Todas las mujeres que soy yo misma.

Le escribo estas palabras a todas las mujeres que soy yo misma.

Me quiero, a todos mis yo.

A mi, a todas, hasta a la que desconozco, la que me sorprende, a la que admiro, a la que quiero cambiar…
Un trabajo diario

A todas las mujeres que moran en mi.

Yo, mujer, madre, esposa, amiga, compañera.

Quiero a la mujer generosa, que regala espléndidas sonrisas, que cede su tiempo y su esfuerzo.
También quiero a esa otra que a veces envidia, a la rencorosa, a la que me sorprende con ese toque amargo que me envenena.

A la mujer que me puede y me invade en ocasiones, esa que mastica y escupe su rabia, también la amo.
Tanto o más que a esa otra, tolerante y amable, a la bondadosa.

A la mujer paciente que mora en mi, a la mujer cariñosa y dulce, a la madre entregada…
También amo y respeto a esa otra mujer, la otra madre, la que se agota, la que a veces ya no puede más, la que reza por cinco minutos de paz, la que sueña con espacio y libertad.
La que no esconde su cansancio.

A la mujer que perdona, que sororiza, empática y resilente. Y a esa otra resentida, discutidora, obstinada…

Quiero a la mujer grande, empoderada, magnífica y extraordinaria que he descubierto entre mis sombras.

Pero también quiero a la mujer que bajo la luz se empequeñece, la que a veces no cree en si misma, a la ínfima, a la ordinaria.

A la mujer capaz de amar con todo su ser, capaz de entregarse sin medida. Y a la otra, capaz de odiar con toda su alma.

A todas las mujeres que viven en mi.

A todas las que soy yo misma.

Me quiero, tal y como soy, con todo lo que significa y pese a todo.

Porque no se puede amar a otros sin amarse a uno mismo.

Amarse y perdonarse.

Yo. A mi.

Mujer, madre, esposa, amiga, compañera.
Loca, risueña, soberbia, honesta, rencorosa, orgullosa, apasionada, generosa, egoísta, sensible, irascible, paciente.

Dual, múltiple.

Yo.

Me quiero, a todas, porque encuentro la belleza en cada una de ellas…

Noe del Barrio

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