me han quitado la pelota, no habría tenido campo para correr!
Pues no me han pegado a mi veces de pequeña! Y como dice mi marido y con la correa.
Y mira, ni traumatizados ni nada, educados y responsables. A qué sí?
Y es que eso era educación y no lo de ahora, a su edad yo ya me sabía los ríos de España, y las provincias, y qué sabe el ahora? Nada.

Porque los niños de antes si estábamos educados, porque sabíamos las consecuencias de portarse mal, y de no estudiar.
Hoy no tienen miedo a nada, así como van a hacer caso?
Qué somos muy blandos! Antes la frase que se decía a los profesores era: Si se porta mal y le tienes que dar, dale.
Y tu sabías que te daban, y claro, a estudiar tocaba.
Hoy en día los maestros no pueden ni tocarles un pelo, así les faltan el respeto, no hay autoridad!
Antes un profesor te decía que eras un burro y agachabas la cabeza y ahora ni se atreven a mirarles, por si les denuncian.
Falta disciplina!
Ahora que yo a este le meto en vereda y le hago un hombre de bien, pues sólo me faltaba que para uno que tengo se me tuerza, toda la vida trabajando y esforzándonos para darle todo, decidiendo no tener mas hijos para que no le falte nada y se me va a perder…
Recto, recto a partir de ahora.
Se acabaron las concesiones, los mimos, las tonterías, y hoy ya le he avisado, así no va a ser nadie en la vida, y como no cambie le llevo interno!
Aunque tenga que trabajar mas horas para pagar el colegio.
Que ya lo dice el refrán: mas vale llegar a tiempo que rondar un año…

Sí, es ficción, pero todos sabemos que es mucho mas real de lo que queremos creer, que es el día a día en muchas familias, que queda mucho por cambiar, por mejorar, por interiorizar que la violencia, no es el camino, y que un golpe, por pequeño que parezca es violencia.
Que no hay grados, que es grave una paliza y una colleja, porque ambas faltan al respeto, dañan, aterrorizan, NO educan.
Interiorizar que tal y como nos criaron no es el camino, que podemos hacerlo mejor.
Es ficción, pero cuantos se van a reconocer en estas palabras? Como hijos y como padres.
Está en nuestra mano, vivimos en una sociedad enferma, llena de adultos criados a golpes, para cambiar la sociedad y el mundo, es hora de cambiar la crianza.
No pegues a tus hijos. NUNCA. No te justifiques, simplemente respétalos.

 

 

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