Yo no creo en los Reyes Magos…

Soy una persona incrédula por naturaleza, evangelizarme a  mí es tarea ardua, y sin embargo desde que tengo hijos soy creyente.

No creo en Dios, nunca lo he hecho, simplemente porque no he recibido una educación religiosa, ni la he visto en mi casa, a veces pienso que tener  Fe es un regalo para mucha gente, la Fe la concibo como esperanza, si hay Fe nunca faltará la esperanza.
O eso creo desde mi absoluto analfabetismo religioso.

No creo en Dios y sin embargo  creo en Papá Noel, en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, en las hadas y en los duendes…
En la magia.

Y si, se para muchos es caótico y ridículo celebrar fechas y fiestas religiosas sin creer, o alimentar a mis hijos con esa fe ciega en seres mitológicos ajenos a toda realidad.
O tal vez algunos penséis que solo es una cuestión consumista, pero no es así. Intentamos que la navidad signifique solamente ilusión, felicidad, un momento más (de tantos) de disfrutar siendo una familia.

Supongo que tal vez en unos años me desdeciré de muchas de las opciones educacionales que hemos elegido, pero hoy creo en todo lo que suponga magia e ilusión para mis hijos.

De pequeña yo escuché pasar a los reyes magos, es un recuerdo vívido y precioso, escuché el rebufar de los camellos y las voces de los Reyes y pajes. Bendita inocencia.
Pero aún hoy a mis casi 40 años, recuerdo los ruidos y los nervios, el no moverme en la cama porque los Reyes que estaban al otro lado de mi ventana no se diesen cuenta de que me habían despertado.
No recuerdo los regalos que me trajeron, ni el despertar de la mañana, tan solo aquel minuto de gloria, donde fue testigo de su existencia.

Me robaron la navidad con seis años, y lo recuerdo como un robo, como una ruptura, apenas unos días o semanas tras cambiar mi vida y conocer a mis padres, en una adopción parcial, una amiga de ellos me soltó a bocajarro(Y en pleno verano) que los Reyes no existían, y ellos lo atestiguaron, estoy segura de que aquella mujer, si ha tenido que pagar por sus pecados habrá pagado por aquel, porque no había necesidad, tan solo necedad y estupidez. Lo comparo a aquel que adrede pellizca un gatito recién nacido en el rabo para ver su reacción.
Una acción penosa y mísera, la de robar la ilusión a un niño.

Y lo recuerdo como si fuese ayer, supongo también que el entorno psicológico no era el más adecuado y que tal vez esa magia era lo único que me afianzaba a la inocencia, la única tirita para el dolor, para los cambios, la única soga que quedaba sustentando mi infancia.
Siempre me he sabido una niña adulta, demasiado madura en muchos aspectos. Y supongo que esa impronta fue la que durante años me convenció de que tal vez no sería una persona apta para la maternidad.

Hoy con mis tres hijos cerca quiero creer, y quiero que crean, tal vez es solo un deseo enfermizo de darles la magia, la infancia y los recuerdos que yo no tengo, pero creo que todos los niños merecen vivir durante un tiempo en un cuento de hadas, merecen levantarse todas las mañanas sabiéndose los reyes del mundo, felices, ilusionados, mágicos y especiales.

Hoy no quiero hijos valientes, listos, estudiosos, responsables, maduros, educados… No hoy, no ahora.
Ya tendrán tiempo de convertirse en hombres y mujeres de bien.
Hoy solo quiero niños felices, de ojos brillantes, suspirando por la magia que les traerá regalos, a ellos, porque son especiales y maravillosos hagan lo que hagan.
Sabiéndose únicos y extraordinarios.
Porque esa es la única realidad de este día, que mediante la magia y la ilusión sepan lo admirables y magníficos que son, sepan que son amados y respetados, y que ese Te Quiero, que a diario les decimos, hoy sea aún mas grande.
Hoy es el día en el que no permitimos que ningún problema, tristeza o guerra manche su infancia.

No se trata de educarles en el mercantilismo o en el consumismo, esta noche cualquier regalo será fantástico, no importa el precio o si lo construimos con nuestras propias manos, porque hoy la magia esta en el aire.
Porque el mejor regalo de todos será que mis hijos quieran compartirlos jugando conmigo sobre la alfombra.

Hoy creo.
No creo en Dios, en los Reyes Magos, no creo en Papá Noel, no creo en el Ratoncito Pérez, ni en hadas , ni en duendes, ni en magias…
Hoy creo en ellos, y sus ojos y sonrisas hacen válida mi Fe.
Hoy el mundo será un poquito mejor, porque tantos niños felices e ilusionados solo pueden proclamar un gran futuro, dichoso y feliz.
Los niños mágicos de hoy, serán los hombres coherentes del mañana.

Felices Reyes, o tal vez mejor, felices… Simplemente.

 

reyes

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5 comentarios

  1. Hermoso el post, me emociona hasta las lagrimas leerte! Felices reyes peques…

  2. ¡No podría haberlo descrito mejor! He discutido de estos temas en algún foro estos días y pienso como tú: no entiendo qué prisa hay en despertar de la magia a los niños para convertirlos en adultos amargados antes de tiempo… El regalo en sí es lo de menos… un año mis padres nos explicaron que había crisis y los Reyes no se podían permitir mucho… tuvimos cada hermano un jersey y no puedes imaginar el cariño con el que lo cuidé muchos años!! Gracias por dejar que tus peques sigan sonriendo y soñando 🙂